No sé si ustedes creerán o no, pero yo soy un ferviente defensor de ese dicho que dice “si realmente lo deseas con fuerza, sucederá”, versión tilinga del “When you wish upon a star”, o tal vez poco práctica del “persevera y triunfarás”. Bueno, ferviente no, porque no soy lo suficientemente idiota como para desear ser jockey en el hipódromo cuando mido casi dos metros y peso el doble que un deportista de esta índole, pero creo en ello, aunque por las razones menos mágicas y telenoveleras. Lo que pasa, es que creo en el auto-hipnotismo.
No ejercito esta convicción –si bien el vocablo perfecto sería “recurso”- todo el tiempo, debido a que no es fácil y requiere de una disciplina que tengo ocupada en otros menesteres, actualmente alojados en la comisaría de Tutchen Walk, en Malton City. Digamos entonces para estar en paz con el Universo que mi vagancia o falta de metas “realizables” me impide sacarle más provecho, pero que en su momento conseguí punguearle ventaja a mi suerte gracias al ejercicio del asunto.
Creo -realmente creo- que el auto-hipnotismo consigue alterar en cierta forma el sector más inmediato que nos rodea, de alguna forma imperceptible a simple vista, e inconciente en cierto grado. Actuamos de cierta forma, nos convencemos de ello y el resto de los melones se acomodan solos frente al objetivo. Llámenlo Fe si quieren equivocarse, pero para este tipo de cosas yo suelo dejar a Dios de lado, y funciona exactamente lo mismo. Es más bien una re-configuración del Cosmos: un alinear las fichas cerebrales sobre un tablero en torno a un objetivo claro, que bien puede ser de vital importancia como no serlo. Uno obra en función de la meta sin darse cuenta, y la aplicación se ejecuta automáticamente. Dicen los que saben que una forma de llevar a cabo esto es la siguiente: al comenzar el día, escribir la meta 15 veces en una hoja de papel. O en un documento en la PC, no importa. Ni siquiera hace falta tipear todo letra por letra: alcanza con copiar y pegar, la gracia está en ser específico y leer el asunto (procesar la idea) un montón de veces, una debajo de la otra. Porque no es necesesario cambiar el sonido de la voz ni balancear un reloj frente a nadie, sino elegir las palabras adecuadas. Exactas.
Por ejemplo: si lo que se desea es acostarse e intimar con un señor X, lo que uno tiene que escribir no puede dejar lugar a posibilidades afluentes, sino que debe directamente poner: “Me voy a encamar con X”. Nada de “quiero que X me de bolilla”, o “Quisiera casarme con X”. Uno no está pidiendo nada, sino que se está preparando para ello. Imagino que es lo que hacen los atletas olímpicos antes de ganar una medalla de oro en –ponele- los cien metros llanos, ya que a esa altura del partido están todos en un nivel de rendimiento tan alto y en una situación física tan semejante, que sólo el más convencido puede ganarle al resto. Cabe aclarar que si la meta es de las que requieren un largo esfuerzo, como por ejemplo un: “voy a ser un tenista millonario”, lo sensato es no anteponer plazos de tiempo, para que el programa no deje de ejecutarse ante nuestro desaliento inevitable. Caer el lo brutalmente ilógico o improbable (ser una ama de casa cincuentona y programarse para ser un concertista de piano de 20 años que en sus ratos libres dirige películas porno) tampoco funciona. Podemos permitirnos que parezca casi imposible, pero no improbable. Puede llevar días, semanas, años.
El otro día (lunes) lo hice (me programé) casi sin darme cuenta, y mi regalo para ustedes es la posibilidad de entrarle también a los beneficios del auto-hipnotismo.
Resulta que esta semana, inexplicablemente, un pensamiento me acompañó sin pedir permiso, interponiéndose entre mis ideas más corrientes camino al trabajo, las cuales se reflejarán algún día en mi autobiografía, quizá en un capítulo titulado “Mi vida viene a ser como un bombón suizo relleno de mierda: al principio deliciosa, nomás para tentarme a seguir mordiendo”. Probablemente necesite un corrector literario, ya que el título es largo. Pero la cuestión es que una voz rebotó holgada en mi cabeza, de lado a lado como un extintor de incendios en el útero de una madre reciente, diciendo: “Mirá hacia el piso, podés encontrar monedas. Hoy vas a encontrar monedas”.
