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Archive for 29 noviembre 2009

Equivocado

Muchas veces me pregunto si no seré yo el equivocado con respecto a algunas cosas. Y por favor, que no se malinterprete el siguiente artículo como un acto de auto-alabanza o sacrificio buscador de medallas, porque no lo es. Cuando quiero que me amen y me admiren lo digo claramente (o me busco una prostituta menor de edad y le pago para que me diga que me quiera y que me va a extrañar), y este no es el caso. Quiero que me ayuden a entender algo, en una de esas alguno de ustedes lo entendió antes que yo al asunto, y ya tiene una respuesta. Esto va a ser muy serio, y en una de esas vamos de principio a fin sin hacer un solo chiste de pijas.

YoResulta, resulta, resulta, que comencé a tener algún dolor de muelas días atrás. Una semana atrás, digámosle. Tenía que rendir un examen final este lunes y no lo presté mayor atención porque habría ido a rendirlo con un suero colgando en caso de ser necesario (no quiero cosas pendientes para el verano, ya que tengo pensado disfrutarlo haciendo las cosas que más me gustan: dormir y jugar a los videojuegos y cocinar y andar en moto y eso), pero para el jueves el dolor ya se había hecho insoportable al punto de que mis tratamientos caseros de automedicación habían dejado de surtir efecto. Y cuando digo tratamiento casero me refiero a una combinación estándar de Amoxicilina (para combatir la infección, que es la que genera el dolor) y un analgésico o anti-inflamatorio (para que uno pueda seguir viviendo sin tanto dolor hasta que la infección cese). Funcionó en el pasado, y supuse que funcionaría entonces, pero no. Para peor, la cara se había hinchado, y yo ya soy naturalmente del tipo regordete “cachetoncito”, con lo cual tenía la cara del marshmallow man de los cazafantasmas.

-Listo –me dije-. Mañana a primera hora, dentista. Que se le va a hacer.

Y me hice a la idea de faltar al trabajo. Pero la cuestión se pone interesante debido a que yo no falto al trabajo. Nunca, a menos que me esté muriendo. La culpa es de mi madre, que siempre fue medio heroica e inconsciente a este respecto, llegando a lo ridículo. Así también, nunca falto a la escuela. Voy, aunque esté enfermo, aunque me duela algo, aunque tenga otras cosas que hacer. A todas las materias, a todas las clases. Y rindo todos los exámenes, y nunca pido día de estudio. Si se quiere, estoy como medio programado para el deber sin saber muy bien porqué. Pero sigamos.

Entonces me fui al dentista, al otro día. Viernes. Pero en mi cabeza ya daba vueltas la idea de ir a trabajar de todas maneras, amparada en el hecho de que es la anteúltima clase para mis alumnos, era el día del examen de fin de año, tenía una bolsa llena de caramelos para darles, solo yo sabía a quienes tenía que ayudar y a quienes no, solo yo sabía esto o aquello, de todas formas iba a tener que ir a buscar los exámenes para corregirlos durante el fin de semana, etc. En el consultorio (¿Vieron que dentro de los supermercados y Shopping centres ahora hay consultorios odontológicos y oftalmológicos? Ah, el progreso) me dijeron que esperara unos 45 minutos, por lo que aproveché para hacer algunas compras. Tipo pan, queso, carne y una bolsa de caramelos, para que hubiera algo de azúcar estimulando los cerebritos de mis alumnos. No quiero que se piensen tampoco que amo a mis alumnos, porque eso no es cierto. Me caen bien, y sólo algunos. A otros los congelaría y dejaría listos sus órganos para ayudar a los que me caen bien. Pero obviamente mi cabeza ya estaba haciendo su trabajo de condicionarme a ir.

Finalmente, el dentista me atendió. Le expliqué lo que me pasaba (soy un muy buen paciente, por lo general), el tipo me abrió la boca y me dijo que precisamente en este instante estaba drenando la infección, ya que la hinchazón se debía a un absceso, cosa que vuestro servidor ya había diagnosticado pero que necesitaba medicar a fin de poder seguir preparando materias y esas cosas. Pero ambos (el facultativo y yo) queríamos saber a qué se debía ese absceso, ya que esa muela responsable era una sobre la cual ya había sido ejecutado un tratamiento de conducto completo, con bulón incluido. Así, me sacaron una placa radiográfica en la cual se vio que el tornillo se había desplazado vaya a saber Dios porqué, abandonando la raíz y clavándose sobre el hueso mismo.

