Tal vez no todo tiempo pasado haya sido mejor, pero por lo menos, era tiempo… Mientras escribo estas líneas sin remitente aparente y la frente sangrante debido a las esquirlas que rasgan mi cuerpo, explosión tras explosión desde hace días, no puedo sino preguntarme, ¿Podría haberse evitado todo esto? El ruido de las sirenas es inconfundible, el olor de la muerte es innegable: ha llegado el fin de la civilización tal y como la conocemos.
Diego Golombek, director el laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del Conycet había sabido alertarnos, pero no lo escuchamos. María Daraio, una especialista en sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires también quiso librarnos del mal que podía avecinarse, y ¡Rayos! Ninguno de nosotros fue capaz de hacer nada. Las autoridades estaban decididas a llevar a cabo su plan, jugando con fuerzas que les eran desconocidas. Se nos avisó acerca de los trastornos que podrían ocasionársenos, pero fuimos sordos… fuimos bestias directo al matadero. Fuimos lemmings de reloj, incapaces de hacer nada, quizá borrachos de festejos navideños; tal vez crueles alucinados.
Lo reconozco, yo también creí que no sería tan grave. Me dije a mi mismo: Me cagarán una hora de sueño del domingo, a lo sumo. Pero fue mucho más que eso. Fue el fin del principio del fin de la civilización tal y como la conocíamos.
El primer caso de desorden temporal grave y que llegó a los medios fue el de mi amo, y por eso es que esto se escribe. Andrés de gracia al nacer, en la red se lo conocía medianamente nomás a través de su nombre de guerra: “Mantis”, si bien hoy quienes lo recordamos nos referimos a él como al “Primer caído”.
Mi imaginación recrea una, y otra y otra vez la misma sucesión de hechos que los medios de comunicación repitieron hasta el cansancio, o mejor dicho, hasta que los casos comenzaron a ser incontables: Mantis, acostumbrado a tomarse el tren todos los días a las 7.00 hs. Había desarrollado, cual perro de Pavlov, la costumbre lógica de subir al tren a las 7.00hs. Mi amo era sensato. Pero cuando el horario cambió y los malditos relojes se adelantaron una hora, el pobre diablo terminó dándose de bruces con la realidad de que el tren de las 6.00 (que pasó a ser el de las 7 en este mundo nuevo, por lo menos mientras el sistema ferroviario todavía funcionaba) no pasaba sino a las 7.05, por lo que cayó a las vías sin remedio y luego debió aguardar aprox. 5 minutos ahí tirado, hasta ser arrollado finalmente por un maquinista piadoso. Un motorman que le arrebató ese infierno al que hoy todos los sobrevivientes del “adelanto”, cuales cobayos humanos, estamos siendo sometidos…
Para cuando quiso volverse atrás la gente ya había sido demasiado confundida. Imagínese quien lea estas líneas, entonces a un hombre que todos los días deja a su esposa en el trabajo a las 9.00hs. Cambia (retrocede) el horario, pero ellos no se dan cuenta, y ella termina teniendo que hacer tiempo en un bar cercano al edificio donde trabaja. El marido, que estaba haciendo trámites ahí cerca, pasa con el auto entonces a tomarse un cafecito, precisamente en el bar en el que sospechosamente su esposa se encuentra tomando un café. La mesita es para dos, y ella le hace señas al mozo, pero… ¿qué señas son esas? Puede ser que le haya pedido una Coca Light o que le haya dicho “No, no me traiga nada, estoy esperando a otra persona”… Y esa otra persona seguramente es ese compañero de trabajo que se separó hace poco y tiene una cara de ganas de culear que no se puede creer. Entonces, el tipo ante la duda, la mata por hija de puta y se suicida. Pavor, sí, pavor.
