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Menos mal que WordPress es gratis

Primero, cabe aclarar que mi cuenta de Facebook de Mantis se rompió o algo así, por lo que cualquier cosa que me hayan querido hacer llegar a Facebook no la voy a ver. Tengo el otro Facebook profile, de tipo serio, de última me hablan por mail. Tampoco reviso mail. No sé a que viene todo esto, pasa que encontré que en el correo me sugerían medio millón de cosas y no puedo ver ninguna de todas ellas. A otra cosa, mariposa y pido disculpas.

Resulta, que hace mucho que no publico nada. Mucho. Y tengo muchas, muchas cosas nuevas para contar, pero las razones de porqué escribo (y publico) de vuelta en este horrible sitio web, son para revisarse. 

Todo comenzó una semana atrás, durante una clase en la que yo era alumno, y se nos pedía escribir algo. Se dio el hecho de que lo que nos pedían escribir, era algo del tipo “instrucciones graciosas” o “poéticas” o ponele no se que mierda, pero algo como parodiando el asunto ese de dar instrucciones, como hace Cortázar en uno de esos libros de cuentos suyos que son todos iguales. Y como yo andaba con una paja bárbara y tenía una PC frente a mí, me dije: “¿No había una categoría en Damos Pen@ que era de guías, listas y manuales?”

Resultó que sí, había. Y me puse a leer.

Leí cosas viejas, de años atrás. Cuatro o cinco años para atrás, de la buena parte del archivo. Y de repente me encontré divirtiéndome muchísimo, cosa que me puso de muy, buen humor. No por divertirme, sino por divertirme leyendo cosas mías, que no recordaba haber escrito. Sin darme cuenta, me hice el mejor elogio de todos, que fue el de encontrarme entretenido. Como era de esperarse, nada de lo que aquí supe publicar se adapta a las necesidades de la matería que estoy cursando, probablemente porque no pasa una oración sin que yo elogie mis bíceps, hable de miembros o de cosas relacionadas a la pedofilia. Muy buen material todo, pero poco compatible teniendo en cuenta que no sería yo capaz de editar y censurar en nombre de una carrera universitaria. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

Por eso, y como adelanto de lo que se pueda publicar a futuro en este horrible sitio web, es que les prometo lo siguiente: tratar de escribir un artículo semanal. No puedo publicar mucho (todo) de lo que estoy escribiendo por motivos profesionales/editoriales que me impiden postear aquí cosas pendientes de resolución, pero podemos conversar de otras cosas. De Cristina Kirchner y Lanata no, porque ya hablamos mucho de eso en su momento, y me chupan la pija todos.

Pero podemos hablar, no sé, de otros temas. De que mi esposa lleva en su interior una pequeña mantis, por ejemplo. Aquí el documental que hicieron durante la primer parte del proceso.

No, del proceso de reorganización nacional, no. No sé que carajo tendría que ver una cosa con la otra, realmente. Cada vez leés peor.

http://www.youtube.com/watch?v=__mfcWzWXcg

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Buenas, buenas.

Antes de seguir, me atajo. Si ven que no se escribe en ese horrible sitio web pero tampoco se lo cierra, es porque no se cierra. Así que, bueno, nada, eso. Que no les escriba nada no significa que no los quiera, como bien saben mis parientes, mis amigos, mis afectos, y todo el que alguna vez tuvo tipo alguno de interacción conmigo.

Un vez dicho esto, les cuento que estoy escribiendo, pero no cosas para el blog. Estoy concursando en algunas cosas con ensayos, libros álbum, literatura infantil (era obvio que iba a terminar dedicándome a eso, por lo de los chistes hímenes, el camión de helados, etc.) y cuentos, esas cosas. También novelas, y una cosa de zombies que está re buena, no como “The walking dead”, que se convirtió en el enmbole más decepcionante de la tele en esta última media temporada.

Los mantengo al tanto. Pero yo si fuese ustedes estaría más pendiente del dólar, digo, está muy caro. Como la nafta. Desde que Moreno dictó el congelamiento de precios la subieron 3 veces en donde cargo. Mejor que descongelen los precios porque si no sube un poco, voy a tener que vender el auto, o mi cuerpo para pagar el auto. Y mi cuerpo es un gran cuerpo, pero a estos precios no hay cuerpo que aguante.

