Discapacitado Vacacional
Febrero 1, 2008 por Mantis
¿Vieron toda esa gente que dice que “le gustaría viajar, conocer mundo”, etc.? He allí otro grupo de gente al que no he de pertenecer nunca.
En algún lado creo haber leído el término “discapacitado vacacional”, y creo que eso es precisamente lo que soy, ante todo. Mi familia nunca contó con esa costumbre de salir de viaje todos los años para descansar o desenchufarse del trabajo diario. Y no porque no trabajasen, sino porque la plata quizá se gastaba en otras cosas, más o (casi siempre) menos coherentes. Algunos podrán decir entonces que no he viajado, que no puedo opinar o que no me gusta simplemente porque no me gusta… pero en las ocasiones que viajé, no me sentí realmente cómodo o lleno de alborozo.
El primer viaje que recuerdo muy borrosamente fue un paseo de fin de semana o (día y medio) a Entre Ríos. Yo tenía unos cuatro años. Creo que fue allí que mi madre bailó una canción con mi padrino (durante una fiesta, a la noche) y yo me puse celosísimo. ¡Aplaudí! ¡Divertite! ¡Qué amargado! -me decía una tía, y yo chocaba mis puñitos llenos de furia. Es lo único que recuerdo, pero puede que todo haya sido un sueño.
El segundo: otra visita borrosa (sea culpada mi memoria) de fin de semana a Entre Ríos. En compañía de mis tíos del lado materno, y mi prima, todos dentro de un Fiat 600 al que todavía le discutimos el color (yo digo que es turquesa, pero hay quienes dicen que es más azul que verde y otros que dicen lo contrario). Yo tenía unos seis años, y siete mi prima. Recuerdo una parada en un puente laaaaargo (que imagino sería el de Zárate-Brazo Largo) o allí cerca, para comer y estirar las piernas. Lo más fresco en mi memoria es esa escena en la que mi prima y yo pedimos comida y se nos dieron unos huevos duros transpirados, resquebrajados, salidos de una bolsa reciclada de pan lactal que hacía las veces de Ziploc improvisada y tercermundista, o por lo menos primitiva. Mi prima se comía las claras, y a mí me dejaba las yemas (con sus huellas dactilares impresas), que por ese entonces no me gustaban.
Y luego hay unas excursiones escolares de todo un día. Así conocí la casa de Urquiza en el Palacio San José, el Monumento a la Bandera, Mundo Marino (en plena época de Gustavo Bermúdez), el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, la República de los Niños y alguna otra cosa más. Horrible todo salvo el museo, donde no fui capaz de disfrutar mucho debido al apuro con que se nos llevaba, de aquí para allá. Durante el viaje, mis placeres fueron el miedo a los peligros de descomponerme y vomitar o sufrir de diarrea violenta frente a mis compañeros, chocar, ser secuestrado, ser robado, o chocar tras ser secuestrado. También fui una media docena de veces a las islas del Delta en Tigre, y mis recuerdos tienen que ver con:
a) Un par de japonesitos hijos puta que habían atrapado un cangrejo marrón verdoso y lo llevaban atado de un hilo en el viaje de regreso en lancha, haciéndolo rebotar en el agua, a la altura de mi ventanilla, con el bicho meta “ñac, ñac” cerrando sus tenazas frente a mis ojos, y:
b) Mi pie sangrando debido a una lata que pisé, cortándome para terminar rengueando entre ardores indescriptibles, todos ellos resaltados gracias a la piel arrugada, la arena, la goma de la ojota y el agua sucia.
Ahora bien, una parte relativamente importante de una boda suele ser la Luna de Miel. Y mientras mi novia organiza el tiempo que dedicaríamos a cada situación, yo imagino formas de morir y sufrir tanto durante el viaje como durante la estadía, al tiempo que con un poco de cinta aisladora voy adhiriendo a mi cuerpo dinero, documentos importantes y cuchillos tácticos plegables. Si piensan que en Internet se puede encontrar con facilidad una receta casera para hacer kevlar, piénsenlo nuevamente.
