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Archive for mayo 2021

Si ya sé que soy un hijo de puta por no haber anunciado mi regreso y luego SÍ desaparecer durante un año, más la cuarentena, más media cuarentena más. Y sí, se me escapó hasta la muerte de Maradona. Muchas cosas.

Pero hoy leí algo (que no es nuevo: sucedió a fines del 2019 pero me llegó hoy) que me hizo acordar las razones que me hacían escribir en este blog. Fue una de esas noticias de titular perfecto, inmejorable. Me reí tanto que se me cayó la pila de monedas de cincuenta centavos que estaba apilando para ver si me alcanza para comprarme un Conogol. ¿Existe el Conogol todavía? ¿Le cambiaron el nombre? ¿Es el tipo de helado que venden ahora, libre de género o combativo del patriarcado? Ah, qué momento para estar vivo…

Pero acá el titular del que les hablaba.

Homeless man throws bucket of hot diarrhea on woman in random attack

Me tomo el trabajo de traducirlo EN CARÁCTER INFORMAL porque algunos de ustedes son muy brutos.

Linyera le tira un balde de cagadera caliente a una mujer en un ataque al azar.

Es genial. La palabra clave, obviamente, es “hot”. Porque no le tiró diarrea. Le tiró diarrea caliente.

O sea… la escena previa es hermosa. Lo tiene al linyera valiéndose de sus primitivos medios para calentar la diarrea en una olla al fuego. Y obvio que me lo imagino sonriendo, silbando un chamamé, disfrutando de antemano y mezclando la chocolatada, tan cargada de comedia pura como de energía Damospeniense: una batiseñal de mierda que me llama a volver a escribir.

Una batiseñal de mierda caliente y líquida.

Una segunda palabra, un poco menos clave pero entretenida, es random. Porque al azar, lo que se dice azar, no debe haber sido. Alguien –aunque sea los dioses de los baldes, debe haber estado confabulando contra esa mina. Porque vos te levantás, preparás a los pibes para ir a la escuela, después les volvés a poner el piyama (¿o iba con jota?) porque te acordaste de que en la provincia no hay clases presenciales, desayunito rápido, dar un par de clases virtuales antes de agarrar el coche y salir a hacer las compras semanales de verdulería. Elegís la verdurita, la pagás, la metés en el baúl del auto, te sentas, bajás la ventanilla y ¡ZAS! Se te aparece de la nada un vagabundo que te tira un balde de de chocolate cobertura bacterial digno de que se escriban poemas sobre él.

“Me dejó empapada” dice la mina. “Me chorreaba de las pestañas y se me metía en los ojos”.

Pero la mejor es la de los paramédicos que la asistieron, que de acuerdo a la cantidad de baño marrón que le pudieron sacar llegaron a la conclusión de que “el tipo debe haber estado guardando mierda durante un mes”, por lo menos.

Yo no lo creo capaz de tanto. No porque no sea posible, sino porque la ansiedad de llevar a cabo la travesura no me dejaría aguantar tanto. Tipo, si tenés pensado emboscar a alguien tirándole una bechamel marrón, no te aguantás todo un mes. A lo sumo (y esto es lo que yo creo) le pedís a otros colegas linyeras que te ayuden en la cruzada. Una especie de proyecto Kickstarter. Shitstarter, ponele. Y es fija que la diarrea esa era en realidad un blend: un multivarietal tan bello como escatológico. Un ensamble de fluidos humanos que de tan horrible, resulta bello.

La pobre mina trató de llamar a la policía, no le dieron bola. Y ahora está en tratamiento, y se va a tener que controlar cada tres meses quien sabe hasta cuándo. Cosas que pasan. LE CAGARON EL AÑO, A LA MINA…. ajajajaja… se entiende? PORQUE LE TIRARON CACA….. JAJAJAJAJA.

Pero en serio, pensando en la cuarentena, los disparates políticos, el hecho de que Venezuela está cada vez más cerca… difícil no juntar mierda. Pero este año hay elecciones, y la Argentina va a demostrar qué es lo que quiere y va a votar usando su baldecito, el mismo de siempre. Lo complicado del COVID es que te jode el olfato, y en una de esas no te das cuenta del olor a mierda que sale de algunas boletas. Viste cómo es.

Y va a estar interesante de ver, te digo.

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