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CALOI

Acabo de escuchar que se murió Caloi, y eso me pone algo. No triste, porque no corresponde fingir que se compunge uno por alguien tan lejano. Pero sí me lamento que se haya perdido un tipo que, aún más cuando joven, era un genio de puta madre.

Quizá el homenaje más obvio es el que está implícito. La última vez que escribí, hizo falta que un tren se reventara contra la estación Constitución matando a no se cuantas personas, y mutilando (física y mentalmente) a muchos otros. En serio, en serio. ¿No leen los diarios. che? Hubo una época en la que los trenes andaban mal en la Argentina, pero ustedes que son jóvenes tienen que buscar en los archivos para verlo. Ahora por suerte andan bien.

Quiero decir, que se muera Caloi es, en términos confusos, tan doloroso a la patria como lo hubiese sido que ese tren hubiese chocado contra un avión en el que viajaban nuestros atletas olímpicos rumbo a las olimpiadas y un grupo de científicos de los que combaten el cáncer, y los restos de Jorge L. Borges, y mi memory card con todos los luchadores del Tekken 3 desbloqueados.

Esto es de una Feria del Libro que recuerdo con enorme cariño. Y este post no está en Arial porque esta mierda de WordPress no me reconoce el html. Supongo que el html no existe más; hace tanto que no escribo que ahora los jóvenes usan un nuevo estilo de publicación en el que se incluyen a un grupo de coreanos andróginos bailando y cantando en lugar de letras, como si fuesen jeroglíficos.

Porque eso es lo que hacen ahora las adolescentes: mirar a coreanos bailando y cantando, ¿vieron? Yo preferiría que mi hija estuviese a los besos con el Tony Barijho en la puerta de mi trabajo.

 

 

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Snake…? SNAAAAAAKE!

 

Resulta que estoy escribiendo otra cosa y por eso el blog está de vacaciones, pero me veo en la obligación de comentar que la gente del programa de Ernesto Tenembaum acaba de musicalizar sus charlas y declaraciones acerca del accidente ferroviario utilizando una canción llamada “The best is yet to come”. Canción sacada del Metal Gear Solid. Existe algo llamado internet que tiene un Youtube adentro con muchas canciones y videos, y pueden buscarlo ahí si quieren saber de que estoy hablando.

La cosa es que, ahora no puedo sentirme genuinamente apenado debido al accidente. Sé que se murió gente y que debe haber muchas personas arruinadas de por vida, pero mi cerebro está mal cableado. Cuando yo veo que alguien de los medios locales usa un tema de videojuegos para algo, me pongo de buen humor, porque siento que alguien está mandando un mensaje a todos los nerds y geeks que andamos por la vida disimulando nuestra identidad, y que esperamos el día en que podamos sacar nuestros uniformes como los mosqueteros en la película de los mosqueteros en la que no está Charlie Sheen. La vez anterior a ésta fue cuando tratando de comunicarme con un departamento de sistemas me pasé dos minutos escuchando el tema principal del “Monkey Island”. El tipo se cagó de risa cuando lo desafié a un duelo de insultos a la voz de: “Luchas como un granjero”.

Lo que me preocupa es que un día de estos se muera, no sé, ponele, Amado Boudou, y a alguien se le ocurra poner el tema de Aeris en el Final Fantasy 7. Porque me voy a emocionar y la gente va a interpretar cualquiera.

Nada, eso, quería contarles eso. Se me vino a la mente.

 

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Resulta interesante el asunto este de las elecciones. Si ustedes se están preguntando acerca de si voy a escribir haciendo de cuenta que no estoy teniendo un promedio de una publicación cada dos meses, la respuesta es sí. Lo mismo si se preguntan acerca de mi enorme vigor sexual: sí, se ha multiplicado a niveles inalcanzables.

Me gustaría poder decirles que en realidad no escribí nada respecto a las elecciones de Macri en Capital Federal porque estaba guardándome para cuando el balotaje hubiese hecho de las suyas, pero lo cierto es que vengo maquinando lo que iba a decir con mucho cuidado, cosa no demasiado frecuente en este horrible sitio web, y que no escribí porque me bajé el Diablo 2: Lord of Destruction y estoy jugando con un Druida nivel 32 que anda como trompada.