Eso que ustedes imaginaron, pasó. Todo pasa: ya no hay improbables ni imposibles. Los que no murieron en accidentes lo harán pronto, debido a que las horas de solo nocivo se confundieron al punto de que el hombre que no tiene cáncer de piel por tomar sol a destiempo es elegido por padres que entregan a sus hijas vírgenes a cambio de nada, contentos con sólo saber que sus nietos serán de “semilla fuerte y saludable”… las palermogólicas no lo entendieron, y hoy son tan sólo un recuerdo borroso… Es el fin de la civilización tal y como la conocemos…
Entre la desesperación del no saber el momento en que se vivía y la imposibilidad de determinarlo a través de los programas televisivos (cuando todavía se realizaban transmisiones televisivas) debido a que los mismos no tenían por ese entonces horario fijo sino que se estiraban de acuerdo a lo que el otro canal estaba mostrando (en feroz competencia por el rating y los anunciantes) y el oprimir un botón haciendo explotar los reactores en la Central Nuclear de Atucha I no pasaron sino algunas pocas horas. Y como ese: cientos de ejemplos, miles de anécdotas sueltas… anécdotas que lo certifican: es el fin de la civilización tal y como la conocemos.
Lo único que queda por destruir en esta parte del mundo, es lo que se está destruyendo. Ya no existe la creación en ningún sentido… Supuestamente, en las predicciones más optimistas se aclaró que el cuerpo humano se “acostumbraría” en unos cinco días aproximadamente. ¡Desafío entonces a cualquiera a vivir en ese vórtice, en ese agujero negro, esa forma inescrupulosa de existencia, llena de espacio pero absolutamente vacía de tiempo! ¡Cómo haríamos entonces para saber cuando habían terminado esos cinco días! En una de esas faltaba una hora y recién iban 4 días y veintitrés horas! ¡O aún peor: iban ya cinco días y una hora, y pasado el lapso estimado aún seguíamos sin poder adaptarnos! Nadie lo pensó… o todos lo pensaron… pero lo cierto es que nadie se hizo cargo. Los argentinos, inadaptados biológicos o no, dejaron de cobrar su “presentismo” y se dieron entonces a sucumbir irremediablemente. Como venados histéricos o lechuzas insomnes, como árboles faltos de sueño, como yogures hediondos pero atiborrados de fechas de vencimiento despintadas, contradictorias, indecisas…
Se escuchan pasos…. Siempre se escuchan pasos. No hay lugar donde esconderse, ni tiempos que esperar. Llevo conmigo el reloj pulsera de mi amo (ese día Mantis había salido nomás con el reloj del teléfono celular), y tan sólo gracias al mismo he conseguido escapar de la demencia. Pero es difícil saber que cada segundo que pasa puede ser de esta hora o de la anterior. O de la siguiente ¿Cómo saberlo? Aterra. Enloquezco poco a poco pero no temo. Aunque el tiempo ya no exista yo estoy decidido a sobrevivir… La rebelión, organizada desde Mendoza por ese grupo rebelde conocido como “Los Impuntuales” se hace fuerte entre los escombros, y lucha día a día, tratando de alcanzar esa primera quincena de marzo que podría devolverlo todo a la normalidad, o al menos, a todo lo que alguna vez fuimos como especie y como república. ¿Quién lo hubiera dicho? Si consigo llegar allí, o contactarme aquí con uno de sus miembros enviados desde Neuquén, mis posibilidades serán otras… sus puestas de sol cercanas a la medianoche los pusieron en ventaja: les dieron una oportunidad que en un momento habían llegado a ver como una herida propia del país que piensa y pensó siempre en porteño, solamente.
Los pasos se acercan. Detengo mi pluma con prisa pero no con miedo, sabiendo que mi vida es un bien escaso, pero que vale el tiempo que cualquiera pudiese dedicar a leer estas palabras.
Chinchulín.
Yo pronto seré un caído más. La mayoría de la gente, cuando toma el primer sol del verano, se quema. Pues yo no fui la excepción, y por culpa del reloj (y un poco de mi inconciencia) Ayer estuve bajo el sol -en cueros como negro esclavo- desde las 11:00 am hasta las 21:45 pm, cuando finalmente el éste bajo.