-Es muy probable que a esa muela la termines perdiendo –me dijo el flaco, muy macanudamente. Yo le respondí que no había problema porque, ciertamente, no había problema. De todas maneras no soy de masticar mucho la comida porque cuando la comida queda hecha una babita no tiene gusto rico. Además, si soy capaz de imaginar que mi mano izquierda es la mano de Megan Fox mientras me ducho, bien puedo sobrevivir con una muela menos.

-Te convendría hacerlo lo antes posible
–continuó el fulano-, una vez terminado el proceso.
-¡El Proceso no terminó! –Dije yo, levantando mi puño en alto y sacando una pequeña picana eléctrica del bolsillo-. ¡Si lo sabe, cante! ¡Y si no, aguante!
-Te voy a dar unos antibióticos bastante fuertes con un agregado para que lleguen al hueso –continuó él-, pero tenés que atenderte cuanto antes. Para el dolor, Ibuprofeno 600.
-Bueno. Te pido por favor una constancia para dejar en el laburo, cosa de que sepan que vine.
-¿24 horas está bien? Te puedo dar 48 si te parece, no sería mentir.
-No, está bien, con 24 alcanza y sobra. ¿Cuánto crees que me va a durar el efecto de los antibióticos y el Ibuprofeno?
-Vas a estar bien, pero calculá que en veinte días vas a volver.
-Para dentro de veinte días ya voy a disponer de un poco más de tiempo. Que sea hasta entonces.

Y así me fui, tras pagar la consulta y la plaquita. Me tomé el colectivo, me bajé en la avenida y en la fábrica de pastas compré ravioles y sorrentinos, amén de un tarrito de boloñesa casera porque el tiempo ya no me alcanzaba para cocinar: tenía que hervir los ravioles, comer rápido, bañarme.

Porque tenía que ir a trabajar.

Ir a tomar la prueba, llevar los caramelos. La decisión había sido tomada, creo, incluso desde antes que me doliese la muela. Desde antes. Una decisión equivocada como querer levantarse a una vecina usando piropos frontales del tipo: ¿No querés festejar el nacimiento del niño Jesús con un poco de carne en el pesebre tira-pedos ese que tenés? No lo intenten, en serio: no funcionó durante la navidad pasada y nada me hace creer que vaya a funcionar en ésta.

En lo que casi fue un atisbo de razón, llamé por teléfono a la directora del colegio y le comenté la situación. Yo le dije que el médico me había dado el día, pero que yo sólo iba a llegar un poco tarde, ella dijo que muchas gracias porque ya dos profesoras estaban ausentes, yo le dije que no se preocupara, ella dijo que en todos caso tomara la prueba y me volviera a casa, yo le dije que no se preocupara. Y así fui, y llegué veinte minutos tarde. Repartí caramelos, tomé el examen, repartí más caramelos y me quedé hasta el final. Aún no corregí los exámenes, pero sólo porque me da fiaca hacerlo (probablemente lo haga hoy por la noche)

Si me preguntan porqué lo hago, creo que la respuesta es: porque me da culpa de no se qué. No sé si lo hago por mí, o para estar en paz conmigo mismo, porque no tengo culpas que expiar, ni trastornos psicológicos diagnosticados. No les pido que se pongan en mi lugar porque si lo hacen yo me caigo de la PC y dejo de escribir… JAJAJAJAJAJAJA…. ¿entienden? Porque ahora mismo mi lugar es frente a la PC, si. Era un chiste.

Pero me pregunto como lidia el resto de las personas con sus responsabilidades. ¿Es este el tipo de cosas que te terminan pasando factura cuando sos viejo? ¿Tengo que sacar el pie del acelerador o seguir así, nomás para alcanzar esa suerte de equilibrio interno? Con esto no quiero juzgar a nadie, ni que salga alguien a decir: “Yo soy igual que vos: se llama responsabilidad”, porque la barrera de la responsabilidad y el buen juicio se perdieron hace tiempo. Llegué incluso a sentirme culpable por haber debilitado los derechos del trabajador: si todos hicieran lo mismo ni siquiera serían necesarios los feriados o los días de licencia por enfermedad, supongo. Tampoco me parece valioso aquello de cagarse en todo y sacar cuanta ventaja se pueda, pero tiene que haber un punto intermedio que desconozco.

