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Archive for 12/12/08


Es mi deber confesar antes de seguir: el verdadero nombre de este artículo iba a ser: ¡Utilísima y perfumadísima guía de la supervivencia del macho-facho-camacho en catorce puntos letales para burgueses contra la inseguridad homicida y violadora en la República Argentina! Pero luego me percaté de que con algo más conservador iba a poder hacerle un bien a quienes buscan todo en Internet.

Vivimos en tiempos difíciles. O no, en una de esas son fáciles y los complicados somos nosotros, que no resolvemos las cosas como se debe. No importa; lo que importa es que los delincuentes la tienen muy fácil y el “cambio” no va a venir de la mano de las autoridades nacionales, menos aún de los responsables de nuestra seguridad. En las sabias palabras del reprogramado T-800, me animo a ver en usted una Sarah Connor enloquecida de pavor y le propongo: Venga conmigo si quiere vivir.

1- Jerarquice los riesgos. Lo más peligroso son los pibes chorros, teniendo en cuenta su condición de inimputables, lo alterado de su estado y lo abundante de sus filas. En orden de peligrosidad le siguen los zombis, seguidos de los violadores (si es usted mujer o un muchacho de facciones delicadas y risa luminosa), seguidos de los ninjas, seguidos de los piratas, seguidos de los robots, seguidos de las pirañas, seguidas de los vampiros inexplicablemente inmunes a la luz del sol. ¿En serio le tiene miedo usted al derretimiento de los casquetes polares, el cáncer, el SIDA, el dengue y esas cosas? ¿Tan optimista es? ¿En serio cree que va a llegar a morirse por no comer la grasa del bife de costilla? Usted es medio bolas tristes, la verdad.



2- Consígase un arma de fuego para defender su hogar y téngala a mano. Y si lo duda, pregúntese a si mismo: Si las armas de fuego son lo suficientemente efectivas como para ser las herramientas preferidas de los delincuentes, ¿Por qué no van a ser lo suficientemente efectivas como para que usted se proteja con una? ¿Por qué los políticos insisten en armar a sus guardaespaldas? En las situaciones frecuentes de robos en casa no es obligatoria demasiada pericia: usted no necesita ser un habitué del Tiro Federal para poder defenderse. Abogar por la prohibición de las armas de fuego en manos de civiles para que los delincuentes no las consigan sería útil si los delincuentes no tuvieran armas. Pero tienen. Y los que no, te clavan un destornillador en el cuello delante de tus hijos, pese a que no te resististe y les diste todo lo que tenías encima. Recuerde: las armas de fuego se inventaron a fin de eliminar las distancias entre el agredido y el agresor (ej. Un anciano en silla de ruedas y un violento ex-presidiario), y los delincuentes son cazadores a la espera de los animales más indefensos. Usted ya debería tener una, sabe bien porqué. Sí, por ellos. Los zeta, o, eme, be, i ese.



3- No salga a la calle indefenso. Hoy en día se consiguen buenos elementos de seguridad, y si bien la mejor herramienta es el cuerpo y la mente entrenados para evitar el problema, no resulta desaconsejable el llevar encima un spray de la línea “Sabre Red” (22 gramos, 30 pesos aproximadamente), por lo menos hasta que consiga una pistola. Esos sprays también son útiles a la hora de protegerlo a uno de los perros callejeros y semejantes, y hay quienes los usan en combinación con un garrote telescópico (el semejante una antena de radiograbador) o un cuchillo plegable táctico, si bien usted no quiere hacer otra cosa que no sea eliminar la agresión. Ah, y el spray se lleva en la mano, no en un compartimiento de la mochila, no adentro de la cartuchera, y no sirve contra “ellos”.



4- Luzca rotoso pero físicamente superior. No tenga moto, no tenga auto, no tenga teléfono celular, no tenga campera, no tenga pasador de musiquita digital, no tenga zapatillas, no tenga nada salvo músculos y cicatrices o tatuajes de esvásticas o números “6” en llamas. Si es mujer, aféitese la cabeza para que no puedan sujetarla del cabello. Sostengo la teoría de que –cualquiera sea su sexo- cuanto más se parece una persona a Arnold Schwarzenneger en el momento en el que llega desde el futuro antes de entrar al bar lleno de motoqueros, menos chances de convertirse en blanco de los asaltantes o violadores tiene. En caso de no ser usted blanco como Arnold, trate de parecerse a un Michael Clarke Duncan en slip.