¿Viaje de egresados? No fui a Córdoba con la primaria ni a Bariloche con la secundaria. No me llama conocer las sierras, las cataratas, los glaciares, las montañas, ni nada. No me gusta el sol, y eso de ir al mar tampoco me enloquece, ya que detesto todos y cada uno de los elementos que lo componen (léase precios altos, calor, mucha agua junta, mucha gente junta, etc). Alguno creerá que me estoy olvidando del elemento “minas en bolas” cuando hablo de la playa, pero lo cierto es que hay un dejo importante de masoquismo imbécil en eso de ponerse a mirar y anhelar cuando ya no se tiene permiso. Ni siquiera quiero ponerme a cuestionar el efecto relajante/desestresante que puede llegar a tener una vacación de las que se acostumbra tener, con menos horas de sueño y comodidades pero más actividades que durante el resto del año, todas ellas caras. ¿Amarrete y miserable? Nada que ver. Despilfarraría el dinero de todas mis futuras vacaciones juntas en armas, motocicletas y videojuegos. No me vengan con la majestuosidad de la “experiencia” de conocer las sierras, porque la “experiencia” de poseer cosas que te gustan es por lo menos, igual de reconfortante. Lamento, eso sí, que Europa quede tan lejos, porque de haberme quedado a una hora y media colectivo, probablemente hubiese ido a conocer algunos castillos medievales, algunas construcciones renacentistas y el modernismo de Gaudí. Pero una vez, y basta. Lo mismo con Japón, la Ciudad Prohibida en China, los soldados de terracota y todo eso.
Cierto, uno no se lleva las posesiones materiales a la tumba cuando muere, pero en orden de sinceridades tampoco se lleva esos “hermosos recuerdos en Machu Picchu”. En realidad, uno se lleva únicamente a sí mismo, y porque no puede evitarlo.
La cuestión es que cuando alguien me dice: “Yo voy a conocer Salta, Tucumán y Mendoza aunque tenga que pasar hambre ahorrando los próximos diez años” yo me imagino a mi mismo andando en motocicleta por la ruta, durante un atardecer, vestido de cuero, haciendo rugir el motor y exclamando algo así como: “AJAJAJAAAA… SIIII…. NOOOOO… ESTO ES MUCHO PEOR QUE CONOCER SALTA… PARAAAAAAAÁ… OHHHH, EL DOLOR, EL DOLOOOOR…”
¿Quién está conmigo?
Un artículo inmaculado como himen de monja vieja! (Yo sé q el blog es suyo, es un regalito para usted)
No se puede agregar nada a todo esto. Va mucho más allá del comentario empático.
Ahora, qué vas a hacer con tus hijos? Les vas a ofrecer la misma experiencia o vas a experimentar con una fuerza de la misma intensidad pero de sentido contrario?
Esta vez no puedo compartir sus apreciaciones. Yo si pudiera viajaría a cualquier lado por el solo hecho de que me gusta mucho viajar.
Debo confesar que para la previa soy insoportable: no me gusta ni pensar en armar valijas, bolsos, horarios, destinos y esas cosas; pero una vez que arranco, enseguida me pongo de humor como para ir a donde sea.
Ahora lamentablemente ese es un gusto que muy probablemente no me pueda volver a dar, y realmente es una de las cosas que mas extraño y que mas me deprime.
Y mas ahora que estamos en epoca de vacaciones, y todos a mi alrededor hablan de sus planes y su entusiasmo ..
No veo la hora de que llegue el invierno …
May: A mí los chistes de hímenes me parecen de mal gusto.
Luciano: Imagino que decidirá la patrona, que es más sabia para casi todas las cosas. Pero yo al nene, cuando cumpla 7 añitos le voy a dar a elegir: conocer -ponele- la casita de Tucumán o recibir de regalo una carabina calibre 22lr con mira telescópica y dos ladrillos de 500 municiones cada uno.
Renegado: Lo único que a mí me interesaría es la parte de armar las valijas… llevaría cosas de supervivencia solamente. Tengo un cuchillo como el de Rambo, de verdad. Me lo regalaron a los 8.
Ok Mantis, no se haga problema, si no quiere ir deje que a la luna de miel con su novel esposa voy yo.
Usted se queda juagando a la plaiestallion 3.
Por razones similares no viajé mucho con mi familia en vacaciones pero sí luego, ya adolescente, en plan de aventura con la barra de muchachos; posteriormente tuve que viajar mucho por estudios y trabajo, pero en plan de vacaciones casi nunca; no me disgusta ni me entusiasma demasiado viajar pero si lo hago cuando hay que hacerlo, por tanto, sí, me parece que estoy totalmente contigo puesto que “vacaciones” tiene para mí poca relación con “viaje” , en cambio puede ser más satisfactorio en “mis vacaciones” dormir catorce horas de un tirón o andar en pijamas todo el día, en fín hacer lo que se me cante, sin ningun compromiso pendiente. Saludos.
