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Archive for 30 junio 2010

2 a 0


Martin PalermoPese a no ser un enorme fanático del fútbol, la verdad es que los mundiales me alteran bastante (probablemente debido a que son como el Winning Eleven pero de carne y hueso, del mismo modo en que me gusta tener sexo debido a que las mujeres son como la pornografía pero en carne y hueso) y quiero que la Argentina gane y haga diez goles por partido y esas cosas. Y quiero que Brasil llegue a la final y ganarles con un gol de penal en el último minuto después de haber estado cero a cero todo el partido y siendo cagado a pelotazos, aguantando en una suerte de “Álamo” sudamericano y mercosureño. La idea era la de verlo con mi primo, quien saldría del trabajo antes de tiempo (yo me pedí el día amparado en el hecho de que todos mis alumnos ya me habían avisado de su ausencia, y encobijado en el hecho de que la directora sabe que si pido médico, éste siempre me encuentra algo peor a lo que yo creía tener debido a que soy un achacado de mierda y me da dos días en vez de uno). Y así fue.

Sonó el timbre pero la puerta estaba abierta. Ni lo escuché entrar debido a que la previa del partido era todo lo que me importaba en la vida. La pava a punto de hervir, el tipo llegó justo cinco minutos antes de que el partido comenzara. Vacías las calles, el viaje se hizo breve y más seguro que de costumbre. Saludó, llevó la moto al fondo. Los partidos de la Selección Nacional se miran comiendo facturas, del mismo modo en que la Copa Libertadores se mira comiendo pizza. Cumplidor, el negro.

El primer tiempo lo pasamos con los nervios y el aburrimiento de quien ve un partido con gusto a nada. Un pelotazo acá, un lateral allá, una posición adelantada. A la segunda taza de café con leche medio como que estábamos llenitos y con ganas de presionar el botón de “TV/VIDEO” debido a que la Playstation estaba prendida y en pausa, pero ninguno se animó a hacerlo quizá por miedo a ser tildado –por el otro- de mujercita, desubicado, vicioso o antipatriota. Como si uno no fuera todas esas cosas y otras peores también.

Y terminó el primer tiempo. Y un poco de zapping (hermoso el culo de esa mina, andá a saber quien era), ir al baño. El tiempo nos daba sólo para un partido amistoso de cinco minutos. Yo elegí Grecia nomás para joder. Él eligió Argentina como para envalentonarse y tratar de transmitir cierta energía al verdadero partido, que estaba para la siesta. El partido fue más o menos lo esperado: él hizo uso y abuso de su juego “físico” y la indulgencia del árbitro, mientras que yo me limité a ser cagado a patadas, atajar pelotas imposibles y recibir tarjetas amarillas, en toda una seguidilla de situaciones tragicómicas propias de este videojuego. Lo peor es que el partido terminó cero a cero y habíamos olvidado activar la solapita de “desempate”. Pero empezaba el segundo tiempo del verdadero partido (ese que tenía a Maradona en el banco de suplentes), y fue entonces que se puso interesante el asunto.

Porque, embole o no, eran los últimos cuarenta y cinco minutos, y algo tenía que pasar. En nuestro corazón, la fantasía de que Riquelme apareciese a la voz de “acá hace falta fútbol” y se plantase en el medio de la cancha, palpitaba. Al fin y al cabo, si el hermano de Meteoro era capaz de hacerlo, y el caballero del Fénix también era capaz de hacerlo, y Tuxedo Masked era capaz de hacerlo… ¿Por qué no iba a ser Román también capaz de hacerlo?

Pero no pasó nada hasta ese momento en el que, faltando quince o diez minutos, el marido de la Evangelina Anderson esa, marcó un gol de los que siendo horribles, valen uno, Uno a cero. Los goles más lindos también valen uno, pero para el caso, ¿Qué más da? Y minutos después entra Palermo, a definirlo. Maradona que le dice: “Cerrameló”. Y Martín acata.

