La idea es que me interpreten el sueño que tuve. No tiene mucho de especial esta experiencia onírica en particular (son todas mas o menos así, a razón de cuatro o cinco por semana debido a que soy de “cenar fuerte”), pero siempre me va a resultar más fácil narrarles esto que tener que ponerme a pensar algún artículo de los que parecen más ingeniosos o trabajados. Hay hombres que levantan pesas de doscientos kilos, hombres que hacen el amor con la maestría y la efectividad de quien ha nacido para el sexo, hay hombres que son lo suficientemente atractivos como para que algunas mujeres piensen en engañar a sus parejas, y hay hombres que tienen un sitio web y tratan de escribir en él con la mayor frecuencia posible. Yo soy todo eso junto y quería recordárselos. También tengo trabajo nuevo desde hace algunos días, y se levantan apuestas para ver cuanto me va a durar. Yo digo un mes, con toda la furia. Pero vayamos al sueño:
La cosa empezaba más o menos así: Yo medio como que iba caminando por la vereda y de repente entraba a un banco, o un edificio de esos con pinta de banco, con aire acondicionado y olor a cosas bancarias, tipo la plata –pero no cualquier plata, sino la plata amontonada de a muchos billetes- o los empleados bancarios. Y entonces un ex-compañero de la primaria se me aparecía y estaba igual, como todos los compañeros de la primaria en los sueños. Esa gente a la que uno no vio nunca más después de haberla visto todos los días durante años, y que se queda guardada en alguna carpeta del disco rígido cerebral nomás para que uno pueda reconocerla en la calle y decir: “con eso del SIDA la verdad es que está varias veces más hecho mierda que yo”.
-¿Qué llevas en el auto? –le preguntaba yo en determinado momento de la conversación, señalando un Duna que tenía pinta de estar medio flojito de papeles.
-El único rotweiller con cara de que no te va a atacar –me respondía el tipo.
Y no me acuerdo como era que se escribía rotweiller, pero pongámosle que es así. Al fondo, porque era invierno, alguien había desarmado unos escritorios y había empezado un lindo fueguito. Yo entonces dejaba de hablar con el tipo este y me iba a chusmear el fueguito, que no andaba muy bieny era más humo que otra cosa debido a que los escritorios estaban hechos de esa cosa que vienen hechos los escritorios desde hace treinta años: un aglomerado plastificado, enformicado, laminado. Pero uno se aparecía con una botella de gasoil y entonces el fuego medio que se avivaba, medio que despertaba. Pero en determinado momento se ponía demasiado caliente y yo me mandaba a mudar. Quería apurar el paso pero no podía, porque las zapatillas se sentían como con mucho talco adentro.
Y en el fuego hay una tele, y entonces yo empezaba a ver cosas, a ver cosas en el fuego. En la tele que había en el fuego. Era un pedacito de un programa supuestamente viejo, pero que no era viejo. Y aparecía como animador Creonte, el rey de Tebas, el de la obra “Antígona” interpretado por Daniel Scioli ¿Era manco, Creonte? No importa. Scioli ya no era gobernador de la provincia de Buenos Aires, sino que era ministro de algo. Y de repente yo paso a ser uno de los participantes del programa, que es medio de entretenimientos. Y se da una conversación en la que se debate acerca de lo que tiene que hacerse con el chacal mendocino, ustedes saben, el tipo que le daba a la hija, dale y dale. Que le daba sortija por la sopapirola. Que la embarazó siete veces pero que para su esposa es inocente, porque “la pendeja lo provocaba al padre”, según dice la vieja. Bien ahí. Esos son lazos matrimoniales. “A mí me gusta que mi marido se sienta bien atendido”, le faltó decir.
-Hay que dejar que lo atiendan los mismos presos –decía Scioli.
-¿Por qué? –Intervenía yo, que era defensor de los derechos humanos, parece- ¿Con que derecho va un homicida a desquitarse con un violador? ¿No se da cuenta que a sus víctimas es a quienes se les debe preguntar que crimen resulta peor? Lástima que están muertas esas gentes. Habría que preguntarles a los muertos si es que hubieran preferido ser violados.