“Hoy vas a encontrar monedas” –me dijo la voz familiar pero desconocida y con ganas de conversar, haciéndome sentir que era protagonista y presa de ese recurso tan común en las novelas de Stephen King.
Y entonces, ese día al subir al colectivo, miré hacia el piso, y encontré una moneda. Dos. Tres moneditas de diez centavos. Me puse contento, obvio. Al llegar al trabajo me dispuse a realizar lo mismo durante toda la semana, seguro de que iba a encontrar más monedas. Y encontré otros diez centavos el martes. Nada el miércoles, pero otras dos moneditas de diez centavos el jueves, una de cinco centavos el viernes, y finalmente una de 25 centavos el sábado. Total: 90 centavos.
No te cambian la vida, pero es mucho mejor encontrar noventa centavos que no hacerlo, y lo mejor de todo es que -bien programado- yo no me la pasé pensando en las moneditas: a partir del miércoles yo bajaba la cabeza viendo donde estaba la moneda, directamente. Por eso, si ustedes gustan, les dejo aquí estos versos fácilmente memorables que programarán su cerebro a fin de que encontrar moneditas esta semana sea tan sólo cuestión de agacharse a “recolectar” algo que ya sabíamos de antemano que estaría allí.
“Te vendrás metal, conmigo,
Es mi semana de suerte de suerte:
Encontraré moneditas
En vez de una horrible muerte.”
Notarán ustedes que el último verso no funciona completamente bien debido a que implica un cambio en la rutina, como si uno hasta ahora hubiese venido encontrándose esa horrible muerte, pero bueno… rima consonante, como a mi me gusta. Si quieren pasar a un segundo nivel de dificultad y convertir la situación en un deporte de riesgo, también es posible reemplazar el “en vez de…” por un “o si no…”, cosa de ir a todo o nada.
Después me cuentan cuanto encontraron. Y siéntanse libres de utilizar la plantilla de comentarios para comenzar (escribiendo, copiando y pegando) a auto-hipnotizarse con el objeto de alcanzar una verdadera meta de las que tienen ahí, pendientes.
Las confesables, las metas confesables. Parece mentira, pero tengo que aclararlo.
El dichoso auto-hipnotismo que aprendí del chapulín en aquél capítulo en que ponía sus manos en el fuego!!!……si….lo recuerdo!!!…si….pero no. No funciona… Quemaduras de segundo grado…
Esa letanía…esa frase mágica que en repetición mántrica lograría volverme invulnerable…”no me va a doler…no me va a doler”…lo recuerdo…
Años más tarde yo también utilizaría esa frase para convencer a incursionar en ciertas prácticas…(pero esa es otra historia…)
Bueno…no sé el poder de auto-convencimiento…o hipnósis que tenga yo…sobre mi misma persona…pero vos me convenciste de formar parte de ese grupo anti zombies llamado el comando damospeniense.
Soy un médico sin experiencia pero con muchos kit de medicina…y de a poco me voy acercando a east grayside para unir fuerzas…Mi nombre, Acab.
Lo que no entiendo del auto hipnotismo es eso de repetir la palabra. ¿No basta con estar psicológicamente convencido de lo que va a ocurrir? ¿Qué sentido tiene repetir como un mantra una frase que, cada vez que se repite, pierde fuerza semántica y se cae en el disemantismo . De modo que, una vez que la frase deja de tener significado, ¿por qué habría de servir para autoestimularse?
Una conocida mía que fue abducida por un grupete de tránsfugas que decían ser parte de una religión -en cuyas reuniones fornicaban de lo lindo- , contó que una de las palabras que utilizaban para transmitirse energías etéreas era: “energía”. Es decir, repetían mil veces “energía, energía, energía” y, de ese modo, se transmitían energía. ¡Qué bueno si todo fuese tan fácil!
A ver: “un millón de dólares, un millón de dólares, un millón de dólares…”
Ah, y otra cosita: yo he desarrollado una técnica para ver las monedas incluso en plena oscuridad. La moneda tiene un brillo inconfundible; hay que saber reconocer ese brillo.
