Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 12 marzo 2011


Resulta que que… uia… que raro esto de no escribir cada cuatro meses. En una de esas me acostumbro.

Bueno, resulta que hubo (si no lo vieron ni se enteraron los felicito por la cintura a la hora de esquivar los medios de comunicación) un terremoto-maremoto-hermano Koriotto (rima y es japonés, jajajaja! ¡Volví con todo!) en Japón, y parece que se murieron muchos japoneses. Me causó mucha gracia porque cuando se comenzó a hablar de la noticia, los titulares apurados decían “doce muertos confirmados”, al tiempo que uno veía imágenes de un Japón hecho re mierda con cuadras y cuadras de destrucción y pedacitos de cosas que antes eran casas, autos y eso. A la media hora eran 100 y al rato mil y pico. Mi hipótesis dice que esos 12 japoneses debían ser doce a los cuales el agua pulverizó y quedó todo como que muy grabado y confirmado, con lo que decir “12” no era mandar fruta sino tirar el número mínimo de muertos. Me causó mucha gracia eso.

No, no me causó gracia que se murieran los japoneses, ubicate. Digo que me causó gracia eso de los números… Estaba diciendo que… Eh, pará… andate a la puta que te parió, entonces.

Debe estar bueno ser japonés. Yo quise serlo durante un tiempo, pero hacerse japonés es difícil. Prácticamente imposible, aunque no tan imposible como nacer de Libra y hacerse de Piscis (el cambio de sexo es una boludez al lado de eso, en serio). Yo quise serlo con el asunto ese de las espadas, las artes marciales, el manga, el animé y esas cosas. Hasta le fui a comprar pastas a Yamamoto, el japonés que hace ravioles y tapas para empanadas a cinco cuadras de mi casa desde hace 40 años.

Lo que no debe estar bueno es ser uno de los japoneses muertos. Shingo Seabass Takatsuka, se llama uno de los japonses muertos. Y si te suena el nombre es porque el tipo es el creador, fundador y principal responsable de una saga de videojuegos conocida como “Winning Eleven” o “PES”. Sí, se murió el papá del Winning Eleven. Una ola se lo llevó mientras manejaba su automóvil.

SeabassLo curioso es que el entusiasmo se pinchó cuando me puse a buscar alguna captura de pantalla del ending de algún juego, a fin de ilustrar el asunto. Porque me encuentro con que la gente de Konami (la empresa para la que labura el tipo) sale a desmentir la muerte mediante Facebook y otras cosas, porque el japonés éste está vivo. Hay fotos en las que está mas conservador, pero esta está buena porque el tipo tiene cara de haberse fumado un caño de Hidro-Bronz arrancado del baño.

O sea, me cagó el artículo. Ponele que se murió pero que encontraron otro japonés medio parecido, le pusieron anteojitos y le cambiaron el peinado y listo, total todos los japoneses te saben usar una PC y programar y esas cosas… de todas formas me cagaron el artículo. Yo iba a hablar del japonés este. Y me puse a buscar entonces algún otro japonés del cual hablar. Y bueno, está Yamamoto, el de los fideos. Creo que se llama así. Yamamoto rima con maremoto, ahora que me doy cuenta. Debo andar lento porque en otra época no se me habría escapado esa humorada. También rima con Culo Roto, que no es japonés pero no se me escapó… eeehh… estoy lento pero tampoco tanto. Un culo es un culo.

Lo fantástico acerca de Yamamoto es que no abre siempre. No tiene horarios fijos. Vas a la mañana y está cerrado. Vas a la tarde y también está cerrado. Cambiás de día y de horario y está cerrado. Pero abre, a veces, y hay vecinos que te cuentan que fueron y compraron. Y vos vas y se ve que estuvieron trabajando, pero está cerrado.

Yo sostengo la teoría de que el tipo en realidad te prueba, viste como son los japoneses. Como todo un sensei, el espera que vos aprendas, que estés dispuesto a caminar el camino difícil. Me imagino que en un momento te abre la puerta con un gesto severo y te dice: “Has pasado la plueba, ahola estás listo pala complendel las lazones que me llevan a plactical la disciplina del huevo y la halina”, o en una de esas tiene un desván lleno de espadas como el forjador de Kill Bill.

Pero lo más lindo del asunto este del desastre en Japón, y que poco tiene que ver con Yamamoto, es el hecho de que hay una planta nuclear en Fukushima “pasando por un momento muy difícil”, según dice el diario. O sea, Japón puede llegar a ser como los japoneses creen que es Japón. Con bichos mutantes, robots, mujeres de proporciones sexualmente fascinantes y esas cosas. No te voy a decir que quiero que explote todo, pero tampoco te voy a decir que no me voy a quedar mirando la tele como un gato frente a una pecera si llega a explotar el coso ese. Va a ser lo más parecido a convertirse en supersaiyajin que voy a poder ver mientras viva. Si llega a mutar una lagartija y se convierte en un Godzilla les juro que vendo todo lo que tengo y me voy a Japón esta misma noche.

Y en otro orden de cosas, antes de cerrar, les cuento que aprendí una nueva forma de desearle mal a la gente sin que Dios se de cuenta. En vez de pedirle a Dios que le derrumbara el taller mecánico a mi mecánico mientras él estuviese allí trabajando, anteayer decidí desear que sus hijos dentro de quince años sean medallistas olímpicos de oro en las olimpiadas especiales. ¿Se entiende como funciona? Aaaahhh… yo creo que es un plan a prueba de error. Yo quiero que esos chicos triunfen, en serio. Que traigan dos medallas cada uno.