Pero Scioli sacaba un libro y empezaba a leer:
[…incluso los que matan a gente inocente quieren creer que existen personas más despreciables que ellos. Incluso dentro de una cárcel hace falta un “malo”, que en el mejor de los casos puede aparecer en la forma de un mago de los que hacen animalitos con globos para animar fiestas de cumpleaños. Un mago pedófilo. ]
Y se da un campeonato de analogías. El juego consiste en decir una analogía que represente en todo su esplendor la belleza de esa morocha instructora de danzas árabes que hace las veces de compañera mía en el profesorado de Inglés. Esa que está bien sanita y que cada vez abandona más materias porque además de las danzas árabes también juega al hockey tres veces por semana. Mamita, que gamberolas, mamita. Los competidores somos cuatro. Estoy yo y también hay otros tres. Uno es mi tío Luis. A mí me toca ir primero, y me río porque estoy convencido de que la victoria es mía, porque precisamente las analogías son las cosas que me salen mejor.
-Soy capaz de tirarme rodando por una escalera con las manos atadas a la espalda y un foquito en la boca con tal de verla desnuda a esa hija de puta -decía yo.
Y todos me aplaudían, porque ganaba. Y ahí, ahí me desperté.
A veces se sueña así
Mayo 15, 2009 de Mantis
que significará ni idea, pero hace un tiempo tomaba unas pastillas para estudiar, para la concentración, esas cosas vió…..que a la hora de estudiar, ponele que si servián, pero cuando me dormía, me soñaba cada sueño, con efectos especiales y todo.
ahora que lo pienso, su sueño refleja su estado inconcluso, por ej,
-le dicen q está el unico rotweiller con cara d no t voy a morder, y Ud, no lo ve….
-hay un fuego medio pedorro, q deja de ser fuego para convertirse en televisor..
-hay un debate sobre q hacerle al violador..pero se desvanece todo
- y cuando gana el campeonato se despierta…
felicidades por su nuevo empleo!
Buenisimo!!!! Soñate otro!!
yo digo que significa que hay que comer pollo hervido y verduritas al vapor o no contarlos a riesgo de que lo pueda escuchar un psiquiatra y, don mantis creame, guardarlo con cuatro chalecos de esos cruzados prendidos atras
creo que significa que el trabajo nuevo no es tan rutinario como usted anticipaba, o que, en todo caso, le plantea posibilidades de planificar algo más creativo o más competitivo dentro del mismo trabajo, porque podría existir un mayor interés en conservarlo que antes de empezar
en todo caso, parece que usted está actuando en ese sentido y su cerebro lo está acompañando
usted tiene suficiente cerebro para atraer a toda una legión de zombies, cuídese, pero asimismo
mucha suerte y saludos
Licha: ¿Ahora se venden pastillas para estudiar? Suena a cosa del futuro.
Cristian: Bueno. Esta noche hay sopa, empanadas, fainá y bananas con dulce de leche en ese orden.
Euge: Lo de los chalecos me suena abrigado, pero bueno, dale. Soy medio SM.
Mantiàtica: El trabajo es posterior al sueño. Y no permite planificar nada: son 25 energúmenos de 9 años con desórdenes de atención y padres ausentes. Me conformo con que lleguen a fin de año aprendiendo a mantenerse sentados durante más de dos minutos.
Y los zombies no van detrás de los cerebros, caramba. ¡¡¿¿Acaso mis guías han sido inútiles!!??
Saludos.
Quiero las pastillas de Licha.
Mantis, es siempre un enorme placer leer sus textos.
Siga soñando.
Cómo le va Señorrr!
Felicitaciones por su nuevo trabajo. Le dejo una reflexión de libre interpretación: “El trabajo dignifica”.
Ahora… la comida en abundancia encaja, entre otras cosas, con: mal sueño (pesadillas), obesidad, ansiedad o con una bestia hambrienta y musculosa de gimnasio. Persona que de atractiva no tiene nada, en la cabeza menos (demasiados anabólicos) y de la cintura para abajo, ni hablar… una pena…
Buenas Mantis, que buen sueño. Me recordó una vez que le hice tomar a mi abuela te de hojas de mburucuyá (fruta de la pasión, maracuyá) porque yo había escuchado que era bueno para no se que dolencia. A la pobre doña no se le mejoró nada pero tuvo unos sueños reeee locos!
Suerte con los energúmenos!
Significa que hay que matarlos a todos, ni más ni menos. A los psicólogos también, porque le van a decir que significa otra cosa.
¡un trabajo muy estimulante! jajajaja
y hablando de eso y de los zombies y sus hábitos dietéticos,
“cada maestrito con su librito”
a mi me las recetaron como que servían para eso….
y la verdad que no son para decir: que bruuuuto como estudio con estas pastillas!
y mejor ni les cuento donde atiende mi médico!
La unica intepretación correcta, Mantis, está en sus manos. Usted sueña divertido, parece eh.
Cambia el dealer…. Tus hijos lo van a agradecer, si es que llegan a ver la luz…
Van con amor…