Y soy otra vez zombie. mrh?
Había escrito una respuesta a estos dos comentarios, como de 500 palabras. Y entonce el Explorer se me cerró con un problema y ahora no tengo la chispa necesaria para repetirlos. Rsumiré:
Glorfindel…: El del Chapulín es un ejemplo perfecto.
Mux: Primero… ¿Nunca se aprendió involuntariamente una canción espantosa o se encontró silbando una tonada ajena a sus gustos? Quizá funciona así.
Segundo: Usted ve brillos porque es, obviamente, zombie. Y le gusta, pero cuando lo agarre le voy a apagar la luz a la voz de “tomá, acá tenés tu propiedad privada”.
Tercero: Voy a anotar eso de “energía” para la noche de bodas, me sonó re-piola decirlo vestido de superhéroe.
Saludos.
Yo deje de fumar con autohipnosis. Pero el otro día los Mythbusters probaron el sistema para tres cosas diferentes y no funcionó!
Lo que estuve deseando era saber quien había encontrado mis monedas que se me fueron cayendo de tanto correr detrás de los bondis a lo largo de la semana.La casualidad indica que mi deseo se ha cumplido y he encontrado la forma de recuperarlas.¿me las puede devolver estimadísimo mantis?
Yo practico este mantra, pero sin decir las cosas… es decir a lo Jorge Mux.
Mantis, JUSTO AYER estuve hablando de esto… es putamente increible!!!
Saludos desde Palermolandia.
Yo creo que si uno está convencido realmente de que puede lograr algo, no es necesario lo de repetir las frases. Por ahí te puede ayudar a fijar la idea, pero no es algo esencial, porque si uno no cree que puede lograr algo, por más que lo repita y lo repita, no lo va a lograr.
Muy interesante lo que escribiste.
Si tenés tiempo y ganas pasate por mi blog.
Saludos.
mrh?
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mrh?
mrh?
mrh?
mrh?
Preciso de un revive point que funcione.
Curiosisimo, señor.A lo mejor, funciona con lo que yo llamo “objetivos remolones”, o sea, con cosas que se pueden alcanzar en cualquier momento con sòlo estirar la mano, pero uno le pasa de largo por miope.O mejor aùn, funciona con cosas que dependen exclusivamente de uno mismo. Pero de mover voluntades ajenas con autohipnosis, no creo.Sì se podrìa con un cuchillo apuntando a la garganta del otro, ahì sì, clavao.
A lo mejor su camino està plagado de monedas todos los dìas, y Ud se dio cuenta esta semana recièn.
he visto un video con respecto a este tema.
Un grupo de cientificos y demas piringundines hablaban de que el universo condicionaba el rumbo de nuestras vidas de acuerdo a la predispocision para hacer las cosas y sobre cuanto deseabamos algo.
la cosa era que en resumindas cuentas, si vos liberabas malas ondas, el universo te respondia con lo mismo y bue, en el caso de uno fuera encarando todo de manera positiva, el cosmos respondia de la misma forma. Mencionaban tambien de que uno podia desear lo que quiera, que si lo hacia con fuerzas y esperanzas a pesar de todo, iba a suceder, que el universo (nuevamente) esta ahi para concedernos lo que tanto anhelamos. Hay testimonios de gente que esto le cambio la vida, obviamente uno siempre tiene un poco de duda , pero es comun, yo creo totalmente en todo lo que se dijo en ese video (que es muy parecido a lo del articulo). Busquenlo en iu tub como “the secret” (el secreto), son como mil partes en total pero vale la pena sentarse a verlo.
Por cierto, tambien mencionaba eso de anotar las metas en cualquier lado, yo ya lo hice en el bloc de notas del windows
hay que aferrarse a algo no?
Mantis, lamento pincharte el globo, pero monedas hay siempre. Lo que pasa es que nadie las junta.
Yo soy de juntar monedas en el colectivo, y de hecho una compañera mía (medio boluda) me regalo el sobrenombre de “linyera”, por el simple hecho de agacharme a juntar una moneda de 5 centavos. Es que las monedas de 5 y de 10 son víctimas de la discriminación de la gente, que las ningunea, sin darse cuenta que con lo que junto en un mes de linyera consigo un par de bviajes gratis (lo sé por que las guardo aparte, “no sea que mis monedas de la suerte se conviertan en simplemente una moneda más”).