5- Gaste su dinero en cosas difíciles (o imposibles) de robar. No me estoy refiriendo al amor, la dignidad ni ninguna de esas supersticiones, no. Compre buenos libros de ediciones raras, propiedades para poner en alquiler a través de testaferros, terrenos, etc. Tatuajes, eso, también hágase tatuajes caros. O transfusiones sanguíneas de zafiro molido, si es que existen. No sé, supongo que los millonarios deben hacer ese tipo de cosas. Páguele a sus amistades las mejores prostitutas que el dinero pueda comprar. Compre sus alimentos en los supermercados más caros, y elija siempre las cosas de las góndolas premium, por más horribles y mentirosas que sean. Viva caro y viva bien, coma queso parmesano y jamón crudo. Tome Activia. Inyéctese esteroides. Hágase cirugías estéticas caras, póngase varios riñones y un par de metros extra de intestino por las dudas. Póngale nafta súper Premium al auto y ¡VENDA EL AUTO! ¡¿QUÉ ESTÁ ESPERANDO?! ¡¿POR QUÉ NO ME HACE CASO?! ¡TARDE, YA LE VIOLARON LA NENA! Espero le haya servido de algo.



6- Manténgase alerta y minimice las probabilidades de desgracia. Aléjese de los lugares peligrosos, haga de la seguridad un plan en conjunto y organice el comportamiento de la familia. De nada sirve que usted se mueva con el sigilo y la efectividad silenciosa de Jason Bourne si su madre se va a pasar toda la tarde manguereando la vereda y charlando con las vecinas en la puerta de su casa, o si su hija adolescente se va a quedar apoyándose sobre el bultito de su amigo flogger sin cerrar el portón. Mantenga las puertas cerradas a toda hora. Y si sabe que va a tener que esperar dos horas un colectivo en una zona peligrosa, lo mejor será siempre llevar plata para un remis, por más que duelan esos diez pesos. Cuando sepa que su casa va a estar particularmente relajada en medidas de seguridad (un cumpleaños o cena de Navidad con gente entrando y saliendo) extreme sus precauciones sin que el resto de los presentes se ponga nervioso o deje de disfrutar la velada. ¿A que no sabe que famoso bloggero hace el asado llevando un revólver compacto de grueso calibre en la cintura dentro de una funda Houston súper-oculta y dos speedloaders cargados? Pista: es un amor de tipo.



7- Tome el control de la situación. Podrá sonar heroico o temerario, pero es importante que usted procure tomar el control de la situación cuanto antes. ¿Acaso cree prudente ponerse a la merced de un chico de catorce años, drogado y armado, dejándole todas las decisiones? ¿Le parece sensato dejar que él decida como van a darse las cosas? Ah, que bonito… Y dígame, ¿usted cuanto criterio y poder de decisión tenía sobre la salud y los bienes de su casa cuando tenía trece años? Si va a morir, por lo menos hágalo gruñendo y peleando, bajo sus reglas. No se deje fusilar. Tenga en mente que quienes crecen en condiciones marginales de violencia, desigualdad y desamparo son los que en las urnas reeligen precisamente a los responsables de que la marginalidad, la violencia, la desigualdad y el desamparo aumenten, como muestra de su conformidad con el sistema.



8- Responda a la agresión con más agresión. Eso de que “si te resistís es peor” es una creencia no sólo falta de fundamento, sino también una mentira sostenida por las fuerzas públicas, las agencias de seguridad privada y las conductoras de noticieros que se asombran al enterarse de que la gente viaja parada en el tren. Luche por defenderse y por defender a su familia. Usted ya está muerto de todas maneras: nació para eso y tiene muchas más posibilidades de sobrevivir a un asalto violento si se defiende con un arma, que si no se resiste. Recuerde que el asaltante no espera que usted le arranque los ojos con las manos, y que tanto el arma como los reflejos del agresor no suelen estar en condiciones de verdadero combate. Importante: no tema a las represalias de los amigos y parientes del chorro muerto; preocúpese por conseguir que tanto usted como su familia vivan lo suficiente como para tener que preocuparse de ello luego. En pocas palabras: procure evitar que lo maten hoy, ya veremos si lo matan mañana.



9- Soy completamente hermoso. Estoy al tanto de que soy sexy y no tengo problema en hablar de ello; lucir apuesto es parte de lo que soy y lo acepto, pero a veces presiento que a otras personas (casi todas mujeres) les gustaría poder agregar cosas a ese respecto también. Siéntanse libres de hacerlo en los comentarios: para eso existe dicha sección.



10- Haga todo lo contrario a lo que las organizaciones de derechos humanos o desarmistas le puedan sugerir, y rechace todas y cada una de sus palabras por falaces e improcedentes. En lo único que tienen razón esos energúmenos es en decir que estuvo mal eso de robar bebés, torturar y desaparecer gente durante el Proceso: todo lo demás es bijouterie. Tenga en cuenta que cada vez son más escuchados sus consejos y más puestas en funcionamiento sus campañas de inclusión, planes sociales, desarme civil y entendimiento, y sin embargo la criminalidad es cada vez más violenta al punto de que mi futura descendencia vivirá en un barrio que nada tendrá que envidiarle a la Detroit de Robocop, salvo Robocop. Los derechos humanos tienen que ser para todos, de lo contrario no son derechos sino herramientas políticas. No tengo mi diccionario de criminalística universal frente a mis ojos pero estoy convencido de que si no se le demuestra a un ladrón asesino que matar y robar está mal, ni se le opone resistencia dentro de los márgenes de la ley, las chances de que deje de hacerlo no disminuyen.



