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Archive for 10/04/07

Todos están enloquecidos, se realizaron las movilizaciones, se adhirieron los gremios, la UBA debe estar imprimiendo afiches a más no poder y las remeras con la leyenda “las tizas no se manchan con sangre” ya están saliendo como pan caliente. “Carlos Fuentealba* (presente), ahora (y siempre)”. Pero, vamos, era evidente que tarde o temprano iba a suceder. En la provincia de Neuquén, fuerzas policiales le estrellaron una granada de gas en la cabeza a un delegado gremial (y docente recibido desde hace poco) que se hallaba dentro de su automóvil durante un corte de ruta, piqueteando como lo venía haciendo desde su adolescencia. Tanto piquete, tanta manifestación, tanta moda de cortar calles… iba a pasar. El pobre era número puesto.

Las razones del reclamo por parte de los docentes neuquinos eran justas: un aumento de sueldo. Los docentes ganan una miseria y en el interior eso se nota todavía más. Más allá de eso, sería hipócrita creer que -entre los que forman parte del movimiento y las protestas- no hay ninguno que esté pensando que la muerte de este profesor vino de perillas. Necesitaban un mártir, que llegó, lamentablemente. No anduvieron los subtes, los trenes ni los colectivos; creo que tampoco los vuelos. Hay quienes aprovecharon para no trabajar, y quienes sinceramente se asquearon ante la situación. Las marchas: multitudinarias. Otros se alegraron y lo vieron como un “a ver si ahora se dejan de joder”. También están aquellos a los que no les va ni les viene y viven ajenos a todas estas cosas.

La verdad es que yo no sabría decir donde me encuentro. Salí de casa con algo más de tiempo extra, por si acaso. Estoy bastante insensibilizado ante la muerte de cualquiera, de un tiempo a esta parte, por lo que no grito ni digo: “qué barbaridad”, ni nada de eso, y a pesar de que el hecho me parece horrible, también me parecía (reitero) número puesto. Sí puedo decir que hubiera preferido que fuese otro el muerto, qué se yo, alguno de esos delincuentes encapuchados que se juntan a quemar, romper cosas y saquear sin hacerse responsables de sus actos. El monarca dictador que llevo dentro incluso sacrificaría decenas de esos ejemplares a cambio de un docente, y miles a cambio de uno bueno, aunque desconozco las verdaderas capacidades del occiso de turno. Podríamos decir que soy testigo del peligroso enfrentamiento entre el derecho legítimo de la protesta con el necesario orden para vivir en democracia. ¿Qué habría pasado si un vehículo cualquiera hubiese decidido pasar sí o sí a través de alguno de estos piquetes? ¿Se puede pretender normalidad cuando la república no puede poner orden en las calles (ni siquiera dentro de los límites de la ley, no siendo este el caso) sin ser considerada un monstruo represor? ¿No es este descontrol lo que se obtiene por no haber hecho algo antes?

Lo de nuestro presidente (el señor Nestor Kirchner) fue electoralista e impresentable, como siempre. Sigue sin comprometerse o aparecer en público a menos que le aseguren que va a ser vivado y aplaudido. ¿Incidentes? Mutis por el foro y que quien se tenga que inmolar, se inmole. Varios días después, apareció haciendo leña del árbol caído y aprovechó el ruido para aprobar el aumento del gas natural (15%). Sin embargo, lo que a mí más me llamó la atención fue la reacción del gobernador de la provincia de Neuquén, Jorge Sobisch. El inmolado. El árbol caído. Este muchachote no sólo mandó a reprimir con violencia a los docentes causando accidentalmente la trágica muerte de Fuentealba, sino que una vez desencadenado el despelote, mantuvo su postura y dijo que lo volvería a hacer. Y en esto último estoy muy de acuerdo, porque no le quedaba otra. Está políticamente fulminado. No puede, a esta altura del partido, hacer otra cosa más que redoblar la apuesta y mandar el arquero a cabecear el tiro de esquina, aunque la pelota esté hecha de alfileres.

Creo que las razones de la represión en primer lugar fueron evidentes: si los dejaba quedarse corría el riesgo de tener su propio “Gualeguaychú” en pleno circuito turístico, comenzando justamente durante las Pascuas. Pero lo que creo que piensa hacer ahora es provocar nuevos incidentes (Quebracho no se va a hacer rogar) y lograr que los manifestantes agredan a los policías. En una de esas, matando a unos cuantos efectivos. Podría incluso contratar a infiltrados y estrellar bombas incendiarias (del tipo casero) contra un patrullero cargado de agentes.

Es lo que yo haría. Nuestros policías no saben reprimir sin faltar a la ley. El pueblo no sabe protestar sin faltar a la ley. Ya no hay forma de resolver honorablemente todo este asunto. Mis respetos a los deudos.

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*Me preocupa que el cantante de A77aque pueda haber tenido algún arranque de inspiración y esté escribiendo en estos momentos algo que incluya cosas como “Fuente de la indignación”, “Tizas que enseñan al alba” o cosas así.

*Sería una picardía que no se hiciese pronto una película referida al incidente. Fuentealba era igualito a Pepe Monje.

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