Seguramente vos también practicabas hasta recientemente ese apartheid monetario sin darte cuenta. No sé.
pd: Aprovecho este medio para avisarte que yo, mero mortal, me atrevo a levantar la vista hacia las alturas y ofrecerle humildemente el premio “WordPresser Sapiens del Milenio”, una variación del “Blogger Sapiens Award” pensada especialmente para Ud. puede pasar a buscarlo cuando quiera.
Mantis, yo habia sentido hablar de esto y lo practico un poco. Me funciona bastante. Nunca se me ocurrio usarlo para juntar moneditas, lo voy a probar esta semana y le cuento como me va.
Lo encontre en la comisaría de Tutchen Walk.
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
“el zombie no me come”
! Anda a cagar ya me comio!
Ahora bien, el jueguito este de los zombies tiene entropía: si no queda ningún necro tech scientist, todos los que se convierten en zombies seguirán siéndolo…
Por ahora, en los dos puntos de revivificación, hay más de 20 zombies esperando ser revividos; reviven a uno pero aparecen cinco zombies más y así estamos…
¿Alguno conoce un revivification point en el que no haya muchos zombies?
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Retrograda mi calvicie
Andá buscándote un buen abogado.
SI.
Malton está siendo arrasado por los zombies, por más que me mentalizo no puedo obtener más de 50AP y eso me enoja.
Sigo clavado en nivel 1 y matar zombies no parece ser lo mío, pero los dejo re calientes y muy heridos!
Se están juntando alrededor de Tutchen Walk, guarda con las salideras…
Abraxos para todox de Leox!
A mi me pasa lo contrario, yo detecto que me suceden constantemente pequeños hechos de mala suerte que luego desncadenan en uno de buena. Mi teoría expresa que: “una sucesión de pequeños infortunios conlleva a un suceso final agraciado o golpe de suerte”.
Demostrado empiricamente por mi en infinidad de veces paso a dar un ejemplo bastante reciente.
Este finde me fui a Capital (estoy en Reconquista, Sta Fe), de paseo, de visita, de joda….como mas les guste. Ya de entrada al salir de Reconquista en el colectivo se me acerca el mozo preguntando si iba a cenar (si, viajé en servicio ejecutivo para poder dormir, es un viaje de 10 hs) a lo que respondo que sí…pero la cena nunca llegó….mientras otros buitres a mi alrededor degustaban su comida. Como ya habia comido algo antes de salir, resté importancia al asunto y me dispuse a dormir. Luego al momento del desayuno me trajeron esa bandejita con boludeces y el cafe, pero la bandejita que me toco no tenia el adminiculo agitador para disolver el leche, mientras que el resto de los pasajeros removia su cafe con el agitador a mi me toco hacerlo con los dedos. Y así como esto me ocurrió que el viernes fui a cenar, compre un vino nuevo que estaban promocionando….comprando uno para la cena te llevabas otro de regalo….que nunca me trajeron…..el sabado fui a comprar zapatillas y de las que me gustaban claro….no habia talle….el domingo en San Telmo fui a tomar algo a un bar junto con unos amigos y me trajeron 2 veces la bebida equivocada…y aqui viene lo bueno….cuando voy a comprar pasajes de vuelta estando en retiro, ya que debia ser inminente mi vuelta para llegar al trabajo en horario, ocurre que no había pasajes, estaba todo lleno y el horario siguiente llegaba 2 horas mas tarde de la que entro al trabajo….pregunto en otra empresa y tambien estaba todo ocupado pero al preguntar en una ultima empresa de transportes se da el milagro, el golpe de suerte, hacía unos segundos habian anulado un pasaje a Sta Fe, el ultimo asiento, del ultimo viaje para llegar a horario a mi destino…. comprobando una vez mas mi teoría y dejando el Universo en equilibrio, como el Yin Yang….un equilibrio dinámico….que de vez en cuando me da satisfacciones.
Monkey, taría bueno que repartiera mejor las pesitas de su balanza cósmica, porque me parece que tan extremos resultados sólo pueden ser producto de una falta de calibración.