Grecia no se merecía semejante privilegio; semejante lugar en la historia de mi emociones deportivas. Pero Messi una, dos, tres, y de repente un rebote. Y le queda a Martín Palermo, que trabaja de hacer goles. Lindos, feos, de pedo, de rebote, de pescador, de mitad de cancha, de cabeza. Muchos goles. Porque cuando te pagan para hacer goles, tenés que hacer goles. De lo contrario, sos un ñoqui de la pelota. Y Martín le pega, y adentro, que llueve.

A sabiendas de que estaba presenciando el que probablemente sería el momento más emotivo en la historia de los Mundiales bosteros, lloré. Y el negro lloró. Y se gritó de la peor manera, hasta la disfonía. Por primera vez lloré en un partido de fútbol, pensando en esa cara de ojos grandes, en Palermo y lo injusto que le fue el mundo del lobby del futbol, en esa nota en la que Niembro lo elogia y le dice que es alto y tiene un lomo bárbaro, en los goles al Real Madrid, en los abrazos con el mellizo, en los miles de chicos que hace diez años andaban con el flequillito hecho bosteros pirinchos rubios y hoy son emos o están presos o juegan a ahorcarse, en Bianchi, en Samuel Kuffour, pensé en todos. Pensé en todo y lloré. Y guardé todo eso en mi memoria. Para siempre.

Porque no me animo a confesar que la verdad es otra. La verdad es otra. Las condiciones, las circunstancias son ciertas. Palermo metió el segundo gol de la Argentina en su enfrentamiento futbolístico con Grecia, eso es verdad. Y se ganó dos a cero, y la gente festejó de mil maneras, y los infartos de miocardio aumentaron.

La cosa es que esa tarde de martes estuvo pintada de otra cosa. En mi casa no había nadie, ya que mi esposa trabajaba. La tele estuvo apagada toda la tarde y eso no le importó a nadie.

Porque mi primo nunca estuvo conmigo. Darío murió hace ya casi cinco años, víctima de la desgracia que acompaña a todos y cada uno de los accidentes de tránsito. Nunca tuvo una moto, ni licencia de conducir. El gol de Palermo me encontró a mí, caminando por San Isidro, en la soledad de las calles más empedradas que el centro de San Isidro jamás conoció. Ese gol hecho grito sordo que traspasó los ladrillos y llevó consigo el grito que de alguna manera es diferente. El de los goles de Boca, si se quiere. El tipo que me vendió la tarjeta de estacionamiento me lo confirmó, y veinte minutos después yo estaba en clase. Me habría encantado poder gritar el gol, pero lo más parecido a eso que hice fue soltar un “Grande Martín”, y nada más.

Difícil resulta saber porqué se escribe. Hay quienes dicen que las manifestaciones artísticas se deben a la ausencia y nada más: que uno escribe canciones –por ejemplo- debido a que aún no existe la canción capaz de expresar lo que sucederá dentro de diez segundos. Insisto, es un por ejemplo.

Se preguntaran ustedes porqué escribí este artículo. La respuesta es que la realidad es menos útil a los intereses literarios. Necesitaba recordarlo de otra manera. Necesitaba apropiarme de ese instante y devolverlo con justicia a lo que debería haber sido, o a lo que será de aquí en más. De los significados que llevará de ahora en adelante, que serán definitivamente más honestos. Una historia real no es necesariamente una historia honesta, y si tengo que elegir entre la honestidad y la realidad a la hora de encuadernar mis recuerdos, la elección es simple ¿Cuánto puede ofenderse el destino de las crónicas por lo que hice? Poco y nada. Para que sea real, alcanza con que una sola persona lo crea, y confío en que alguno de ustedes (muy probablemente los seguidores noveles) lo habrá creído por unos minutos.

Porque si escribir no sirve para esto, entonces, ¿Para qué sirve?