Aviso que al psicólogo no voy a ir, a menos que se trate de una psicóloga así, supongamos, ninfómana. Sí, esa es la palabra. Ninfómana.

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No me cambien de tema. Me quedé colgado con eso del celular. Al final, nunca más me llamó nadie, ni nada. No puedo imaginar muy bien lo que puede haber sucedido, pero la verdad es que prefiero creer que esta chica llamada Carla se encontró con el chico de la camisa linda y que se enamoraron y tuvieron bebés y fueron felices para siempre. Probablemente no sea así, pero yo no soy de ese tipo de personas que tiene prejuicios para con las mentiras. No, no. A mí me parece que las mentiras son necesarias: son el tibio osito de peluche al que me abrazo para dormir durante las noches.

Pero la gente tiene teléfonos que suenan. Hay quienes lo ponen en vibrador (ya hemos dicho que eso es cosa de mujeres) y hay quienes lo hacen sonar con cumbia “de negro de mierda” (¿se dice así? yo no entiendo mucho de géneros musicales…) pero lo cierto es que uno debe aprovechar todas las oportunidades posibles a fin de enviarle un mensaje a quienes lo rodean. Ahora bien, en caso de ser usted hombre, el mensaje que debe enviar es el siguiente:

“A mí me gustan los videojuegos. Y soy hombre poderoso. Y si tenés una Wii es porque te gusta la leche de hombre. Mi leche poderosa”.

Mientras que, en caso de ser mujer, el mensaje que debe enviar es el siguiente:

“Tengo una raja preciosa y las mejores tetas del cono sur, y así y todo soy por lo menos dos o tres veces más hombre que vos”.

Dicho esto, les presento los mejores 10 ringtones en la historia de los videojuegos y los teléfonos celulares. Les recuerdo que los dos mejores son los que yo ya tengo en mi celular, y que vinculé en el artículo anterior, por lo que a todos se les debería correr dos puestos hacia atrás. Por lo que serían doce. O algo así. A menos que se me ocurran más de diez y me olvide de cambiar el número, o me equivoque al contarlos. Si no se entendió mándenme un mail. Les prometo no leerlo del mismo modo en que no leo los correos que me mandan algunos papanatas para pedirme que calle a Chinchulín cuando se pone a criticar a Francis Mallmann.



mb10. Super Mario Bros. : Overworld Theme

De que se trataba el juego: ¿Hace falta que lo explique?
Porqué está en esta lista: Simplemente, porque es el más reconocible de todos los tonos de videojuego a la fecha. Puede gustarte o no, pero es Mario. Lo jugamos todos, lo conocemos todos. Y quien lo tenga es respetuoso de su pasado, y de un tiempo mejor.
Porqué no está primero: Porque a esta altura es más común que la mierda, y mucha gente lo tiene encima.


mk9. Mortal Kombat: Scorpion tirando el arpón.

De que se trataba el juego: Si no jugaste nunca al Mortal Kombat vos y yo no podemos seguir siendo amigos.
Porqué está en esta lista: Porque es directo, y hace que prestes atención. Además, te hace sonreir.
Porqué no está primero: Porque sirve muy bien para los mensajes de texto, pero no como tono de llamada. Además, no encontré uno con el suficiente volumen como para despabilar a cualquiera, y al haber dos versiones (“come here” & “get ver here”) no se alcanza el grado de consistencia necesaria.

orOut Run: Magical Sound Shower

De que se trataba el juego: Una Ferrari roja que debía manejarse a través de una ruta geográfica imaginaria, donde de repente pasabas de Canadá a África, y de allí a Japón, y así. Brillante.

Porqué está en la lista: La canción más característica de la saga es sin lugar a dudas la que mejor acompaña la sensación de velocidad y placer que sólo se recibe cuando uno se encuentra manejando un deportivo colorado a 250 kilómetros por hora con una rubia bien tarada y bien tetona en el asiento del acompañante. A mí me gusta más Speed King, pero no se consigue.