FilmusSi me preguntan las razones por las cuales perdió Filmus, la verdad es que me ponen en un quilombo. Unos boludos, ustedes, eh. Dos meses sin escribir y me vienen a preguntar eso. Digo, yo te puedo organizar un asado en la parrilla (me encanta pretender que la carne, los chorizos y eso son piezas de tetris a acomodar), o una resistencia contra los zombies, pero en lo que se refiere a la política mucho no puedo decir ni hacer porque creo haber nacido en la época equivocada a esos fines. Pero voy a intentar, siempre desde mi clara postura de tipo que está en contra del Kirchnerismo debido, más que nada, a esa mezcla tan absurda de patoterismo y corrupción que la convierte en un extraño híbrido que podría entenderse como “una izquierda de derecha”, o “un progresismo lleno de los vicios de la derecha”.

¿Perdió Filmus o ganó Macri? Es la primera pregunta que hay que hacerse. Después de la segunda vuelta, quedó claro que la presidente salió a felicitarlo a Macri por el triunfo para que fuese eso: un triunfo ajeno, y no una derrota. Todo el oficialismo salió a reconocerle a Macri cualidades que, hasta el mes pasado, supongo que no tenía, porque nadie se habría animado a destacárselas. Y como no soy un hijo de puta, voy a jugar con las reglas de Cristina y hablar como si Macri hubiese ganado por mérito propio. Porque en una de esas, ganó. Y espero que mi madre jamás haya cobrado por sexo, ya que de lo contrario me haría quedar muy mal con mis lectores, dado lo que acabo de escribir. Por suerte mi viejo era virgen (por eso yo nací puro y sin mancha).

Macri ganó porque la gente vota cómoda. Es probable que Cristina gane por el mismísimo motivo, más que por el aparato mafioso-político tradicional del Peronismo y sus derivados (y que conste en acta que no estoy criticando sino describiendo). Si vivís en la Ciudad de Buenos Aires y estás todo cagado pensando en que cualquier tipo de cambio puede acabar con tu trabajo, economía, vivienda o estado de animación suspendida y/o flatulenta, lo votás a Macri para que todo siga más o menos igual y ya está. Del mismo modo, si vivís en la Argentina y se te frunce el ano (como a Juanita Viale, si) de sólo pensar en que el cambio de manos del poder puede convertirse en una catástrofe económica y que no vas a poder pagar el crédito hipotecario o te van a pataconizar el plazo fijo si el Kirchnerismo sale del poder, entonces, la votás a Cristina. Es simple: nada complicado. Nuestros genes funcionan de la misma manera, buscando la estabilidad. Nuestra conducta (todo acto de conducta, dirían algunos psicólogos) tiende a recobrar un estado de “equilibrio” en el que las necesidades son nulas.

Macri ganó porque Filmus quedó muy solo. Como sucede en la segunda parte del Eternauta, el verticalismo Kirchnerista (Montonero) se cobró las victimas que tuvo que cobrarse, y Filmus murió en el promontorio para que se salvaran los de las cuevas. Porque lo que importa es la causa, y a Filmus le tocó morir. Cuando digo que la presidenta salió a felicitar a Macri estoy suponiendo –obviamente- que al pobre Filmus lo dejaron más solo que a Ringo Bonavena (a quien cuando sonaba la campana le sacaban “hasta el banquito”) y ni lo llamaron para pedirle disculpas. El Kirchnerismo no sabe ir perdiendo, y cuando quiso darse cuenta, Filmus estaba solo, solo, solo. Hábil para hacer mutis por el foro, Cristina todavía no dijo nada acerca de los escándalos de la fundación (Abuelas o Madres, no recuerdo), ni acerca de los muertos en el asunto de azúcar Ledesma, ni de los departamentos del Juez de la Suprema Corte, ni de nada serio que sea para quilombo. Como será de así la cosa que hasta lo del campeonato de fútbol “Todos contra todos” tuvo que tirarse atrás cuando se hizo “piantavotos”, quedando Grondona como único (y astromillonario) responsable.