Me sumo al club de los que se la pasaría viajando, aunque creo que 15 días está bien. Tener que enfrentar un viaje me pone un poco nervioso, lo reconozco, me da miedo que me roben, accidentarme y cosas de ese estilo. Pero un vez que llego a una cabañita en el medio de la sierra sin rastro de otros seres vivos a 100 o 200 metros, soy Feliz. Y lo recomiendo.
Vacaciones? M’hijo, deme provisiones, banda ancha, cable, y un GTA3 San Andreas recién empezado (antes de que al negro le puedas hacer los tubos, se entiende) por dos semanas. Enciérreme y tire la llave.
Antes de tirar la llave, cópiela y désela a cinco niñas que vengan aleatoriamente.
Estoy con usted Mantis. Odio los preparativos y si viajo más de una semana, empiezo a extrañar mi “mundo” de cemento. Irme a una cabaña sería suicida…
La excepción sería como bien dice, que hubiesen formas simples y veloces de conocer un par de lugares de Europa, y Asia… y tuc! de nuevo a casita.
Por ahora, prefiero las “escapadas” de findes… a cualquier lado. Pero viajar, tipo un mes… no sé, creo que ahora no.
Chau, tengo miedo!
Disiento completamente. Mis vacaciones me han dado varias cosas entre las que puedo mencionar :
-Ver una gaviota muerta.
-Ver un calamar de 1,5m muerto.
-Ver un lobo marino muerto.
-Ver a una loba marina dar a luz a un lobezno marino y a un montón de gaviotas comerse la placenta luego del alumbramiento.
Ah, y otra vuelta me embrocheté a una cordobesa.
PD: ¿Vos tenías el cuchillo? Hace rato que lo ando buscando, no tengo con qué abrir mis latas de paté.
Excelente su post, pero no es mi caso.
Para mí, lo bueno de viajar es esa falta de responsabilidad con el mundo propio y las posibilidades infinitas de ser anónimo y mirar. Normalmente uno está de vacaciones y puede ver solamente. Mi bolso es chico, con pocas cosas y *no despachable*. Salgo del avión/micro/tren y empiezo a ser un ente que consume lugares.
Te tiene que llamar la atención la forma de vivir de otras personas, de hablar, relacionarse, divertirse, etc. A mi me pasa.
Si, si, mar del plata es un asco, los lugares turísticos no son disfrutables, porque lo que uno puede ver es a esa masa aburrida e infinitamente repetida, pero el viajar es otra cosa.
El año que viene, termino la facultad, y renuncio a mi trabajo(después de 10 infames años) Me voy con novio a “viajar” (todo eso que le puse más arriba).
Y si le propone a su novia hacer un viaje en moto? lo sacará cagando?
saludos
Ah, Mantis! He encontrado muchas coincidencias entre ud. y yo, empezando por la vesícula omnipresente y siguiendo por unas cuantas cosas más que en este momento no me acuerdo, pero esto es lo máximo. Yo ostento el dudoso récord de no haber salido nunca de la prov de Buenos Aires, exceptuando un viaje de un día con el colegio al monumento a la bandera en Rosario, y de permanecer en la Capital Federal desde hace siete años corridos, cómoda y feliz. Vacaciones infantiles en Pergamino, vacaciones de adulta en casi todas las ciudades de la costa…suficiente, basta para mí.
(Poniéndome al día con los comentarios por todos los meses que pasaron sin comentar nada en tu blog)
No sé si viene al caso, pero me enteré recién leyendo el diario que Mar del Plata es la capital nacional del pulóver. ¡¿CÓMO PUEDE ESO ATRAER TURISTAS?!
Lo del recuerdo de ñiño viendo bailar a su madre me enterneciò.Con respecto a las vacaciones, soy un adepto a la teletransportaciòn; si me ponès ya en Amsterdam, compro ahora. El viaje es para mì un suplicio, y cuando estoy de vacaciones, mientras mi familia anda por todos lados, yo DUERMO, sì, duermo mas de 12 hs diarias.
Primero que nada quiero separar las aguas, estar de vacaciones no implica viajar y estar viajando no implica ir de vacaciones. Tranquilamente se puede vacacionar en el patio de tu casa (si tenes patio claro) o como comento Leox con algunos lujos modernos y provisiones suficientes (las chicas cuentan como provisiones) se pueden pasar unos buenos dias de relax.