Porqué no está primero en la lista: Porque hay otra canción de Richard Jacques que está más arriba en la lista todavía. Y porque se demora años en ponerse verdaderamente OutRun. Yo tengo el ringtone justo, pero no, no se los voy a dar. Bájenlo de Zedge, ahí está todo.


mi8. The Secret of Monkey Island: Intro

De que se trataba el juego: Mucha gente cree que The Secret of Moneky Island es el mejor juego de la historia, y a mí me da mucho miedo que eso sea cierto, porque el Moneky Island fue un juego de PC, y no de consola (y yo tengo mis prejuicios, además de un hermoso y rendidor miembro). Así y todo debo ser respetuoso, porque el Monkey Island es un juego titánico que marcó las bases de lo que iban a ser las aventuras gráficas modernas: No tan innovador desde lo técnico como el Maniac Mansion, pero pionero en eso de hacer del luego una película interactiva con el puntero del mouse, con diálogos geniales y momentos de rompecabezas memorables. Sin haberlo jugado, yo sabía de su existencia, del campeonato de escupidas y del pirata LeChuck. Masterpiece.

Porqué está en esta lista: Pegadiza como el carajo, es realmente especial. Es clásica, fácilmente identificable y distinguida dentro de su género. Muy nerd, pero macanuda.

Porqué no está primero: Tarda mucho en iniciarse, por lo que no se luce debidamente al convertirse en ringtone. El Monkey Island es un juego de gente grande, y resulta difícil que su repertorio musical sea reconocido por alguien de menos de 25 años.




laguna7. Final Fantasy 8: Laguna’s Battle Theme.
The Man With The Machine Gun.

De que se trataba el juego: Oooh… el señor es distinguido. El señor tiene clase. El señor no sólo ha comprendido que la saga Final Fantasy está nutrida de los mejores guiones, personajes y composiciones musicales en la historia de los videojuegos, sino que además se decidió a incluir un tema que sólo está disponible durante las batallas de un personaje secundario. El señor sabe. Tratar de explicar la saga Final Fantasy llevaría muchas letras, por lo que me limitaré a lo siguiente: es un juego de rol por turnos, en el cual un héroe se va haciendo de camaradas a lo largo de una historia maravillosa que puede durar horas y horas y horas y días y semanas y meses. Son casi todos innecesarios, pero el Final Fantasy 7 debería ser obligatorio, como alguna vez lo fue el servicio militar.

Porqué está en esta lista: Es un muy buen tono para escuchar. Suena a musiquita, pero no lo es del todo, es repetitivo y muy, muy exclusivo. Sería rarísimo encontrar a otra persona con el mismo ringtone. Aunque yo creía lo mismo de mi camiseta de Suiza. ¿Cuándo fue que los cumbieros comenzaron a usar ropa marca Kevingston? Yo sólo puedo confiar en Kevingston y en Rever Pass a la hora de comprar ropa pero es una necesidad, debido a que todas las otras marcas no tienen el largo de mangas que necesito, por lo que termino pagando precios elevadísimos por pedazos de trapo cosido. ¿Qué quiere decir, que ahora me voy a sentir dos veces estúpido en vez de una? ¿No se puede sacar un decreto de necesidad y urgencia o algo así? ¿Por qué sigo escribiendo este artículo cuando tengo cuatro finales para los cuales prepararme? ¡Las respuestas a todas estas preguntas y más, en nuestra próxima edición de Damos Pen@!

Porqué no está primero: Porque Laguna Loire es un pecho frío la mayor parte del tiempo.


zelda6. The Legend of Zelda: Overworld Theme

De que se trataba el juego: Quizá el mejor juego de rol en acción durante mucho tiempo, Link es un personaje reconocible por todo aquel que haya ido a comprar videojuegos alguna vez, debido a que sobran posters y cartelones promocionales de su persona y sus aventuras. Mucha gente conoce a Link, pero no sabe quien es, o lo mucho que ha sufrido a lo largo de décadas de aventuras. En su momento, este juego justificaba por sí solo la compra de una Super Nintendo: así de bueno era.

Porqué está en esta lista: Si algún día parece que tuve un infarto en la calle y me morí, hagan sonar esta canción. No estoy queriendo decir que vaya a funcionar y a traerme de regreso de la tierra de los muertos, pero tampoco estoy diciendo que no pueda funcionar y traerme de regreso de la tierra de los muertos.