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Medio mentiroso el título porque tengo pensado decir todo lo que se me courra, u ocurra (dependiendo de mis errores de tipeo) respecto a los tipos estos que nos están representando tanto a nosotros como al hijo de Moyano o como a Mirtha Legrand. Porque en el Mundial, somos todos iguales, y si vas a querer que perdamos para que yo tenga que dejar de saber que va a haber algo que ver en la tele a cualquier hora, o lo que es peor aún, ponerme a estudiar, entonces vos y yo ya no podemos seguir siendo amigos. Por orden de cómo se me van apareciendo en esta cabeza llena de porno que Dios me dio, ellos son (y voy a hacerlo en varias partes porque de todas maneras nos queda algun partido más de mundial):

eSergio Romero. Me cae bien porque tiene nombre de Profesor de Inglés macanudo. Así a simple vista uno bien puede deducir que representa el típico salvaje argentino medio gritón y salido de “Opera Pampa” que le gusta a todas las minas esas que se hacen las sensibles y que buscan un hombre que no tema llorar (es mentira, eso no existe, te lo digo yo que aprendí que si vomitás llorando no te levantás a ninguna). Ni puta idea de donde ataja. En algún club medio amargo, seguramente. Lo mejor de Sergio Romero es la minita, Eliana Guercio. Sí, el tipo se la mueve. No tengo información al respecto, pero me imagino que se conocieron en la una Jornada de Lenguas Extranjeras de la Feria del Libro.

erGonzalo Higuaín. Yo una vez leyendo una Revista “EL Gráfico” cuando tenía siete años encontré una nota que le hacían al padre de este tipo, que decía “millonario y ganador”, en la que se lo mostraba vestido de smoking y con una pelota de futbol en la mano. Resultó que era porque a los de River se les dice millonarios, cosa que yo desconocía por aquel entonces. Les conté esto porque no se me ocurre nada acerca de este muchacho. Tiene cara de algo, pero no se de que. Algunas minas dicen que es lindo, pero a mí me parece que es el tipo de “lindo aburrido” con cara de deporte. Quiero decir, también tiene cara de tenista, o de rugbier, o de corredor jovencito de TC, o de jugador de volley, o de comedor de chicles en una publicidad de Beldent, o de muchacho pensando en su futuro en una publicidad de alguna universidad privada. Un embole. Aguante el Bati. Aguante el Bati un millón de veces. Ponelo a Martín o se arma.

mnMartin Demichelis. Me despierta cierta antipatía. Se está cogiendo (a menos que se haya separado) a la Evangelina Anderson esta, que está como para ponérsela hasta sacarle sangre. Es medio raro lo que me pasa con este tipo, porque cuando juega me da la sensación de que hace más o menos lo que cualquier defensor promedio en el Winning Eleven: a veces bien, a veces mal. Sin gloria, sin brillo, sin grandes cagadas, pero con toda la mediocridad del que se pierde en la historia de la redonda. A menos que salgamos campeones, supongo. A lo que voy es a que no lo vi hacer grandes cosas como para estar en la selección, cosa que si me pasó…

wsWalter Samuel (¡Ja! ¡Que pié que te tiré!). No me pregunten porqué, pero chateé una par de veces con su hermana. Es de Firmat, el tipo. Provincia de Santa Fe. Ahora tiene cara de tano viejo y medio loco. Por él se llamaba Samuel mi gato. Jugadorazo. Pelado como está, tiene un aire al cantante de Right Said Fred. Fijate y vas a ver que es así. Hablando de eso… ¿Yo no les conté que mi mamá lo cuidaba a Ricky Fort cuando era chiquito? Háganme acordar.

oNicolás Otamendi. Ni idea. ¿Habrá foto en Internet? Hay una. A menos que sea otro tipo de mismo nombre, ¿Le importa a alguien? Tiene nombre de prócer, eso sí.

ghGabriel Heinze. No sé si se deberá a su cabello o a su cara de loco, pero en cada slow motion que se lleva a cabo aparece él, gesticulando como si estuviera sufriendo un ataque de presión o algo así. Es muy gracioso.