Sin embargo, concuerdo con usted que la vida es, en cierta forma, regida por una balanza, pero que para que realmente se compensen las cosas debe hacerse un pequeño esfuerzo no hay duda al respecto.
Las cosas llegan, o mejor dicho, se acercan a uno, pero está en uno mismo estirar la mano, pegar el salto, correr el tramo que lo separa de ellas para realmente alcanzarlas.
Usa la Fuerza Luke!
…
El nombre de esto se llama -Ley de atracción-, es a lo que, en otras palabras, se refiere Ren en su comentario.
Esto se puede ver en las Peliculas/Documentales (Documentales/Peliculas) The Secret y What the Bleep Do You Know.
Las dos hablan de la Ley de atracción. The Secret tiende más al ganar guita y What The Bleep… a explicaciones de la fisica cuántica y tal vez la espiritualidad en cierta forma.
Son muy buenas y altamente recomendables.
mmm …. yo creo que no tengo mucho poder mental sobre mi misma. lo que quiero (y no es nada imposible) no se me da…
en cambio si me concentro pensando en cosas que harán los otros y que me incumben casi siempre acierto, ejemplo?:
“seguro que el tren hoy se atrasa” ZAZ! 1 hora esperando
“seguro que la PC que me compré no arranca de una” ZAZ! inevitablemente siempre me sale fallado cada aparato electronico que compro
“seguro que esa guita que me deben no llegará a tiempo” fetívamente, aun espero…..
pero bué, seguiré su consejo y seguiré con el autohipnotismo.
exitos y saludso!
Una vez me dijeron que sin uno juntara cada humilde monedita que encuentra tirada (y que solemos despreciar), le sería restituida toda la plata que haya perdido en la vida, en una suerte de préstamo involuntario al universo.
Me sonó a verdad y desde entonces en vez de putear cada vez que pierdo plata, me ocupo de levantar todo cobre que se me cruza. Quedan lindos en un frasquito.
Tutchen is lost…
Malton está cayendo barrio a barrio… esto es terrible!
La Armada DamosPeniense fue desbandada! A dónde fueron los héroes de antaño?
Que Dios se apiade de nosotros!
PD.: Ah! Y volviendo al tópico, si le metés energía a una idea al punto de que te cause estremecimiento, lo más probable es que consigas lo que buscas.
Después de días de trabajo forzado y estudios interminables me puse al día con el blog, lamentablemente leí el post sobre Chavez, y por lo mucho que supe respetarlo, y hasta admirarlo es que no volveré a leer el blog sin hacer comentarios, solo una última despedida, nos volveremos a encontrar en este, o en una próxima vida. Hasta luego.
Chau Coatí. Y cuídese con la sal, no vaya a ser que se muera pronto y tenga que esperarme mucho.
Listo………15 Mrh? en un revival point como hizo godsize……lastima que son como 30 mas los que andan como yo…..veremos que pasa con esto del auto-hipnotismo.
La verdad el otro día em colgué en leer esto y no lo hice, y recién lo hago ahora….
Justo esta mañana estuve hablando de algo parecido con una amiga que la pasé a visitar en el laburo.
Mira, a mi me pasa eso, y al verdad lo creo, si uno fervientemente y DE VERDAD cree q puede hacer algo ( relativamente realizable… ) para mi si se puede.
A mi me pasó en su momento cuando me dejó una ex…. q yo quería estar con otra mina… pero a la vez dudaba de mi mismo y que pudiera encontrar otra que me de bola ( baja autoestima )… y un sábdo a la noche de la nada una conocida, ni siquiera amiga dijo las palabras justas, y mi cabeza hizo crack… Fue algo asi como “pero que te pasa… si vos vales la pena” pero me llegó, me llegó como pocas palabras lo han hecho en mi vida y ahi empecé a creer que YO PODÍA!
Desde ese día empecé a ver a una amiga con otros ojos y ella a mi, y fue todo simple sabiendo que YO PODIA!
El tema es que para mi es algo incontrolable… no puedo hacerlo si algo externo por ahi no me llega… Es buena tu idea pero a mi no me sirve, pq creer algo desde lo mas profundo de uno simplemente me supera, o supera por lo menos a mi parte racional.