Porqué no está primero: Porque Link me cae mal, y porque pertenece a Nintendo, que no es sino una fábrica de ñoñerías, de un tiempo a esta parte.


sor25 – Streets of rage 2: First Stage Theme

De que se trataba el juego: Uno de los mejores para compartir con un amigo, El Streets of Rage 2 (también conocido como Bare Knuckle 2) es un jego de los que hacían valer la plata invertida, ya que consistía en avanzar golpeando malechores durante dos horas, usando cuchillos o garrotes, juntando manzanas y pollos humeantes para recuperar la energía, tirando patadas voladoras, haciendo combos, etc. Lo acababas y querías jugar de nuevo. En su momento, fue lo mejor de lo mejor, con una jugabilidad altísima y cuatro personajes completamente diferentes entre sí y cantidad de jefes y subjefes.

Porqué está en esta lista: Electrónica y repetitiva, la música de esta obra maestro del beat’em up es un ringtone de súper lujo. Si alguien te escucha y la reconoce, es probable que te dirija una sonrisa cómplice o te siga mirando durante todo el viaje. Porque se ha dado cuenta de que todavía quedan miembros de la logia.

Porqué no está primero: Puede llegar a confundirse con cualquier ringtone midi de los tantos que andan dando vueltas por los celulares del mundo. Es especial, pero no tan especial. En cualquier caso, la melodía de “pantalla completa” es un tono para mensaje de texto muy bien logrado, y digno de estar en la galería del aparatito.


contra4. Contra: Jungle Theme

De que se trataba el juego: Eran los ochenta, y los hombres eran hombres. Inspiradísimos en la película Commando (quizá la más masculina en la historia del cine), los muchachos de Konami pensaron en llevar a las consolas una versión del arcade original. En Contra, vos y tu mejor amigo se ponen en la piel de dos soldados que luchan en la jungla contra extraterrestres, terroristas, robots y cosas así. Difícil como realizar un tratamiento de conducto con una ojota en vez de torno, e igualmente entretenido.

Porqué está en esta lista: H. Maezawa y Kyouhei Sada. Si les nombro a estos dos japoneses, probablemente ustedes no puedan saber a qué carajo me estoy refiriendo. Yo tampoco podría, digo, acabo de enterarme gracias a Internet que este era el nombre de los dos nipones que supieron componer la música de uno de los juegos más gastados de mi niñez. Ringtone perfecto, se identifica desde el primer acorde, desde el primer sonido. Escucharlo es querer agarrar una ametralladora. O un family game, dependiendo de cuan comprometido se encuentre uno con la causa.

Porqué no está primero: Si bien la melodía es pegadiza, lo cierto es que funciona mucho mejor como música despertadora que como ringtone para las llamadas. Para arrancar el día.


mm23. Megaman 2: Dr. Willy stage, partes 1 y 2.

De qué se trataba el juego. Vos eras un muchachito robotizado que debía salir a vencer a un científico loco (el Dr. Willy), pero para lograrlo debía primero derrotar a los robots que lo protegían. La gracia del juego era precisamente el aprender el orden en que debía enfrentarse cada pantalla y vencerse a cada robot, ya que con cada robot derrotado, vos adquirías una nueva arma que explotaba al máximo las debilidades de alguno de los otros robots. Por ejemplo: consiguiendo el arma del robot de hielo tenías muchas facilidades a la hora de enfrentarte a la etapa del robot de lava y al robot mismo. O sea: Había un orden para hacer las cosas, y así y todo el juego era adictivo e imposible como tomarte un litro de agua hirviendo y masturbarte al mismo tiempo.

