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Archive for 15 junio 2011

Ah, bueno. Sí, acá estoy. Más muerto que vivo.

Resulta que escribo sin saber muy bien por qué, pero la verdad es que todo lo que vengo haciendo, de un tiempo a esta parte, lo hago también sin saber por qué. No les voy a decir que vivo el presente y nada más, pero tampoco estoy así como enganchadísimo con la idea de vivir hasta los setenta y pico, tener jubilación y esas cosas. Con tener una moto de 50.000 dólares y morirme a los 35 estamos bien. Digamos que estoy hasta las manos de mismo, o algo así. Para peor me quedé sin turnos con el terapeuta hasta dentro de un mes, así que si mato a alguien para hacerme un par de medias con la piel de su matambre, supongo que el juez me va a hacer la segunda, digo.

Pero lo que me lleva a escribir es el tema de las elecciones que se vienen. Lo de votar, vieron ustedes como es. Me cuesta escribir en este blog acerca de cuestiones electorales… de candidatos y esas cosas.

Me cuesta. En una de esas se debe a que no estoy pisando tierra firme con mis opiniones y sentencias, de un tiempo a esta parte, y me preocupa el hecho de que alguien pudiese tomarse en serio este artículo, y luego salir votando como alma que lleva el diablo. O quizá se deba a que no me siento en condiciones de aconsejarle nada a nadie, mucho menos aún recomendarle a alguien la forma de terminar de degollar a la patria esta de la que nos toca participar a diario. Pero creo que en realidad, creo que se debe a que la última vez que escribí algo para este blog, yo tenía como 16 años y no votaba. Sí, debe ser eso.

No creo que los políticos argentinos sean los peores del mundo. Tampoco creo que sean los más corruptos. No creo que la corrupción sea una cosa argentina, del mismo modo en que no creo que La Tierra sea el único planeta habitado. No creo esas cosas por el mismo motivo: porque no me siento tan especial; tan único en el Universo. No creo que seamos tan especiales. Y por eso no voy a despotricar contra las decisiones de nadie. Si un intendente dice que cuesta tres millones de dólares asfaltar veinte cuadras, será porque es así. Si las Abuelas de Plaza de Mayo dicen que no sabían que el tipo Schoklender éste andaba en dos ferraris y cuatro yates y una nave espacial al mismo tiempo (porque el que se compra una Ferrari no le saca fotos ni la muestra, ni se saca fotos en el yate porque es un enamorado de la discreción), será porque el tipo se robó toda la plata sin que nadie se diese cuenta. Porque era un genio, ponele. Si la gente lo escucha a Solá hablar acerca de los problemas de la provincia de Buenos Aires y le cree cuando dice que puede arreglarlos mas allá de que cuando fue gobernador no hizo nada más que empeorarlos, será porque es así, y porque puede arreglarlos. Y si la gente lo vota va a ser porque tenía razón en lo que decía, o al menos, en cómo decía lo que decía. Si la gente se cree que Massa hizo algo en Tigre nomás cuando vino a cosechar lo sembrado por Ubieto y el vecinalismo de Tigre, será porque es así, y el cínico de mierda es uno. Si a Pino Solanas le da lo mismo ir a presidente de la república, que ir a gobernador de la provincia, que a alcalde de la ciudad, que a comisionado de Ciudad Gótica, que así sea. Sin rencores. Yo soy hincha de Boca y me creo que Palermo fue mejor que todos, porque me hace feliz. Porque esas mentiras son el vaso de leche tibia que me hace dormir durante las noches. (Mentira: sigo sufriendo de insomnio, pero la frase estaba buena como para desperdiciarse)

Por eso (porque creo que la Argentina es un lugar como cualquier otro donde los candidatos son como los de cualquier otro lado) en estas elecciones, mi voto va a ser castigo. Revanchista. Castigo, castigador.

Mi voto va a ser un voto castigo. Así como mucha gente lo votó a Ménem para castigarlo a de la Rúa, nomás para que terminara ganando Kirchner, que era un malo por conocer. Así como mucha gente votó a la Alianza de Chacho Álvarez y Fernando de la Rúa (en Internet hay como tres formas distintas de escribir el apellido de “Chupete”), para castigarlo a Ménem. Mi voto va a ser un voto bien argentino: un voto castigo.

La verdad es que, me parece, me temo, me da la sensación… de que voy a terminar votándola a Cristina. Pero no porque crea que es la mejor opción, ni por miedo a que las cosas “cambien” y pueda darse una crisis como la de hace diez años. Sino porque -con su actuación de presidenta y todo- está siendo la menos ridícula.

¿Y por qué es castigo ese voto? –se preguntarán mis lectores al tiempo que se mueven entre pestaña y pestaña del navegador, leyendo mi blog, trabajando y visitando páginas web porno al mismo tiempo. Estos lectores míos… jajaja… ¡qué locos que son!

Mi voto es para castigar a la oposición, que está más impresentable que nunca. Porque yo soy más bien de derecha y radical de corazón y de sangre y de costumbres y de familia, y la boina blanca no se mancha. Va a pasar mucho tiempo antes de que yo vote a Francisco de Narváez para cualquier cosa. “Unión para el desarrollo social”, le dicen. Sí, cómo no. Fuck you. In the asshole. In the asshole with a brick.

Pero no es sólo esta jugada de Ricardito: la oposición toda es un sainete de disparates tan grande y tan poco serio, que prefiero castigarlos ahora, antes de que ganen dentro de cinco años (después de que la burbuja económica-pseudo-menemista ésta en la que los récords de venta de 0km se baten semana a semana, y la gente se compra televisores más grandes que la mesa de la cocina para ver los mismos partidos de fútbol de porongas 0 a 0 que se pueden ver en una tele blanco y negro de catorce pulgadas, se reviente manchándonos de mierda y sangre a todos) debido a un voto castigo contra Cristina. Hasta me da miedo eso de verlo al coso éste de Midachi en una boleta y luego, empujado por la medicación y la falta de sueño, terminar cortándome la chota y arrojándola desde un auto en movimiento. Y si Cristina no se postula, entonces ahí si que como que no voy a tener ni la más puta idea de qué hacer.

Pero como tampoco tengo ni la más puta idea acerca de qué hacer conmigo hoy en día, cuando faltan varias semanas para las elecciones, bueno, digamos que tampoco me modifica demasiado el panorama, ponele. Por lo que la pregunta del día es:

¿A quién va a votar usted, y por qué?
Obvio, el voto es secreto. Pero puede usted decir, por ejemplo, que lo va a votar a “Alsonfín” en lugar de “Alfonsín” o “Carmi” en vez de “Macri”, y nadie sale lastimado. En serio, pónganse las pilas, que ando con ganas de agarrarme a las puteadas, discutir, abrazarme llorando y brindar por los lectores que ya no están.

Si son ciudadanos, den la cara por el voto.

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