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Archive for 6/04/07

Este jueves santo, mientras me lamentaba por haber tenido que venir a trabajar (también me estoy lamentando hoy viernes) tuve la fortuna de leer otro de esos titulares que desatan la imaginación mía, tan sobrealimentada de televisión y cosas peores. Las líneas a las cuales me refiero son las siguientes:


La Plata: cuatro chicos resultaron heridos al caer un ventilador de techo en una escuela.

Cool. Aparentemente, los nenes (chicos de once y doce años), estaban recién sentándose cuando el ventilador de techo se desprendió. Los padres, entonces, con escándalo, denunciaron problemas de infraestructura. Lo más importante de esto es que el incidente ocurrió durante la mañana, justo cuando se preparaban para iniciar el dictado de clases. Aún no sé cuan fascinado deba estar yo con la noticia, porque todavía no pude averiguar en el Servicio Meteorológico acerca de las condiciones climáticas de por ese entonces precisamente entre las calles 8 y 38 de La Plata. En el peor escenario posible, el ventilador habría estado hecho de chapa oxidada y funcionando a velocidad máxima, en un salón con las ventanas rotas y cerradas, con una sensación térmica de 40 grados a la sombra. Sé que las probabilidades son pocas, pero mis dedos están cruzados.

Los heridos fueron cuatro. El sentido común dice entonces que el ventilador de techo era no sólo bastante grande, sino que también abarcó toda el área posible de destrucción. Y también dice que debía estar ubicado en medio del techo. Mientras volvía a casa en el tren hice el dibujito en la agenda, y así caí en la cuenta que eso quiere decir que los chicos sentados al fondo de la clase deben haber tenido algo que no llegaría a describirse con la expresión “platea” o “palco preferencial” y pasa a ser directamente el trono del Emperador Amarillo en la Ciudad Prohibida, o algo así.

El niño más herido terminó en el hospital debido a que la bocha del ventilador le dio de lleno provocándole un traumatismo de cráneo. Ahora bien, resulta que Lautaro (así se llama) no tuvo mejor idea que aparecer en un matutino contando que “desde hace unos días el ventilador se bamboleaba un poco cuando estaba prendido”, y había dado origen a bromas lógicas y comentarios predecibles del tipo: “se va a caer y nos va a cortar la cabeza”. Imagino que ninguno de los habitúes de Cromañón debe haber dicho “eso podría agarrar fuego si prendiésemos una bengala de las que llevamos a todos los recitales y nos quemaríamos todos”, por lo que no resultaría aventurado decir que a Callejeros lo seguían personas con una capacidad de razonamiento ampliamente superada por la de una criatura de sexto grado. En fin, lo mejor de todo es que las autoridades del establecimiento precisaron que la Dirección de Infraestructura dispuso el retiro de la totalidad de los ventiladores de techo del establecimiento y los reemplazará con sus equivalentes de pared.

Imaginarme que la próxima vez los ventiladores de techo van a desplazarse cortando de lado a lado y entre gritos de pavor a través del salón es todo lo que necesito por ahora para estar de buen humor. Espero que pongan cuatro por aula.

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