Por qué está en esta lista: Megaman es el juego difícil por definición, y la música que lo acompaña es algo que tranquilamente podría ser definido como “power metal” en 8 bits. Es música para insultar y pelear. Para darse cuenta de lo gigantesco de este ringtone, basta con decir que la canción está buena de escuchar y de tocar con la guitarra aún hoy en día. Lo que es mejor: Grita MEGAMAN, MEGAMAN, MEGAMAN, por donde quiera que se la mire, como así también lo hace toda la musiquita de esta tortura en forma de videojuego. Cuando se habla acerca del buen aprovechamiento de recursos, yo me cago en el reciclaje y pienso en la música de Megaman: 8 bits de mierda y semejante banda sonora…

Por qué no es la número 1: Megaman es, fue y será un gusto para paladares exquisitos. Pese a ser bestial y absolutamente recomendable, este ringtone no se hace conocido a todos los videojugadores automáticamente, aunque para los fanáticos de Megaman es el equivalente a, no sé, el beso de una madre, o algo así. Yo no podría saberlo, ya que me crié en un templo de ninjas aprendiendo las técnicas ocultas, y todo eso. ¡Si tan sólo pudiese aprender a amar!


sonic2. Sonic: La canción de la invencibilidad + Green Hill Zone + Stage Clear.

De que se trataba el juego: El hecho de que SEGA haya desaparecido como verdadera fabricante de consolas y videojuegos es una desgracia comparada a cualquier otra de las que recuerdan en los noticieros al cumplirse diez años de este atentado, o cincuenta de este genocidio, etc. Sonic es el juego de plataformas por definición. No será el primero, pero sí es el mejor, al punto de que hoy en día, con tres dimensiones y la tecnología al punto de que las cámaras fotográficas son capaces de darse cuenta si estás sonriendo o no, aún no se ha podido desarrollar un mejor juego de plataformas. Con Sonic, los videojuegos ganaron en velocidad, y el mundo ganó en fantasía. Un puercoespín azul de guantes blancos y zapatos rojos que salta para juntar anillos, rescata animalitos y rompe monitores, girando a velocidades supersónicas. No se puede pedir más que eso.

Porqué está en esta lista: Imaginate que salís a comer con una compañera de trabajo a la cual le tenés muchas ganas desde hace tiempo, por eso de los pechos, y el sexo. Ella tiene 24 añitos y dos pechos y dos glúteos. Porque el sexo te gusta: te gusta tanto que a veces incluso lo terminás haciendo sólo. La mina te tira alguna ondita, pero nada más. Medio que no sabés si le caés bien o si piensa en cogerte alguna vez, eventualmente, o aunque más no sea para probar, o para meterle los cuernos al novio con alguien que no importe. Lo peor es que es carilinda. Sin llegar a ser hermosa pero del tipo de carilinda que luego termina haciendo de ama de casa o madre joven en una publicidad de detergente.

Y de repente, le suena el celular. Y suena con esto.

Y el celular está en la cartera, por lo que tarda en atender, dándote el tiempo suficiente como para reconocerlo.

Eso es… –decís vos-. Del…

Y de la nada, ella comienza a mover el dedito como Sonic, en la pantalla de presentación. Luego se disculpa por su inmadurez, pero se ríe. Te tenés que casar. No te queda otra.

Porqué no está primero en la lista:
Porque el combinado de Street Fighter 2 está primero.


sf21. Street Fighter 2: El compilado.

De que se trataba el juego: Estamos hablando del mejor juego de lucha de la historia. Fue el primero en incluir golpes especiales exclusivos para cada luchador (ofreciendo estilos de lucha muy diferentes entre sí), movimiento ejecutables mediante secuencias de comandos, incluyendo tres botones de puñetazo y tres de patada. Complejísimo y riquísimo para su época, es uno de los juegos que soportan la prueba del tiempo sin mosquearse. Incombustible, no hay nada en ese juego que no sea tan brillante y digno de elogio ahora así como tampoco lo había a la hora de su lanzamiento, hace ya 18 años. Típico juego difícil de principios de los 90, de a ratos te provocaba ganas de tirar el control pad por la ventana, o hacía que tus padres se preguntasen acerca de lo en serio que te estabas tomando un simple juego. Porque claro, ellos no sabían cuan puto podía ponerse Sagat.

Porqué está en esta lista: Yo, personalmente, cuando escucho un “Hadoken” siento que todo está bien, que el mundo es un lugar maravilloso y que cada cosa tiene su razón de ser, y su lugar en el mundo. Y todo es bueno, y bello. Y me emociono. Y cierro los ojos y sueño. Y soy genuinamente feliz. Hay que ser muy hijo de puta para no identificar cualquier sonido salido del Street Fighter 2. Todas sus canciones parecen ringtones, pero la música de la pantalla de Guile, la intro o la selección de personajes son las mejorcitas a tal fin. Quien tiene este ringtone sabe que los juegos en red son para nenas, y que el verdadero Vs. Mode es el que se da de parado contra un desconocido (¿Me puedo colar?), con la posibilidad de recibir un puñetazo en cualquier momento.