nbNicolás Burdisso. Aguante el Nico, la puta madre. Aguante el Nico, aguante el Nico. Nico titular. Linea de cuatro: el Nico, Samuel, Schiavi y el patrón Bermudez. El “Chicho “ Serna no te administrará tan bien la pelota (mas allà de que era soberbio) pero con él pasaba pelota o pasaba jugador: las dos cosas juntas, nunca. Esos son hombres. Volvé, Chicho.

dmDiego Milito. Las paralelas, las simetrías, las semejanzas con Enzo Francescoli son tenebrosamente incómodas. Al estilo, parecido físico y desarrollo profesional se está comenzando a sumar el tono de voz. Da impresión, pero corre el riesgo de convertirse en un Julio Cruz cualquiera y terminar estando nomás para entrenar a los defensores titulares en el partido contra los suplentes.

jgJonás Gutierrez. Me hace acordar, por un lado, a mi perro Bugen. Tiene la misma expresión en el rostro. Lo apodan “galgo”. Y hace eso de correr para todos lados como un boludo sin que uno entienda muy bien las razones de semejante correr y recorrer. En una de esas es una promesa. O una malformación cerebral como la que hacía que Sorín corriese para todos lados hinchando las pelotas, interrumpiendo a sus propios compañeros o robánsole centros a los delanteros. En una de esas lo están sacando a pasear poco. En una de esas vive en un departamento y no tiene lugar para crecer. Y por otro lado me hace acordar al actor ese feo que a veces labura con Ricardo Darín haciendo de feo. El narigón, sí.

jsvJuan Sebastián Verón. Juan Sebastián Verón (born 9 March 1975 in La Plata) is an Argentine professional football player who currently plays as the captain and midfielder for Estudiantes de La Plata in the Argentine first division.

Verón’s career started in Estudiantes, continued in Argentina’s Boca Juniors, and included stints in several Serie A clubs (where he won the Scudetto with Lazio and with Internazionale, and a UEFA Cup with Parma), and England’s Manchester United and Chelsea. In 2006, Verón returned to Estudiantes, where he is team captain.

dmAngel Di María. Qué cara de infeliz y desnutrido que tiene el pibe este, pobrecito. Me cae bien por eso. Me imagino que si le das un paquete de chizitos no te lo sabe abrir, y al principio lo mira por todos lados hasta que se le explota, y entonces se asusta y lo deja y se esconde en un rincón, y luego lo olfatea y se acerca de a poco hasta que se anima y empieza a roerlos.

Mario Bolatti. Ni idea. ¿Es este? ¿Dónde está el Chelito Delgado? ¿Y Leo Rodríguez?

jmJavier Mascherano. Me parece que es otro de esos grandes futbolistas indiscutidos que la rompen y se perfilan como los mejores del mundo en la historia del deporte de todos los tiempos cuando juegan contra Venezuela o Canadá, pero que se mean encima cuando les cae un Ronaldo de 100 kilos y cuarenta y cinco años, y terminan por marcarse a ellos mismos. En la cancha se ven los pingos, querido. Y en esta foto te pareces a Alan, el hermano de Charlie en “2 And a Half Men”.

clementeClemente Rodríguez. Nuestra versión mongoloide de Roberto Carlos, aunque salvando unas distancias que son semejantes a las que hay entre las probabilidades que tengo de tener sexo con Megan Fox antes del martes, y las probabilidades que tengo de quedarme dormido frente a la PC tras haberme masturbado durante horas. El de la foto es Rodrigo Palacio, porque Clemente es muy feo, muy feo, pobre. Éste es mas lindo, derecho y humano.

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Que el diablo me lleve si entiendo como funciona esto, pero lo cierto es que escribir menos en una de esas se puede hacer en Twitter, que es un coso tecnológico que vos escribís y te publica de inmediato y la gente que te quiere y que te sigue se entera.

Twitter

O sea, como este horrible sitio web, pero con mayores limitaciones de espacio. No quiere decir que Damos Pen@ vaya a cerrarse, pero en una de esas sirve para inyectarme algo de energía. Digo, para los “largos” queda el blog, y para los “cortitos” (que en una de esas también van al blog) queda Twitter. Acabdo de darme cuenta que lo de “tuit” es por el ruidito que hacen los pajaritos de acuerdo a los yanquis. En vez de nuestro “PÍO- PÍO”. ¿Ves? Recién empecé y ya estoy aprendiendo.

