Antes de comenzar con éste artículo bien vale recordarles que hoy es el cumpleaños de tres personas medianamente importantes para mucha o poca gente. Quiero decir, Esteban Podetti (feliz cumpleaños), mi suegra (feliz cumpleaños) y yo. Y la respuesta es no: mi suegra no tiene sitio web.
Pero el artículo tiene que ver más bien con el efecto mariposa, o algo así. No ví la película, porque creo que Ashton Kirchner -o como quiera que se llame- es un mocasín, pero dice la gilada que el efecto mariposa tiene que ver con las enormes consecuencias que cada pequeño hecho puede tener. Dice esta idea del “efecto mariposa” que una mariposa batiendo sus alas en mi casa puede terminar desencadenando un tornado o un maremoto o algo así re-catastrófico en Japón, o algo así. Lo cual explicaría eso de los tsunamis pero no explicaría el hecho de que haya tan pocos tsunamis en relación con la cantidad de mariposas aleteando. Nomás en el lugar donde estudio hay dos mariposas aleteando de lunes a viernes. Jajajajajajaaa… ¿entendieron? Sí, me refería a dos compañeros homosexuales. Porque desde hace algunos años mi humor se volvió menos sofisticado y desde entonces me río de los homosexuales también.
Yo lo habría llamado el efecto cataplasma, nomás porque me gusta la palabra cataplasma. Tiene cuatro sílabas, todas ellas poderosas. Es más, le voy agregar eso al título del artículo y ustedes van a leerlo después de que yo haya hecho esta explicación, pero antes de leer esta aclaración, lo que va a hacer de este artículo toda una experiencia metafísica en la que los límites son borrosos y no se sabe bien quien escribe el artículo, o el momento en que éste es escrito, o quien es el lector, como en las novelas detectivescas post-modernistas de Paul Auster que me hacen leer en la escuela. Y si no saben quien es Paul Auster no se pierden nada, porque la verdad es que yo ya no soy tan sofisticado como hace unos años y ahora ese tipo de novelas en las que “la gracia es que no pase nada” me aburren y hasta casi me enfurecen, al punto de que el otro día, cuando terminé el libro, empujé a un nenito del colectivo y le rompí las muletas. Sí, discapacitados también. Homosexuales, discapacitados… todo vale. Es más, ni me leí el libro, sino que me descargué la novela gráfica dibujada por David Mazzuchelli y me leí eso. Por lo menos ahí hay dibujitos. Es preocupante mi falta de atención para las cosas que se vuelven aburridas, de un tiempo a esta parte. Me estoy pareciendo a Max, de Sam & Max hit the road. Si alguna vez se sienten vacíos, es porque no jugaron a ese juego, créanme.
Pero, decía, el artículo de hoy –no me distraigan- tiene que ver con el efecto cataplasma. Yo no soy de los que creen que el destino de cada uno de nosotros es inmodificable y por eso trato de limitar mi exposición a los riesgos innecesarios (como por ejemplo, el subirme un auto manejado por mí), más tampoco creo que uno pueda no morirse. Hasta ahora no supe de nadie que no se hubiera muerto, y eso es a la vez consuelo y preocupación. Pero estoy convencido de que no hay hecho fortuito, y de que todas las cosas son consecuencia de otras cosas mas o menos importantes, quizá hasta en los pequeños y horribles detalles. Quiero decir, el hecho de que uno exista, por ejemplo, depende de diez millones de cositas que se confabularon y provocaron el efecto cataplasma, siendo el efecto cataplasma casi infinito.
Así, yo existo debido a todo (y me refiero a TODO) lo que sucedió en el universo antes del momento de mi concepción, en lo que debe haber sido una muy retorcida relación sexual entre mis padres. Y muy satisfactoria para todas las partes, por cierto. O al menos eso espero. Digo, eso supongo. Cuando voy por la calle y veo a alguien petiso y con cara de aburrido lo primero que pienso es que sus padres lo hicieron sin ganas. Pero pese a que sus elementos son casi infinitos, lo cierto es que un puñado de esos elementos se hace más importante que otros. Hay cierta jerarquía, si se quiere, entre esos elementos. Por ejemplo, fue más importante el hecho de que mis padres se hubiesen conocido, que el hecho de que mi madre hubiese comido, no sé –ponele-, fideos con tuco una semana antes, mas allá de que esos -ponele- fideos con tuco forman parte de mi estructura, de una u otra manera.