Porqué está primero: ROUND ONE… FIGHT! Está tan bueno ponerse a escuchar sonidos salidos de este juego, que uno termina por no atender el teléfono. Para mejor, es bien escandaloso. TIGER! TIGER! TIGER UPPERCUT! Y así hasta que entra el contestador. Es más, tenía pensado incluir el vínculo de la versión que yo tengo con TODOS los efectos de sonido pero prefiero guardármela y seguir sintiéndome especial. Como todos esos especiales que también la descargaron de Zedge.net. Ok, ok… es el más descargado en este link.

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Mis estimadísimos lectores saben que no escribo porque, bueno, porque es época de parciales y finales y esas cosas. ¿Se acuerdan cuan felices éramos todos cuando no estudiaba? Yo también.

Pero me ha sucedido algo que exige publicación, debido a que deja de ser casualidad para convertirse en complot, o algo así. Pero pongámonos en clima. ¿Tienen ustedes teléfono celular? Yo sí. También tengo auto, pero no lo uso porque me da miedo ir en auto cuando manejo yo, porque no miro por el espejo retrovisor ni entiendo muy bien eso del lenguaje de “luces”. Me parecería más piola usar pañuelos de colores, o sacar la cabeza por la ventanilla mirando para atrás y gritar: “¡¡GUARDA QUE DOBLO, MIERDA!!”. Pero al celular lo uso para escuchar música en el colectivo.

Y casi durante toda la tarde está apagado, el celular. Bueno, el auto también. Pero al celular lo apago porque suelo estar dando clase o recibiendo clase. Puesto así, alguno de ustedes entendería que soy activo y pasivo. A la hora de la educación. Porque no me imagino siendo un homosexual pasivo. Un activo podría ser, supongo. Pero tendría que ser un hombre de esos que tienen medio como que pinta de nenitas, tipo el cantante de Hanson. Imagino, no sé. Quiero decir, hay minas mucho más feas que ese chaboncito. Imaginate que caés preso y es tu compañero de celda. Digo, hay gente que anda con travestis y no es homosexual. Este pibe nació travesti. Travesti lindo.

Che, que putos que resultaron. Yo los estaba probando, pero… qué putos resultaron. Decir que te vas a culear a un tipo no es lo mismo que decir que si fueras mina te estarías tocando las tetas todo el día. Eso sí que lo haría, yo. Pero les decía, lo del celular. Tiempo atrás (unos tres o cuatro años atrás) comencé a recibir unos extraños mensajes -a cualquier hora de la noche- en los cuales… bueno, a algunos aún los tengo anotados. Fíjense:

-Hola rubiaaa.

-T dije k t iba a llamar, preciosaaa

-contestameee…

cel Lo primero que pensé es que se trataba de un número equivocado, hasta que empecé a barruntar otro tipo de posibilidad: la de que una mina hubiese inventado un número falso de celular y brindádoselo a un chongo fastidioso o del cual no hubiese querido saber más nada, con la mala suerte de que había resultado ser mi número. Me tomó un tiempo descubrirlo porque, bueno, ustedes saben que no soy de salir a pachanguear y no entiendo muy bien como funciona eso de los sábados a la noche. Si se tratara de salir con unos amigos un sábado a la noche a reventar sinagogas y villas, bueno, eso es otra cosa, pero yo no entiendo nada del comportamiento nocturno tradicional, quiero decir. Hey, no me juzguen. Ustedes son los que se lo violarían al pibito éste de los Hanson, no yo.

La cuestión es que yo no respondí a ninguno de esos primeros mensajes para no gastar crédito, hasta que, recibidos más o menos unos diez, me digné a mandar uno diciendo “número equivocado”. Pero el borracho éste hizo lo que habría hacho cualquier borracho.

-No me mientas así hermosaaaa t extrañooo

-venis rubia?