LarretaMacri ganó porque lo tiene a Rodríguez Larreta. Ese tipo me cae abrumadoramente bien. ¿Cómo no te va a caer bien un tipo que hasta se agarra la gripe N1H1 de tan inevitablemente metido que se encuentra, haciendo el trabajo que su jefe debería hacer? Choto o no, me cae bien de un modo parecido al que me cae bien Aníbal Fernández, brindando una imagen de eficiencia e idoneidad en la tarea que se les encomendó hacer. Anibal es el tipo de abogado que quiero que me defienda, mientras que Rodríguez Larreta es el tipo de secretaria omnisciente que quiero en la oficina, cosa de poder ocuparme de lo que se me venga en gana sabiendo que no voy a lamentar mi ausencia en tal o cual asunto. Si sos el emperador de China, Rodríguez Larreta es el que te baña y prueba tu comida para ver si no te la envenenaron, mientras que Aníbal es el que dice que vos no le envenenaste la comida al emperador anterior y que esa botella de veneno con tus huellas digitales no es evidencia porque todos los chinos son iguales y tienen mas o menos los mismos dedos. Ambos son muy útiles y encantadores, cada uno a su manera. Pero Rodriguez Larreta se parece a Tom Noonan, el actor que hace de Cain en Robocop 2 (y de Ripper en “El último gran héroe”, con Arnold).

Macri ganó porque el PRO parece menos cargado de los corruptos de siempre. Quiero decir: El PRO no tiene una historia de corrupción tradicional porque, simplemente, no tiene historia. Es probable que quienes lo integran no sean sino los peores pelafustanes en la historia de la Ciudad de Buenos Aires, pero lo bueno es que aún no se les ha dado el suficiente tiempo como para demostrarlo. Si Dios quiere, pronto mostrarán la hilacha con un buen escándalo o empezarán a acumular riqueza de modos graciosos e indisimulables (que es para lo que uno se mete en política, a fin de cuentas). Imagino que debe ser muy fácil entusiasmarse en el proyecto, si uno es incauto o no sabe en lo que se está metiendo.

Macri ganó porque Fito Páez es anti-macrista.
Fito fue un pelotazo en contra de los buenos, representando muchas de las cosas que más aborrece la gente que no vota al Kirchnerismo (entre quienes me incluyo, por ahora). Esa cosa horrible de no saber perder ni siquiera a la bolita, y de responder con la intolerancia más conservadora. Esa cosa de creer que absolutamente nadie es más inteligente que yo, que nadie la tiene más larga que yo, y que nadie tiene la razón, salvo yo. Yo, en este caso, fue Fito Páez, que lleva un par de décadas sintiéndose el tipo más genial de la Argentina (padecimiento que comparte con Alfredo Casero). Y sabe Dios que Fito no tiene razón nunca, de un tiempo a esta parte. Porque yo a Macri le banco el hecho de que me haya dado el Boca de Bianchi. Ya con eso hizo por mí más que cualquier otro de los políticos de los últimos treinta años. Pero a mí me dan mucho asco las películas que hizo Fito, en serio, tratá de ver una y vas a ver que te dan ganas de hervir un paquete de Duracell “doble A” y hacerte un enema con el caldo.

Macri ganó porque no impulsó la Nueva Ley de Educación Nacional. Filmus redactó la ley de educación menemista (la que destruyó la escuela como la conocíamos), y luego, como un Pedro moderno, negó su pasado menemista hasta que cantó el gallo, llegando al Kirchnerismo y atacando la política educativa de los ’90, más suya que la mierda (un triunfo lo del Polimodal y la EGB, Filmus). Los negocios con bienes públicos que hoy tanto le critica a Macri son los mismos que apadrinó durante los días dorados de las escuelas shopping. Compará cualquier cosa que Filmus haya hecho durante los últimos veinte años con el segundo gol de Palermo al Real Madrid, o el último penal atajado por el Pato contra el Milan.

Pero antes de cerrar, les digo, que yo no lo votaría a Macri para presidente, ni lo voté previamente (ya que vivo en provincia y no me mudaría a Capital a menos que me viese obligado a hacerlo debido a una explosión atómica en la sodería a seis cuadras de casa). Por si alguno no se dio cuenta, todavía. Digo. Por las dudas. Mi idea era la de sólo poner las cosas en perspectiva, desde la humildad de estos párrafos opositores al papanatismo. A fin de cuentas, si hubiese querido hacer campaña, hubiese escrito algo antes.