Es como cuando Dios no sabe que las monedas que les doy a los chicos en el semáforo en realidad me las dió mi esposa (que está sentada en el asiento del acompañante) para que se las de a los chicos. Pero como está el techo del auto, Dios piensa que el que se las dió fui yo, porque el brazo que sale es el mío y otra cosa desde arriba no se ve, y el auto está polarizado.

Al releer estas cosas es fácil entender porqué me va como me va, supongo.

Read Full Post »


Y resulta que entonces se murió Romina Yan! Jajajaja… ¿Se enteraron? Jajajaja… Bueno, si, llegué tarde a muchas cosas, y se me fueron muchas cosas. Pero lo cierto es que el mundo sigue, o algo así.

La verdad es que, muy bien, lo que se dice muy bien, no se entienden las razones de mi alejamiento. A menos que ustedes sean yo, lo cual no puede suceder debido a que no todos están psicológicamente preparados para tener mis encantos físicos. Y entre esos todos, me incluyo.

Tuve problemas en casa. Tuve problemas en el trabajo. Tuve problemas con mi esposa. Tuve problemas en mi lugar de estudios. Y se puede decir sin temor a errarle, que yo solito me gestioné el 99.8% de estos problemas (quiero creer que la diferencia en el porcentaje se debe a Dios y a su manera de interceder o no en las situaciones de todos nosotros, porque si voy a dejar de creer que tiene algo que ver con las cosas, para eso dejo de creer en su existencia y me ahorro culpa).

Y fue entonces que colgué. Colgué algo. Me gustaría decir que los botines a fin de honrar la expresión más conocida, pero la verdad es que no tengo botines. Es más, la última vez que jugué a la pelota “en serio” (léase, en equipo con gente más o menos de tu edad y con intenciones de ganar, y no unos penales contra mi ahijado) yo tenía 15 años. Pero colgué algo. Colgué todo. Y creo que me deprimí o algo así. Terminé haciendo terapia y cosas aún peores, entre ellas, darme cuenta de que estaba haciendo terapia. Y de que no iba a servir de mucho porque le estaba mintiendo a la terapeuta. Uno pensaría que así te arreglás más rápido, pero no. Lo que quiero decir es que no hagan terapia, a menos que estén dispuestos a engilarse en serio. No es para todos. Como esta mina: mirala y decime si no le das. En una de esas es un tipo, y le das igual.

tailing

Una de las muchas cosas que dejé de hacer, entonces, fue escribir. No sólo publicar, sino escribir. Quizá, porque todo mi intelecto se encontraba tratando de tapar mentiras y disimular el colapso y esas cosas. Digamos que uno puede “crear” una determinada cantidad de cosas antes de quedarse en blanco, y eso fue lo que me pasó a mí. Ponele. Incluso llegué a creer que ya nunca volvería a escribir, ni para decir chau o algo de eso. Pero la verdad es que, pese a todo, este horrible sitio web es lo que quiero que los extraterrestres encuentren cuando yo ya me haya muerto, o me encuentre ocupado en otra cosa.

Y no hay peor momento bisagra (ponele de cambio o crisis de los “treinta” mas allá de que me falta un par de años para eso) que el que se rompe debido a que la bisagra no funciona. Y me encantaría poder hablar con una menor cantidad de metáforas, pero como mucho no entiendo nada tampoco, y todo me chupa un huevo, le doy nomas.

idontcare

Hoy por hoy, los tantos son esos. Ando raro, y muy cansado. O sea, voy a laburar porque sin plata no puedo ponerle nafta a la moto, pero no hago nada más. Ni ganas de ir a tirar para defenderme de los zombies (y es por eso que se encuentra a la venta parte de mi modesto arsenal) y eso es mucho decir.

La peor parte de esta depresión fue caer en la verdad horrible de que no me preocupa la idea de que pudiese pasarme algo malo. Me di cuenta el otro día, andando en moto: me convertí en un “daredevil”, cosa que evidencia cierto despojamiento, ponele. Es como que, lisa y llanamente, me cago en todo. Hoy por hoy me cago en todo. Y no es que esté deprimido y suicida (eso le pasa las adolescentes anoréxicas y a los japoneses, porque su cultura es competitiva y duermen en piecitas chiquititas y esas cosas), sino que me da lo mismo una cosa que la otra. Me da lo mismo chocar, que no chocar. Me da lo mismo almorzar, que no almorzar. Y cuando todo te da lo mismo, es un embole.

Damos Pen@ no se cierra, simplemente porque no me cabe que se cierre. Porque cuando pienso en cerrarlo, no lo cierro. Espero volver a escribir pronto, o no. Pero ojalá que sí. Yo creo que sí. Uno no puede conformarse solamente con estos bíceps sudorosos, y estos pectorales que prácticamente son dos cuadernos “Rivadavia” tapa dura, de cien hojas, forrados en cuero color bronce. Es también muy cierto que la cantidad de cagadas que me mando en el “mundo real” es inversamente proporcional a la cantidad de artículos que publico (fíjense que cuando escribía todos los días andaba bárbaro).

Los bíceps están sudorosos porque tengo la PC en un lugar poco ventilado, sí.

Read Full Post »