Hacete amigo de la tecnología, pibe. Creo que mi nombre de usuario es damospena, y está linkeado a este sitio web. La dirección de correo electrónico es obviamente andres.lamantis@gmail.com

Stay tuned!

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Ahora que manejo me siento mucho más hombre que antes. ¡Y MIRÁ QUE ANTES ERA MACHO, EH! JAJAJAJAJAJAJjajajaaajaja… Soy conciente de que el paso siguiente es un camión de los que corren carreras en el autódromo, con un volante hecho de cadenas soldadas y serpientes a los costados y las luces decoradas con cráneos de mis víctimas (de ser posible, pertenecientes a pueblos originarios, ya que se les pueden agregar plumas y collarcitos y esas cosas que los hacen parecer un poco más místicos) al tiempo que una brasilera de las rubias tipo “Xuxa” me practica la más ensalivada de las felaciones, pero por lo pronto me conformo con brindar una nueva guía de las que sirven, y mucho.

En una de esas ustedes estaban pensando en comprar un auto, o aprender a manejar, y siempre es bueno que una mano amiga aparezca y te masturbe. O al menos eso creo yo. Digo. Amigos con beneficios, creo que se le llama. No sé, no salgo mucho. Aún no he hecho verdaderas amigas mujeres, y si algún amigo varón me llega a tocar el pito yo le meto un tiro. No, no es que sea homofóbico: es que me dan un poco de asco los putos. Y me dan lástima los nenitos que van a la escuela enfermos porque sus padres trabajan y no pueden quedarse con ellos debido a que trabajan para poder pagar la cuota del colegio de doble-escolaridad para que el nene pueda estar en la escuela todo el día. Y me dan miedo las enfermedades misteriosas esas que después terminan bautizando con tu nombre. Soy así, humano, real. Los zombies no me dan miedo pero están ahí, siempre. Son una preocupación constante. Si soy muy real para vos, entonces buscate otro sitio web.



1. Revise que su anatomía se corresponde con la necesaria para operar un automóvil. Quiero decir, fíjese, asegúrese de tener por lo menos una pierna, un brazo y un ojo sano. Con manos y pies incluidos, digo, no se le vaya a quedar el muñoncito atorado en algún lado, haciendo usted un desastre. Caso contrario, debería usted considerar otra clase de vehículo. Una catapulta, por ejemplo.

2. Súbase al auto antes de que el mismo esté en movimiento. Yo probé de la otra forma y la verdad es que te estropeás los zapatos y te lastimás toda la cara. Parece que no, pero sí.

3. Mire para atrás usando los espejitos retrovisores. En caso de ser la entrada de su garage demasiado estrecha, lo más probable es que los espejos retrovisores de los costados se encuentren sujetos con cinta adhesiva y tela de araña, o arrancados y en el interior de la guantera, pero lo bueno es que el auto gana en virtudes aerodinámicas. Si los tiene en la guantera no mire por ellos. Use el espejito ese que va agarrado al parabrisas. El del medio, sí.

4. Encienda el motor del automóvil. Un viaje con el motor apagado puede agregarle unas cinco o seis horas a un recorrido que habría tomado diez o quince minutos. Parece básico pero mucha gente se olvida.

5. Una vez en marcha, es recomendable el silencio como música de fondo. Así uno puede escuchar el ruido que hace el motor y aprender a pasar los cambios, los bocinazos, los gritos, la sirena de la policía, los gritos del policía, los balazos desde el helicóptero, el ruido de las cubiertas estallando y todo eso.