Y ahora, lo que ustedes estaban buscando: un video de Youtube en el que no aparece Silvina Luna practicándole sexo oral a su novio. Traté asimismo (no me acuerdo si está bien usada la palabra porque hace mucho que no escribo) de buscar una foto mejor que la del ano de Juanita Viale en primer plano para imaginarme como sería el ano de Juanita Viale, pero aparentemente Internet no lo tiene todo, mis estimados lectores.

Yo también me sorprendí, sí.

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Ah, bueno. Sí, acá estoy. Más muerto que vivo.

Resulta que escribo sin saber muy bien por qué, pero la verdad es que todo lo que vengo haciendo, de un tiempo a esta parte, lo hago también sin saber por qué. No les voy a decir que vivo el presente y nada más, pero tampoco estoy así como enganchadísimo con la idea de vivir hasta los setenta y pico, tener jubilación y esas cosas. Con tener una moto de 50.000 dólares y morirme a los 35 estamos bien. Digamos que estoy hasta las manos de mismo, o algo así. Para peor me quedé sin turnos con el terapeuta hasta dentro de un mes, así que si mato a alguien para hacerme un par de medias con la piel de su matambre, supongo que el juez me va a hacer la segunda, digo.

Pero lo que me lleva a escribir es el tema de las elecciones que se vienen. Lo de votar, vieron ustedes como es. Me cuesta escribir en este blog acerca de cuestiones electorales… de candidatos y esas cosas.

Me cuesta. En una de esas se debe a que no estoy pisando tierra firme con mis opiniones y sentencias, de un tiempo a esta parte, y me preocupa el hecho de que alguien pudiese tomarse en serio este artículo, y luego salir votando como alma que lleva el diablo. O quizá se deba a que no me siento en condiciones de aconsejarle nada a nadie, mucho menos aún recomendarle a alguien la forma de terminar de degollar a la patria esta de la que nos toca participar a diario. Pero creo que en realidad, creo que se debe a que la última vez que escribí algo para este blog, yo tenía como 16 años y no votaba. Sí, debe ser eso.

No creo que los políticos argentinos sean los peores del mundo. Tampoco creo que sean los más corruptos. No creo que la corrupción sea una cosa argentina, del mismo modo en que no creo que La Tierra sea el único planeta habitado. No creo esas cosas por el mismo motivo: porque no me siento tan especial; tan único en el Universo. No creo que seamos tan especiales. Y por eso no voy a despotricar contra las decisiones de nadie. Si un intendente dice que cuesta tres millones de dólares asfaltar veinte cuadras, será porque es así. Si las Abuelas de Plaza de Mayo dicen que no sabían que el tipo Schoklender éste andaba en dos ferraris y cuatro yates y una nave espacial al mismo tiempo (porque el que se compra una Ferrari no le saca fotos ni la muestra, ni se saca fotos en el yate porque es un enamorado de la discreción), será porque el tipo se robó toda la plata sin que nadie se diese cuenta. Porque era un genio, ponele. Si la gente lo escucha a Solá hablar acerca de los problemas de la provincia de Buenos Aires y le cree cuando dice que puede arreglarlos mas allá de que cuando fue gobernador no hizo nada más que empeorarlos, será porque es así, y porque puede arreglarlos. Y si la gente lo vota va a ser porque tenía razón en lo que decía, o al menos, en cómo decía lo que decía. Si la gente se cree que Massa hizo algo en Tigre nomás cuando vino a cosechar lo sembrado por Ubieto y el vecinalismo de Tigre, será porque es así, y el cínico de mierda es uno. Si a Pino Solanas le da lo mismo ir a presidente de la república, que ir a gobernador de la provincia, que a alcalde de la ciudad, que a comisionado de Ciudad Gótica, que así sea. Sin rencores. Yo soy hincha de Boca y me creo que Palermo fue mejor que todos, porque me hace feliz. Porque esas mentiras son el vaso de leche tibia que me hace dormir durante las noches. (Mentira: sigo sufriendo de insomnio, pero la frase estaba buena como para desperdiciarse)

Por eso (porque creo que la Argentina es un lugar como cualquier otro donde los candidatos son como los de cualquier otro lado) en estas elecciones, mi voto va a ser castigo. Revanchista. Castigo, castigador.