11- Prepárese para violar la ley. Siempre va a ser preferible ser juzgado por uno que ser cargado por seis. Lo que quiero decir con esto es que usted tiene que procurar defenderse valiéndose de medios legales e ilegales llegado el caso. Fabríquese una tumbera, es una estupidez. Si un policía amigo le consigue un arma de fuego, lo más probable será que la misma no esté inscripta o tenga orden de secuestro. Pero a la hora de evitar ser asesinado por un adolescente que pasó por las manos de seis fiscales diferentes en más de veinte oportunidades sin ser apropiadamente detenido, ésta será tan buena como cualquier arma legal. Si se tiene que pudrir, que se pudra: cárguela con munición expansible (ese será el menor de sus problemas a la hora de declarar). Siempre va a ser mejor tener que darle explicaciones a un juez y no a San Pedro. Pregúntese si preferiría verla a su señora llevándole puchos a la cárcel o flores al cementerio.



12- Olvídese de la policía. Sabido es que la policía va a llegar cuando todo esté resuelto, para bien o para mal. El trabajo de la patrulla es arribar cuando el tiroteo terminó, para tomar declaraciones, sacar fotos y hacer preguntas del tipo: “¿Cómo estaban vestidos los delincuentes?” Mientras usted llora y pide a gritos que le permitan estar junto al cuerpo de su ser querido. Una vez estallado el quilombo, quédese tranquilo que algún vecino medio pelotudo se va a encargar de llamar a la policía para que lo vengan a detener a usted. Y si la policía llegase a aparecerse en el momento de la situación (imagino que vive usted en un primer piso, sobre una pizzería) procure alejarse completamente de su línea de fuego y diríjase a un área más segura. Kosovo, por ejemplo. Uno de cada cincuenta policías sabe limpiar su arma de dotación correctamente, uno de cada cuarenta sabe tirar, uno de cada treinta revisa su munición periódicamente y uno de cada veinte participó alguna vez de un enfrentamiento. Pero por sobre todas las cosas, la policía no fue establecida para (des)cuidar a cada uno de nosotros, sino para (des)cuidarnos en conjunto. Así lo dicta la ley, y es su forma de decir que no son responsables por la seguridad personal de nadie, sino de la seguridad comunal. El único efectivo policial que a usted le interesa es el que le tomará declaración (lo reconocerá usted por la máquina de escribir) llegado el caso, ya que la Justicia sólo se enterará de lo ocurrido mediante ese reporte. Basta con que ese tipo meta la pata para que usted cague fuego.



13- Consígase ya un abogado penalista que sepa de armas de fuego o que por lo menos sea usuario. No se imagina usted la cantidad de fiscales ignorantes que le inician una causa al que mató a un delincuente para salvar su vida nomás porque “no le apuntó a las piernas”, o porque “no lo hirió simplemente”, o porque “no le tiró un tiro a la mano en la que el delincuente llevaba el arma”. Todo eso pasa únicamente en las películas: un tiroteo “exitoso” dentro de su casa será aquel que lo deje a usted y a su familia sin agujeros pero con daños permanentes en la audición y muchas explicaciones que dar, le pegue o no un balazo al delincuente. Probablemente quede usted también con un mambo psicológico importante en el balero durante unos días (recuerde que a usted le enseñaron que la vida es un bien valioso). Se lo digo porque soy conciente de que no todos tuvieron la suerte de ser criados en un templo oculto protegido por blondas amazonas, aprendiendo las artes de la guerra y el sexo.



14- Haga jugar el factor sorpresa a su favor. Es inevitable que el agresor sea el que tome la iniciativa, pero usted tiene que estar preparado, cuando no a la espera. En el caso de las violaciones, el sitio web de la policía federal sugiere fingir un desmayo, pero en lo personal yo sugeriría fingir que se le pega un balazo al degenerado, cuando en realidad se le pegan dos. Me dirá usted entonces: “No es vida”. Bueno, es lo que hay. Tampoco es justo eso de que no vaya a haber dinero para pagarle la jubilación a nadie dentro de diez años, y sin embargo usted en vez de organizarse con su entorno para tomar por la fuerza un ministerio o secuestrarle un hijo a Sergio Massa, se está preparando para irse de vacaciones. Sea apenas un poco más precavido cuando los agresores sean cuatro o más, pero recuerde que por lo general no todos van armados ni se rigen por códigos de honor samurai: bastará con que usted empiece a los tiros o logre abatir a uno para que los demás emprendan la retirada. Ellos lo quieren fácil y si usted se lo hace difícil siempre preferirán buscarse a otro.

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