He dormido en una cama cuyas sábanas desprendieronse por completo, me he enredado en ellas y levantado rojo, plástico, y arrugado; cual vieja cancerígena quién ha decidido hacer caso omiso de los recomendados 15 minutos en cama solar.
Se que me queda poco tiempo en este mundo, pronto estaré en un lugar mejor, tomándome una whisky con su amo. Pero quédese tranquilo, en el infierno hay lugar para todos.
Les mando un abrazo a todos (sin golpes en la espalda por favor) para éste fin de año.
Un saludo
¡Cataclísmico! Como corresponde a una hecatombe de fin de año, una lástima que todo volverá a ser lo mismo en marzo. Abrazos adelantados ( o atrasados) por la fecha.
Macabra profecía de fin de año!
Yo solo tengo un problema: El 2 de enero a la 1:45 de la mañana tengo que tomarme un colectivo a Bs As… pero esa hora fue anterior a La Reforma.
Probablemente pierda el micro, mi trabajo, mi dignidad y el respeto de los que me conocen… probablemente sea yo el segundo caído.
Buen fin de año Chinchu, déjelo solo al futuro y acompáñeme con una Manzanita de los Niños.
Acá son las 31:30 y el sol se burla de todos. Hasta las 22:30 no hay oscuridad todal. No sé bien que significa, a menos que signifique que ahora se hacen boludeces sin pensarlo demasiado, y que al final no se ahorra nada de energía, porque, reconozcámoslo, la mayotía de las fábricas trabajan a la mañana, cuando acá todavía está oscuro.
Ah, feliz año nuevo, hijo del viento.
Supongo q el de arriba quiso poner 21.30, jaja
Feliz año nuevo mantis, ud cada día está más y más inentendible, y eso me encanta ! Cuidesé !!!
Apocalíptico lo suyo en este comienzo de año.
Espero sinceramente que no goce ud de poder adivinatorio alguno.
Por otra parte, eso de cenar con la luz del día me parece deprimente.
Una hija de la noche como quien suscribe la presente, sufre horrores estos malditos cambios.
Aún así… le deseo un 08 de puta madre, estimado Chinchulín.
Y oro por la pronta resurrección del despanzurrado Mantis.
Acabo descubrir el blog y leerme como 15 entradas de un tirón. Ya lo agregué al reader. Me gustó mucho, pero ahora me voy a dormir porque son como las dos y media “a-eme” y debo dormir.
Saludos.
Negro: Che, que estoy vivo todavía…
Profe: En Marzo va a ser lo mismo pero con clases.
Oni: Yo que usted no viajo. Aparte, aumentó todo…
Godsize: Gracias a usted, yo tengo un muy buen concepto del pueblo mendocino. Saludos.
Kot: En una de esas, son las 31.30…
Cruella: Deje de orar, que acá estoy… y lo de cenar con mucha luz me agrada, qué quiere que le diga…. me gusta ver lo que como. Le mando un beso.
Moi-Moi: Le recomiendo los archivos de cuando se escribía prácticamente a diario. Saludos.
La forma de redactar del grone ha mejorado mucho.Le recomiendo la peli ‘’soy leyenda”,que tiene cierta similitud con lo escrito.
happy new year!!
Que loco¡¡ mientras leia a Chichulin pensé en lo mismo se parecía mucho a Soy leyenda, totalmente recomendable el libro homónimo.
Feliz año 2008 Mantis y siga por la recta senda como hasta ahora.
Qué bien que escribe Chinchulín, ¿le puedo mandar un taper con pollo al escabeche de regalo de reyes como premio?
¡Feliz año nuevo, Mantis!
Pis: El negrito es leyenda. Es mito. Es como el Che, pero sin fusilar a campesinos para sentirse hombre.
Nive: Mire que el “survivalismo” existe desde hace siglos, eh!
Carolina: Mándemelo a mí, el negrito si o si prueba todos mis alimentos debido a que temo un atentado con cianuro.
Saludos para todos.
Habrá pasado algo hoy?