Mi voto va a ser un voto castigo. Así como mucha gente lo votó a Ménem para castigarlo a de la Rúa, nomás para que terminara ganando Kirchner, que era un malo por conocer. Así como mucha gente votó a la Alianza de Chacho Álvarez y Fernando de la Rúa (en Internet hay como tres formas distintas de escribir el apellido de “Chupete”), para castigarlo a Ménem. Mi voto va a ser un voto bien argentino: un voto castigo.

La verdad es que, me parece, me temo, me da la sensación… de que voy a terminar votándola a Cristina. Pero no porque crea que es la mejor opción, ni por miedo a que las cosas “cambien” y pueda darse una crisis como la de hace diez años. Sino porque -con su actuación de presidenta y todo- está siendo la menos ridícula.

¿Y por qué es castigo ese voto? –se preguntarán mis lectores al tiempo que se mueven entre pestaña y pestaña del navegador, leyendo mi blog, trabajando y visitando páginas web porno al mismo tiempo. Estos lectores míos… jajaja… ¡qué locos que son!

Mi voto es para castigar a la oposición, que está más impresentable que nunca. Porque yo soy más bien de derecha y radical de corazón y de sangre y de costumbres y de familia, y la boina blanca no se mancha. Va a pasar mucho tiempo antes de que yo vote a Francisco de Narváez para cualquier cosa. “Unión para el desarrollo social”, le dicen. Sí, cómo no. Fuck you. In the asshole. In the asshole with a brick.

Pero no es sólo esta jugada de Ricardito: la oposición toda es un sainete de disparates tan grande y tan poco serio, que prefiero castigarlos ahora, antes de que ganen dentro de cinco años (después de que la burbuja económica-pseudo-menemista ésta en la que los récords de venta de 0km se baten semana a semana, y la gente se compra televisores más grandes que la mesa de la cocina para ver los mismos partidos de fútbol de porongas 0 a 0 que se pueden ver en una tele blanco y negro de catorce pulgadas, se reviente manchándonos de mierda y sangre a todos) debido a un voto castigo contra Cristina. Hasta me da miedo eso de verlo al coso éste de Midachi en una boleta y luego, empujado por la medicación y la falta de sueño, terminar cortándome la chota y arrojándola desde un auto en movimiento. Y si Cristina no se postula, entonces ahí si que como que no voy a tener ni la más puta idea de qué hacer.

Pero como tampoco tengo ni la más puta idea acerca de qué hacer conmigo hoy en día, cuando faltan varias semanas para las elecciones, bueno, digamos que tampoco me modifica demasiado el panorama, ponele. Por lo que la pregunta del día es:

¿A quién va a votar usted, y por qué?
Obvio, el voto es secreto. Pero puede usted decir, por ejemplo, que lo va a votar a “Alsonfín” en lugar de “Alfonsín” o “Carmi” en vez de “Macri”, y nadie sale lastimado. En serio, pónganse las pilas, que ando con ganas de agarrarme a las puteadas, discutir, abrazarme llorando y brindar por los lectores que ya no están.

Si son ciudadanos, den la cara por el voto.

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Resulta, resulta, que hoy no voy a ir a trabajar, creo (para cuando ustedes lean esto, ya no habré ido a trabajar, seguramente). Estoy con algo que muy bien no se que es. Podría ser hernia de disco o ciática (se le dice así a las cosas que te pasan con el nervio ciático). O un tumor. Yo por las dudas nunca descarto que cualquiera de mis síntomas pueda deberse a un tumor, porque viste que si resulta que era un tumor y no te preparaste para eso, es peor que si pensabas que tenías un tumor y después no era un tumor. Desde que vi la película “Fenómeno” con Travolta, que pienso así.