Asimismo se puede estar viajando para fines distintos que vacacionar, poniendome como ejemplo debo viajar mas de 300 km cada dos semanas para visitar a mi familia y puedo asegurar que visitar a mi familia dista mucho de unas relajantes vacaciones.
Por ultimo es de mi agrado conocer otros lugares, turisticos o no, lo que no me gusta es comerme tremendos viajes al final de los cuales debo redefinir la zona de mi cuerpo en la cual el sol nunca brilla….o no brillara hasta que me convierta en un viejo bien verd… y nudista.
Vengo de pasar unas vacaciones a 18 horas de micro de acá.
Pecando de ser obvio, puedo afirmar que uno de los motivos de pegarse un viaje lejos de casa es para alejarse de la misma y donde uno tiene recorridos transitados millones de veces de la misma forma y de mil otras…
Pegarse un viaje hacia la incomodidad, la inseguridad de que el destino nos propine un mandoble, y otros motivos referidos a la inercia de la inmovilidad que uno lleva, es todo un acto de arrojo, valentía, inconciencia y hasta imprudencia.
A veces vale la pena, a veces no. La conclusión la saca uno después, según esté ya en casita comiendo alfajores y viendo fotos cursis, o estando siendo empomado en una cárcel en Turquía. Feliz viaje, Sr. Mantis. No lleve a Chinchulín.
Adoro viajar, pero para mí lo mejor es irse a uno de esos lugares supuestamente llenos de lugares para visitar (ejemplo: París) y no salir del hotel. O salir a mirar un poquito, pero nada de esas maratones eternas recorriendo todo museo, monumento y lugar histórico habido y por haber.
Y cuando mismo cenar es muy caro, nada mejor que conseguir un hotel u hostal cerca de un supermercado.
Ahora mismo si tuviera plata me iría a Panamá. No me interesa para nada el país y sé que tienen ‘all-inclusives’ como en Cancún pero mucho más baratos. Sería mucho dormir, nadar en la piscina, comer y, si me dan las ganas, bajar a la playa un ratito… sin nadie conocido que me joda.
HOLA MANTISSS!!!!!
Cai yusti yusti, mirá que en estos momentos, y por dos meses más, estoy del otro lado del charco, y tan mal no se la pasa.
Bah, ahora en esta época del año si porque tengo mucho frío, pero bueno, me abrigo y no me pierdo de conocer, y menos cuando no pongo un sope, porq claro, estoy de viaje por trabajo, yo disfruto sólo los findes, jajaja, en fin.
Como va tanto tiempo sin poder hacerme de tiempo para tomarme un pequeño tiempo y leerlo en poco tiempo dedicándole el tiempo que creo que se merece!!!!
Ok Mantis, usted gana, me gustan los viajes, pero necesito de la compañia de mi Osito, sino llega un momento que ya las manos y la mente se quedan sin pulso y sin imágenes.
MAAAAAAAAAANNNNNTISSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Holas, me estoy poniendo al día… hace mucho que no leía por acá.
En esto no estoy con usted, sr, a raíz de mi pata rota, ligué casi un mes de playa (bastante desierta, que es importante) en Uruguay, y cuando me reincorpore al trabajo, semanas después, me iré de vacaciones propiamente dichas a N.Y.!!!!!
Igual comprendo eso de no querer comer arroz por años para ahorrar para un viaje, lo ideal es poder hacerlo sin resignar calidad de vida.
Mucha suerte en su boda y espero que disfrute mucho de la luna de miel.
Mantis, no hay caso, usted está más loco que quien busque desvirgar a Pamela Anderson. (si, vi Borat hace poco)
Por lo visto, habría que diagnosticarle unas vacaciones sin playa, arena, montañas, sol, campo, desierto, viento, paisajes naturales ni gente, y los suficientemente cerca como para ir en bondi. Consejo, váyase a Rosario un día nublado en el que se juegue Central-Newells. Es eso o irse al limbo, pero de ahí no se vuelve.
O haga una vaquita para el pasaje de avion para ir a combatir guerrillas en Sierra Leona. A la vuelta, tráigase un amiguito para Chinchulín con un par de diamantes escondidos en el recto, como para pagar el viaje.
Mantis, en su próxima vida, no querría ud casarse conmigo?
Uh muchos comentarios sin leer, los quiero a todos y si, todos tienen razón menos uno.
A Kot, porque me encaró: No… en caso de reencarnar me casaría con la misma mujer que ahora. Pero si quiere podemos ser novios durante la escuela primaria y primeros años del secundario.
Quevachaché. Besos y saludos.