Resulta entonces, que el otro día el efecto cataplasma hizo que Diego Maradona le salvara la vida a una compañera mía de estudios. Paso a explicar:
Como ustedes saben, Maradona es el director técnico de la selección. Alguno me dirá que no lo banco porque es un negro de mierda y tendrá razón, pero lo cierto es que Maradona se peleó con Riquelme, a quien yo quiero mucho más que a Maradona, dicen las malas lenguas, debido a que la hija de Maradona (la de Cebollitas no: la otra, la que coge con Aguero) tuvo algún metejón con un hermano de Riquelme antes de tenerlo con Aguero, quien completamente carente de códigos empezó a salir con Gianina cuando la cosa no estaba del todo resuelta. Aguero va con diéresis pero que el diablo me lleve si me acuerdo de la combinación de teclas para poner la “u” con diéresis. Resulta que este hermano de Riquelme, aparentemente, aún seguía pidiendo explicaciones y Maradona –viendo que la negrita ya estaba embarazada del Kun- le pidió a Juan Román que intercediera para calmar las aguas. Juan Román se negó. Maradona se ofendió. Román se mandó a mudar.
Y con Román fuera, la selección dejó de hacer goles (porque con 7 partidos menos Román sigue siendo el goleador argentino de las eliminatorias, acordate de eso) y tuvo que conformarse con Messi, que se afeita bárbaro, o al menos eso es todo lo que sé de él.
Y con la selección jugando para la mierda, se llegó a una instancia lamentable en la que la Argentina debía ganarle a Uruguay para entrar al mundial.
Y a mí me gusta eso del mundial, porque si la Argentina juega, esos días no se trabaja, no hay clases, y es como un feriadito. Entonces, me puse nervioso, medio ansioso.
Y entonces se jugó, la semana pasada (miércoles 14 de octubre) ese partido. Pero yo tenía clases ese día. Clase a las que no podía faltar, y a las que asistí llevando encima el celular, que durante la clase siempre se apaga porque no quiero que nadie me distraiga, ni siquiera con emergencias. Pero como les dije, estaba nervioso. Lo puse entonces en su función de “vibrador silencioso” para que me avisaran acerca de los goles de todos los partidos que se jugaban en ese momento, cosa que nunca hago porque lo de tener un celular con vibrador es cosa de minas. Supongo, qué se yo. Quiero decir, si fuera mina yo lo haría. Me lo colaría. Como con lo de las lapiceras de tinta Mapped, esas de forma anatómica-masturbatoria. No me hagan caso.
Y entonces al rato me vibra el celular, en clase. Pero no era un mensaje de texto con goles, sino mi esposa llamando. Salí a atender y me enteré así de que había saltado la térmica en casa, o el disyuntor diferencial, o todo junto. Y estaba todo a oscuras, y mi esposa no quería estar sola, durante una noche lluviosa en una casa a oscuras con las calles desiertas debido al partido. Yo traté de convencerla de que no pasaba nada porque los descontenidos sociales son de mirar más fútbol que uno y son capaces hasta de no robar por un rato cuando hay partido, pero no pude.
Y entonces, salí a la calle. Y en la esquina, una compañera del profesorado, absolutamente sola, como en una postal, con paraguas y celular. Estaba por cruzar la calle para saludarla cuando vi que por otra calle y sin percatarse de mi presencia se le acercaban unas tres muchachitas, con intenciones cuestionables, a la voz de “no tenés una moneda, amiga”. Porque claro, a las descontenidas sociales no les gusta tanto el futbol como a los descontenidos sociales.