Al final terminé por llamar al número éste. Alguien atendió pero no habló palabra, mientras yo pedía que no volviesen a llamar por ningún motivo, so pena de denuncia a la policía. Y así viví tranquilo (complaciendo mediante el sexo a un sinfín de mujeres hermosas) hasta ahora. Ayer, mientras me disponía a desayunar un mate cocido con empanadas de cantimpalo, mi celular sonó de acuerdo al ringtones con el cual me entero de que he recibido un mensaje de texto. Por si les interesa, es el que dice “FF7 victory”, y se puede descargar y ecuchar aquí. Si quieren conocer además el ruidito que hace mi celular cuando alguien me llama, es el que se llama Codec Call MGS. Lo pueden escuchar y bajar desde acá. Es el ringtones perfecto: se reconoce fácilmente por cualquiera persona de bien, es original, puede repetirse indefinidamente sin desentonar y está siempre dentro de contexto, demostrando que sos un videojugador de calidad. Es como andar vestido de Snake todos los días pero sin parecer un loquito.

Al principio creí que se trataría de “Claro”, rompiéndome las putas bolas de la manera en que lo hace todos los días, con cosas como “querés ir al mundial” o “si cargás ahora esto te doy aquello” y demás sortilegios. Pero el mensaje decía lo siguiente:

-Malo que nunca me vas a llamar

Hagamos de cuenta que viene con la puntuación correspondiente, pero el mensaje se entiende. Quienquiera que fuese, se estaba dirigiendo a un hombre. Al principio traté de asociar el número telefónico –que no estaba en la agenda- al de alguna mina de hace mucho tiempo. Pero luego me di cuenta de que no daba, porque yo no soy el tipo de hombre que despierta ese tipo de reacciones en las mujeres. Las mías directamente vienen a casa y lloran y gritan por mí. Luego pensé que podía tratarse de alguna compañera de estudios despechada o drogada (esa que antes me llamaba todos los días para preguntar boludeces y que ahora no me saluda), porque, insisto, yo no entiendo mucho de estas cosas del corazón. O la madre del algún alumno/a. O mi esposa tratando de pescarme en algo turbio, como, no sé, el tráfico de medicamentos falsificados. Por las dudas, respondí de inmediato con un mensaje que decía (sí, adivinaron): “número equivocado”.

A los veinte minutos, suena de vuelta.

-Te hablo a vos chico alto lindo de camisa linda.

A la mierda… yo soy alto, y mi esposa y mi mamá dicen que soy lindo –pensé-. Y tengo camisas lindas. Varias camisas lindas. En una de esas no pudo poner además “vibrantemente complaciente en la cama” porque el diccionario del celular no se lo reconocía.

Todo tenía sentido. Entonces, respondí:

-Perdoname, no reconozco tu número y creo que me estan haciendo una broma.

-Soy Carla, del viernes –respondió ella.

Obviamente era equivocado, y un alivio. Yo el viernes me la había pasado leyendo gramática del idioma inglés, narrativas, tiempos verbales y un chorizo de otras cosas, ninguna de ellas llamada Carla. Pero decidí llevar las cosas un poco más adelante, nomás por si acaso. Esta es la conversación que se dio, mensaje de texto mediante.



Yo: -Ah, cómo estás, ¿todo bien?
Carla: -Empezando a trabajar (emoticon de ira)
Yo (¿será una puta?): Suele pasar.
Carla: Y pensando en vos
Yo: a los hombres nos gusta que nos digan esas cosas
Carla: Jajaja…Tenés algo que hacer esta noche?
Yo (¿por qué se ríe?): Me desocupo a eso de las 10
Carla: Tengo ganas de tomar algo.
Yo (fuego en el hoyo): Ando sin el auto.
Carla: No problem por donde te paso a buscar?

(Abro un paréntesis aquí porque la jugada que yo debía realizar era peligrosa y podía dar en tierra con la jugarreta. Al no tener idea de dónde iban o venían los mensajes, cualquier dato preciso podía estropearlo todo).

Yo (cruzando los dedos): Ah, no, te desafío a que consigas mi dirección.
Carla: OK. Se la pido a Romi jajajajaja
Yo (Grande Romi): Bueno, dale. Me voy a bañar y todo.
Carla: Jajaj yo también (emoticon de guiño)
Yo: Hasta entonces
Carla: Bye.



Esto pasó ayer. Hasta ahora mi celular no volvió a sonar.

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