Ahora, no le voy a negar que ciertas otras cosas (como por ejemplo, la discografía en box aniversario del Out Run que se puede bajar desde acá, y que hace de cualquier trayecto una carrera contra-reloj llena de emoción y adrenalina) también van muy bien. Yo recomiendo “Magical Sound Shower” en su versión Outrun 2006 Coast to Coast. La de 1994 o 1993 es genial también. La del “Outrunners”. Risky Ride es especial para demostrarle a ese Audi A4 que se te pone al lado que naciste para la velocidad, y Speed King lo llevará a gritar CHECKPOINT! cada vez que se pase un semáforo en rojo.

Otra buena es hacer la que hago yo. La subo a mi prostituta paraguaya preferida (o a quien venga conmigo) y pongo el CD con la banda de sonido original de Volver al Futuro. Con esta canción:

Y le pago a la puta para que diga: “Tené cuidado, por acá no se puede pasar, esa calle es una cortada”, a lo que yo –tomando el volante- respondo: “Roads? Where we are going we don´t need… roads”. Y acelero. Cabe decir que la respuesta también es válida en otras situaciones. Ej:

Mecánico: -¿Le estás controlando presión de aceite y refrigerante?
Mantis: -Roads? Where we are going we don´t need… roads”

Agente: -Registro y seguro, por favor…
Mantis: -Roads? Where we are going we don´t need… roads”

6. Tenga cuidado a la hora de intentar sobrepasar un vehículo. Ahora, si usted va manejando un Tico con motor 1.0 es probable que el auto vibre como una nave espacial al momento de reingresar en la atmósfera terrestre, al tiempo que a usted se le llenan los nudillos de sudor helado semejante al que se junta en la frente cuando vas en tren y te está por dar una súper cagadera entre las estaciones Lisandro De La Torre y Retiro. La forma de saber si su auto es lo suficientemente poderoso como para sobrepasar a otro vehículo en movimiento es hacerse a sí mismo esta pregunta: ¿Me practicaron (o practiqué) alguna vez sexo oral en este auto? Si la respuesta es afirmativa, entonces el auto es capaz. Si la respuesta es negativa, bueno, ahí lo tiene usted. Fíjese y va a ver que es así.

7. Uno elige como matarse. El abuelo Simpson eligió morirse escuchando a Glenn Miller y su orquesta mientras le se proyectaban videos de policías golpeando hippies (el chiste más gracioso después de ese en el que Marge pregunta dónde están sus platos y Homero responde “los dejaste en la oficina”). Pero si tiene pensado matarse manejando de manera irresponsable, trate de no llevarse a nadie consigo. A mí me causa mucha gracia la historia esa de la pacifista Rachel Corrie, quien se paró delante de una topadora en Gaza gritando con un megáfono y al final terminó debajo de la topadora. No tiene mucho que ver con nada, pero me causa mucha gracia.

8. Consígase una novia así. Si existiese una provincia donde te dejasen casarte con un video, yo me casaría con éste.

8 o 9, no sé. Modere la velocidad a la hora de enfrentar los comúnmente llamados “lomos de burro”, frecuentes obstáculos de la calzada. Existen varias velocidades posibles:
Nulo: Usted frena y se baja del auto una cuadra antes de toparse con el lomo de burro. Es la más efectiva.
Lento. Usted desacelera y frena hasta que es necesario poner la segunda. El auto no se detiene. Es lo más recomendable.
Rápido: Usted no frena una pija, y gana tiempo, pero todo lo que no está sujeto al interior del automóvil sale rebotando. Puede sazonarse con una incoherencia a viva voz; mi preferida dice: ¡“ESTE AUTOMÓVIL ES BÍBLICAMENTE RÁPIDO!”
Warp: Usted acelera hasta que el automóvil se convierte en un haz de luz blanca y luego aparece en otra parte del Universo. Probablemente una dimensión paralela donde la gente tiene el corazón del lado derecho, Superman es malvado, Lex Luthor es bueno, Guepardo está casado con Tormenta y los conductores de CQC no son retrasados mentales.