Y esto de la columna (vamos a referirnos a esta nueva circunstancia como “ciática” a fin de ser breves y no complicarnos con fines narrativos) no es sino la última de mis adquisiciones en lo que a padecimientos se refiere. Quizá porque estoy aburrido y no está cargando bien el sitio web porno que más frecuento me gusta compartir este tipo de cosas y la opinión de ustedes me parece valiosa, es que paso a tratar de enumerarlas. Además, es probable que el psiquiatra al que voy a ir a ver me pida una lista de síntomas para así poder medicarme. En una de esas alguno de ustedes también se está volviendo progresivamente loco y me puede recomendar algún remedio casero que no tenga nada que ver con la masturbación. Digo, porque ya probé con eso y no hubo cambios.

La ciática. Como les decía: lo más reciente. Ayer anduve en moto (de un tiempo a esta parte hago prácticamente todo en moto) y empecé a sentirlo. Hace una semana compré una mochila nueva y no la siento incómoda, pero eso no ayudó. Creo inclusive que se debe a la mochila, ya que hasta ahora yo había estado yendo a laburar con la moto y un bolso cruzado sobre la espalda, pero qué se yo. Tampoco es que lleve cosas tan pesadas en la mochila, digo… si con 28 años no tengo la suficiente salud como para llevar una mochila con una cartuchera, dos cuadernos, una botella de agua y un par de fotocopias, más me vale ahorcarme en el baño, usando mi propio miembro como soga. Si mis alumnos pueden hacerlo, yo también. No, lo de ahorcarse con el miembro no. ¡No, pará! ¡No, no es que le haya visto el miembro a alguno de mis alumnos y sepa si puede ahorcarse o no con él: me refería a lo de poder cargar la mochila! Jajajaja… ¡Son unos locos, ustedes, eh! No tengo mi copia del código de convivencia encima, pero estoy casi seguro de que no se supone que un docente les vea los genitales a sus alumnos… Jajaja… A menos que ellos ofrezcan mostrártelos en el asiento trasero de una Fiorino sin patente después de una Cepita tuneada, supongo. Ahí debería ser distinto.

Asma. Resulta que se me complico el tema respiratorio. Ahora estoy en tratamiento con un aerosol preventivo para todas las mañanas y todas las noches, y una pastilla antes de dormir. Al principio una de las drogas me provocó palpitaciones (no leo los prospectos médicos porque voy al médico dando por supuesto que el médico estudió y me va a dar algo que me sirva). Y me puse a buscar fotos en Internet pero me dan impresión los bronquios. Me queda el consuelo de que peor la están pasando los japoneses, que a esta altura del partido ya se ponen contentos comiendo sushi de algo que no debe ser muy distinto al pescado de tres ojos de los Simpsons.

Visión borrosa. No veo bien, y me mareo. Digo, veo peor que de costumbre, considerando que uso anteojos desde que tengo memoria. No sé si se deberá a que hace poco se me rompió uno de los cristales de los anteojos y en una de esas en el laboratorio le erraron y me pusieron cualquier cosa, o si se deberá al mal estado cerebral. O al tumor.

Me molestan muchas partes de mi cuerpo. Y entran dentro de esto los accesorios, como por ejemplo: anillos, pulseras, reloj, etc. Me molestaron tanto los aparatos de ortodoncia que terminé por quitármelos sin ayuda de la especialista (léase: me los saqué con la Victorinox en un momento de lucidez). El problema toma otra dimensión cuando uno (o sea, yo) cae en la cuenta de que también me molestan partes del cuerpo de las que son no-removibles, o que son obligatoriamente “permanentes”. Porque además de los anillos también me molestan la nuez de Adán, las uñas, el cosito que separa las fosas nasales (me gustaría tener una sola fosa nasal alargada) y los huesos de los dedos de las manos.

Insomnio. Me despierto mucho durante la noche, y no logro dormir como una persona seria. Llevo un trimestre de dormir 4 horas al día, como mucho. O sea, vengo a ser como Cristian Bale en “El Maquinista” pero con la convicción de que después no voy a ser Batman. A la noche me da mucho calor, y me molesta toda la ropa, y entonces me desnudo, y me despierto estornudando porque no soy lo suficientemente hombre como para dormir destapado, en bolas y con la ventana abierta. Y tengo sueño durante todo el día. Y me hace mucho frío durante el día, lo cual me lleva a hacer mucho pis.