Y entonces yo apuré el paso, crucé la calle y metí la mano en el bolso, llegando antes que las pirañitas, saludando con un beso y obligándola a esta chica a caminar de mi brazo, ella con cara de alivio. Lo hice porque vi películas en las que Clive Owen hace cosas parecidas. Probablemente desalentadas por mi sobretodo (para los días lluviosos) y pantalones verde oliva, mis borcegos (para los días lluviosos) mis dimensiones y esa mano en el bolso, las chicas se detuvieron y automáticamente cruzaron la calle a la voz de “no pasa nada amigo, perdoná”. Por suerte. Con Dios en la conciencia, mi mano en el bolso terminó por sacar un Mantecol, que cruzó la calle al vuelo y fue atajado por las chicas que –según me comentaron otras compañeras- andan apretando y pirañeando por la zona, durante la noche, trincheta en mano.
Cuando llegué a casa encontré un tomacorriente derretido debido a una “zapatilla” defectuosa, responsable del cortocircuito. Lo anulé y restauré la electricidad, que me permitió ver la repetición del gol, y las groserías esas que Maradona salió a decir, nomás porque, bueno, porque es Maradona. Y la gente se escandalizó mucho más de lo que se va a escandalizar con las groserías dichas hace algunas horas por un diputado.
Lo que quiero decir es que con Bielsa como DT de la selección, a esta pobre mina la afanaban. Y además, nos quedabamos afuera del Mundial en primera ronda.
Uno, feliz cumpleaños. Cumple el mismo día que un amigo que recibirá como presente Diario de la Guerra del Cerdo, de ABC. Usted se lo puedde comprar (sale miserables 10 pesos) y hace de cuenta de que se lo regalé yo.
Segundo, es que a los animales pingüinos nadie los quiere y la gente ya se empieza a confundir sobre si habla de la pareja presidencial o de los animales. Pero iba a decir otra cosa.
Tercero, oh pequeño niño ingenuo que desconoce las verdades fundamentales de la vida, Paul Auster es una masa. La trilogía de Nueva York (salvo por Fantasmas, que es la que usted leyó y la más flojuta de las tres) es uno de los libros más impresionantes que leí, y, como dato curioso, me lo regaló el amigo que cumple años el mismo día que usted. Si quiere leer un libro de Auster en donde pasen cosas, El Palacio de la Luna o Leviatán son pletóricos en acontecimientos.
Cierro con otro feliz cumpleaños.
Memorable.
Lo que habría que agregar es que, si dirigía Bianchi, ibas a terminar encamado con las cuatro minitas. Así de jodido es el efecto.
Por sobre todo feliz cumple.¿Cuantos van ya? 27?
En su caso el efecto cataplasma hizo que esa mezcla entre negro de mierda y negro cabeza drogadicto en su maxima expresion,hiciera algo bueno a fin de cuentas.
A ver cuando suplanta el mantecol por algo que contenga balas de punta hueca,que nos hace falta un justiciero anonimo rondando por las calles.Saludos a usted y a chinchulin.
Feliz cumple, vecino! después me acerca un pedacito de torta, si? le debo el reaglo..
Hoy estoy un poco sin ganitas de nada, asi q no comento. Solo le deseo un feliz cumple.
Ah! sólo una cosa..a mi también me gustan los mundiales, pero no por fanática del fútbol ni de la Selección, sinó porque en esos días podés hacer travesuras y nadie se da cuenta.
Au revoir!
q BIelsa ni Bielsa!!!! fué la zapatilla defectuosa q cortocircuitó tu casa, sumado a la noche lluviosa, y una esposa asustada lo que t hizo salir de la clase a la que tenías q ir si o si, y que de todos modos no hubieras apagado el celular para recibir la información de los goles….
y pensándolo un poquito mejor… si no jugaba la selección se podría haber prendido fuego la casa y vos ni t enterabas!!! feo feo feo…
Alt 163
Siga así que viene bárbaro :)
Godsize: Aaaahh… usted es de los que creen que Auster es una masa. Léase a Chandler o a uno de los que escriben cosas de detectives de verdad. O juéguese el Discworld Noir, que es de detectives de verdad, con todos los elementos añadidos de Terry Pratchett.