10. Métase con el auto a quemar gomas en la 9 de julio, haciendo círculos como en las películas para bobos amantes de los automóviles rápidos y furiosos. Si ve que se le acerca un policía o miembro de las fuerzas armadas, golpéelo con un palo o caño o cadena y luego arrójelo desde un puente. Pero asóciese a Greenpeace primero y hágase pasar por humanitario. Grite cosas acerca de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, pida liberación de los presos políticos, esas cosas. Están de moda.

11. Si tiene que transportar sustancias ilegales, asegúrese de ser previamente piquetero y utilizar un vehículo perteneciente al Ministerio de Desarrollo Social. Dentro de unos meses nadie se acuerda más de nada y a otra cosa, mariposa.

12. A la hora de desempañar los vidrios del automóvil (en época invernal suele darse el caso) puede probar con shampoo suave en el interior, una solución de vinagre (o jugo de limón) y agua, un desempañante industrial o un martillo. Todos los métodos son efectivos en mayor o menor medida. También puede usted hacer lo que el autor de un horrible sitio web, quien lleva encima un trapo de polar todo engrasado con el cual pretende limpiar el lado de adentro de los cristales al tiempo que acciona accidentalmente los comandos del limpia-parabrisas haciendo llover líquido jabonoso en una proporción cuatro veces más jabonosa de lo que correspondería, pero lo cierto es que luego deberá recurrir a alguna de la primeras inevitablemente.

13. Es recomendable que su automóvil sea un vehículo todoterreno de cristales blindados, con tracción en las cuatro ruedas y espacio suficiente como para llevar un generador de electricidad, alimentos en conserva para varios días, abrigo, agua potable, un botiquín de primeros auxilios, municiones y armas de diverso calibre, y combustible extra. Por eso de los zeta o eme be i ese.

14. Asegúrese de que su mecánico sea alguien más o menos del barrio, cosa de poder agarrarle bronca a alguien con nombre y apellido. Es muy impersonal y de poco caballero eso de desear que se le muera la descendencia a un desconocido. Aparte, cuando al tipo le dé algo de tanto desearle usted cosas malas, sería una picardía el perderse de ir al velorio a darle toquecitos al cajón a la voz de: “Che… acá tenés tu regulación de carburador y tu limpieza de tanque, la puta que te parió mil veces”.

15. No viaje acompañado de nadie dispuesto a darle consejos acerca de cómo conducir. No hay nada más molesto que tener esa suerte de GPS descompuesto que pueden ser los seres queridos. Casi siempre son mujeres. Como si no fuera suficiente ya con eso de que los z-ombies pueden oler su menstruación. Como si no fuera ya suficiente con eso.

16. Bájese (desde aquí) y véase esta película. Se llama Ip Man y cuenta la historia del chino que terminó siendo el maestro de Bruce Lee. No, si yo te digo que no vas a ver algo mejor en lo que queda del mes, mínimo.

17. No se compre un usado. La gente que dice que sale más barato que un 0km, es la gente que no se lo puede comprar. Es el mismo tipo de gente de mierda que miente diciendo que las feas cogen mejor que las lindas, o ese tipo de boludeces.

Pero, como les venía diciendo, la pregunta del día es: ¿Qué cree usted que quiso decir Maradona con eso de que “lo que los jugadores y yo estamos haciendo en las concentraciones nos une más como grupo que cualquier amistoso”?

No tengo mi reglamento de la FIFA a mano, pero no puede ser bueno que nos salgan positivos todos los controles anti-dopaje que se lleven a cabo sobre nuestros jugadores.

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Tengo cosas que publicar. En una de esas, hasta meto dos juntos. O tres. La verdad es que extraño este puto sitio web, pero, bueno, estoy ocupado al punto de que hasta me estoy enfermando por falta de descanso.

Hace más de un mes que no termino de curarme de una bronquitis, con lo cagado a palo que me tiene eso considerando que no paro. Imagino que es la forma en que me pongo en equilibrio con el cosmos considerando que no a todos los hombres les debe haber tocado eso de ser diseñados específicamente para dar placer a las mujeres.

Es un pequeño precio que pagar, queridos amigos.

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