Estrés. Uno de los principales síntomas del estrés es el cansancio, debido a que una persona estresada consume más (léase: necesita más vitaminas, proteínas, etc.) de lo que tiene. Imagino que podría solucionarse con un suplemento dietario. Pero también imagino que podría solucionarse si entrase yo a un shopping con una escopeta dispuesto a aplicar el famoso “rifle sanitario” sobre los desconocidos que compran camisas de 600 pesos cuando todos sabemos que una camisa de hombre no puede costar 600 mangos ni viniendo con una netbook de regalo.

La mandíbula. Después de comer, quedo todo acalambrado, como si la mandíbula se hubiese agotado de tanto hacer fuerza para masticar. Hay una enfermedad que te traba la mandíbula, no me acuerdo si se llama escorbuto o brucelosis o botulismo o algo así. Pero debo tener eso. Creo que podría curarse si me compro una cabeza de caballo embalsamada en una casa de antiguedades y, tras vaciarla, sacarle los ojos y abrirle la boca, la coloco sobre el frente de mi moto, cosa de que de noche cuando se prenda la luz parezca que estoy montando un corcel del infierno.

Cálculos en la vesícula. Esto es curioso, porque si bien es un padecimiento real diagnósticado, la verdad es que desde que se me entró a jorobar todo lo demás, fue como que la vesícula dijo: “Bueno, no me va a dar bola y entonces no lo jodo”, porque no la estoy sufriendo. No tengo patadas al hígado ni cólicos ni nada.

Depresión o algo así. Tengo gente cercana que cree que en realidad lo que tengo es una sucesión de hechos y traumas no resueltos, una depresión terrible que se agrava exponencialmente y que todo los malestares físicos en realidad derivan de estar deprimido y que por eso estoy manifestando todo lo demás físicamente. Lo curioso es que la gente que me dice ese tipo de cosas es gente que está haciendo terapia porque tiene sus propios trastornos mentales no resueltos, lo cual me lleva a desconfiarle de las apreciaciones. En cierta forma, prestarle atención a gente en esa condición es el equivalente a juntarte a estudiar para preparar un examen con un compañero que ya reprobó tres veces el examen y tiene “experiencia en el asunto”.

El hecho de tener más trabajo que el año pasado (ahora estoy dando algunas horas en el secundario de dos escuelas además de la escuela en la que trabajo todas las tardes) tampoco ayuda (más aún cuando en uno de los cursos tengo media docena de alumnos con desórdenes diagnosticados y padres de los que se arreglan poniéndolos en una morsa y apretándolos hasta que se les salen los ojos), pero fue una medida de precaución que tuve que tomar. Por si acaso. Por la plata. Por si en mi familia de repente sentían que estaba demasiado peligroso como para seguir teniendo armas de fuego y me las escondían (minga me vas a dejar indefenso. Cuando uno se vuelve loco necesita poder defenderse más que nunca). Me queda el consuelo de que peor la están pasando los músicos del Colon esos a los que Macri echó porque es un millonario malo.

En casa están todos recontentos conmigo, si. Lo mejor es que cuando me dicen que no estoy bien, yo respondo: “¡Ustedes creen que estoy loco, PERO LO ÚNICO LOCO SON MIS PRECIOS!”, como si se tratara de un comercial televisivo yanqui de los 80, y hago la mímica de como si me estuviera poniendo una galera de colores y tuviese un bastón en la mano. Pero la pregunta del día es: ¿Qué achaque lo tiene a usted a maltraer hoy en día? No se hagan los sanos, que todos estamos medio hechos mierda de alguna u otra manera. Fíjense sino Patricia Miccio, que acaba de morirse tras luchar valientemente durante años contra el cáncer. ¿Vieron que yo tengo razón y que hay que elegir mejor las batallas? Yo, si hubiese sido ella, en vez de pelear contra el cáncer habría peleado contra una nenita santiagueña desnutrida de las que salen en los noticieros. ¡KO en el primer round, baby!

Y en otro orden de cosas, el otro día escuché un disco de Michael Bublé cantando sus propias canciones, y la verdad es que preferiría oír disparos de escopeta provenientes de la habitación de mis hijos antes que volver a escucharlo.

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