Para detective yo me quedo con el mejor: Don Frutos Gómez. Corrientes te va a ayudar.
Martín: Lo de la encamada me gustó, porque me gusta todo lo que tenga que ver con la porquería.
Cristian Pis: 27 efectivamente. Pero lo de salir a matar negros con hollow point sale carísimo. A esta altura del partido te sale más barato pisarlos con el auto.
Inquieta: Mire, la verdad es que no va a haber torta o festejo hasta después de los parciales y los finales, que empiezan la semana que viene. Calculo que festejaré un “no-cumpleaños” durante la segunda semana de diciembre. Amargo, pero cierto.
Licha: La casa no se quemaba, porque llovía. Además, creo que para eso está el disyuntor diferencial.
Daniel: Gracias. Y cada vez soy más divinamente pijudo y deseado, cabe aclarar.
Saludos a todos.
feliz cumple, mantis!
No, no tengo nada inteligente para decir.
noooo! 2 grandes que nacieron el mismo dia!
a P. ya lo saludé, a tu suegra donde puedo escribirle? :P
ahh…pero todavía podemos quedar afuera en primera ronda, al igual que con Bielsa…
Muy buena anécdota Mantis! lo que más me gustó fue esa fotito de Max de Sam & Max!!…Uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos de aventura gráfica…justo detrás de Monkey Island (1, 2 y 3…)…
Felicidades!
Shift + el acento antes de la letra que debe llevar el diéresis
Besotes
Niv: Gracias.
_die: No sé. Imagino que debe tener una dirección. Pruebe con suegra@demantis.com.
Titere Nihilista: A mí me gusta cuando Max hace la suya.
Marita123: Se agradece. Pero es re-complicado.
Obscenamente joven…
demasiado!
Na…linda edad…
Sòlo que el de los ojos hermosos tendrìa unos 35..
Me fashò la intuiciòn, estoy en decadencia..Dios mio!!
(Y la intuiciòn era lo ùnico que me quedaba intacto..qlp!)
Necesito terapia YA!
Inquieta: Para mí la edad nunca fue problema, ni para arriba ni para abajo, así que no quiera escaparse usted ahora. Esto dejó de ser opcional hace rato.
Yo soy un degeneradito, usted ya me lo prometió, y además vivimos cerca el uno del otro. ¿Qué más quiere?
Sr.Mantis…para mì arriba o abajo tampoco es problema..
Uy..espere! hablàbamos de la edad, no?
Si, si..de la edad, claro. No, no es problema.. ademàs Ud. toca un tema, yo comento algo.. la edad no importa!
Bueno…no recuerdo què prometì, pero lo que sì le digo es que quiero un pedacito de esa torta a mediados de diciembre, despuès de los parciales ( la vecinitaaa tiene antojoooo…jjaj…què grasaa!!!). Yo le regalo un dibujito a cambio, què le parece?
Bueno..me estudia, me come bien y me rinde bien las materias..ok? Exitos..y hàgase un huequito cada tanto para postear.
Chuik!!
loco, gracias por la magia
Oia, ¡feliz cumpleaños tarde, Mantis!
Tuve de wallpaper esa imagen de Max un tiempo, qué simpático.
Otra alternativa para la ü es alt+129, si usa Windows. La mayúscula no me la acuerdo.
Voy a prestar más atención a los grupitos de chicas :/ También me gusta la palabra cataplasma, quizás es culpa de Dailan Kifki. Y me simpatizó la idea de la gente hecha con más o menos ganas :P :)
“yo ya no soy tan sofisticado como hace unos años” es una frase que sirve para aceptar todo lo que venga. Me gusta. Aunque no es una frase que deje bien parado a quien la usa, la voy a adoptar. Especialmente porque yo ya no soy tan sofisticado como hace unos años con el tema de las frases que adopto.
no sabe las ganas que me dio de volver a jugar al Sam & Max!!
Lindo jueguito histérico el de Inquieta eh?! Es tuya Mantis!