Fíjense en esto: En un restaurante norteamericano, un joven de 24 años terminó hincándole el diente a un preservativo. Pero no, no se trataba de un homosexual con suerte, sino de un pobre flaco que terminó (dicen los abogados) padeciendo un gran dolor, sufrimiento, pesadillas, angustia y gastos sanitarios. Analicémoslo tratando de obviar el hecho de que la gran mayoría de los redactores de Infobae son comediantes frustrados:
Lo del dolor muy bien no se entiende, porque a menos que uno tenga la chota dentro del preservativo que está mordiendo, no debería doler nada. Y si uno llega a morderse el miembro propio… bueno, es probable que lo hagas mientras se ríe, nomás pensando en lo buena que es su vida desde el vamos. Corríjanme si me equivoco, pero con semejante tararira colgando entre mis piernas yo no podría estar triste ni enterándome de que mi hijo decidió abandonar la escuela de ninjas a fin de volverse actor de cine porno gay.
La parte del sufrimiento no tiene sentido. Si justo se hubiera dado el caso de que ese forro hubiese sido el utilizado por su ex-novia para engañarlo con su mejor amigo, todavía. Pero parece que el preservativo ni siquiera estaba abierto. Un hombre de verdad habría dicho: “¡Forro gratis, esta noche se arma goma!” y procedido a guardar el profiláctico en el bolsillo, previa chupadita limpiadora de las que se aplican sobre los stickers y premios en los paquetes de chizitos.
Angustia y pesadillas: Si se angustió, es porque verdaderamente esperaba no sólo encontrar un preservativo, sino también algo de carne dentro del mismo, siendo la angustia un sentimiento puramente femenino. Sus palabras fueron: “Mi tercer mordisco a la hamburguesa tenía un sabor extraño. Estaba muy amargo. Sentí un extraño caucho y lo vi colgando en medio de mi boca.” En ningún momento del artículo se aclara si el muchacho había pedido pene o no, ni el hecho de lo pudiera haber pedido con cáscara, así que vamos a permitir la existencia de una duda razonable hasta que la Corte se expida. Y ese cuentito de las pesadillas no me lo creo, ya que la imagen de un preservativo “escondido” debajo de la lechuga es, por lo menos, hilarante.
¿Gastos sanitarios? ¿Qué hizo? ¿Empezó a tomar AZT por si acaso? ¿Fue al psicólogo a asegurarse de que su heterosexualidad seguía intacta? Algo de incertidumbre debe de provocarte semejante situación, seguro, porque en las salas de espera a las que he debido ir tanto en hospitales como en clínicas jamás vi un cartel de esos que delimitan claramente las posibilidades del “SÍ contagia” y el “NO contagia” (a fin de que uno no tema darle un abrazo a un sidoso) con una imagen de alguien comiendo forros texturados de un paquete de doce cual si fueran Oreos. Pero tampoco conozco tanto mundo.
Lo tristemente predecible es que, obviamente, todo el mundo salta a poner cara de asco y luego preguntarse el viejo y querido: ¿Qué habría hecho yo en su lugar? (No es la pregunta del día en Damos Pen@. No pierdan tiempo contestándola.) A decir verdad, yo creo que no habría hecho tanto escándalo. Imagino que ni siquiera habría llegado a iniciar acciones legales, ya que a mi alma le habría bastado con transformar el episodio en un artículo para el blog para dar por cerrado el episodio. Porque soy poco ambicioso, probablemente; y porque tengo alma de pobre, seguramente.
Bueno, si… de acuerdo, lo reconozco. Lo más probable es que hubiese hecho en ese momento algunos comentarios graciosos y ordinarios a fin de hacerle mala fama al local, ocasionar el despido de algún empleado o por lo menos, arruinarle la comida a todos los niñitos presentes, del orden de (levantando el brazo con el emparedado y el coso colgando): “¡Mmmm… riquísimo este Mc Pija, viejo! ¿Con qué los hacen?” o (tocándome la panza): “¡Listo flaquito, diez puntos el poronguipán! ¡Ahora poneme a marchar una taza de concha bien cargada para bajarlo!”
Ustedes pensarán que me fui de tema, pero los comentarios autocensurados en los que vuestro servidor bromeaba con los ingredientes de la salsa secreta eran mucho peores.
*Más de uno de ustedes se está preguntando acerca de si Mantis toma mate con, comparte juegos con, le da la mano y/o abraza o no a los sidosos. La verdad es que nunca tuve la oportunidad. Dependería de si fuera negro y/u homosexual, supongo.
Qué alegría me da leer este tipo de textos.
Ud. me hace acordar al celebre político gallego Don Manuel Fraga, que dijo:
“Yo, desde luego, que toda mi vida, como es sabido, he dicho las verdades sin condón, pienso morirme sin ponerme ninguno”
Por más que lo intente no puedo imaginarme la “taza de concha”, y encima bien cargada.
¿Hamburguesa con salsa tartara? No, gracias; yo paso.
Ja, y eso por que pasó en EEUU, acá le hubiera pasado comiendo un Choripan y el titular hubiera sido:
“Pide Choripan. Y se lo dan enfundado!!!!!!!!”
Igual mejor que le pasó comiendo y no haciendose una enema…..
Es casi como rascarse la punta de la chota olerse el dedo, y terminar de amasar pizzas, despues mirás las caras de tus viejos y tus suegros al unisono :”Te pasaste Turi, cada vez mejor tus pizzas”
y por lo dentro de uno dice:
“Si supieras que le puse, estarias vomitando, GIL”
Muy buenos los comentarios, “Yo lo pedi, sin mayonesa”
Je.
Saludos!
Verloc: A mí me da alegría escribirlos. Soy a la pluma lo que Sofovich a las prostitutas lujosas.
Negro: Hay unos boliches en la calle Lavalle donde te arman la hamburguesa con cualquier cosa…. la salsa cuatro quesos es más sospechosa que los números del INDEC.
Cacho: El enema de morcilla es sólo para machos de corazón.
Turi: No quiero saber como hará entonces su madre las empanadas gallegas.
Primero pensemos que tenía que hacer el preservativo en la cocina del restaurante.
Opción 1: Evidentemente en esa cocina la pasan muy bien, capaz que llegó el jefe justo en el peor momento y no hubo donde esconder la pruba del delito.
Opción 2: Tal vez sea una prueba piloto para nuevas formas de publicidad…
Opción 3: En una de esas es un mensaje subliminal para advertirnos de qué estan hechas las hamburguesas.
¡¡JA-JA-JA!! ¡Lo hiciste otra vez!
Bueno, si era un preservativo sin uso, en su respectivo envase, etcétera…entonces era una especie de premio o incentivo y hasta un tierna advertencia, digo.
El teatro que se montó alrededor es única y exclusivamente para justificar “una demanda”, una de esas célebres en yanquilandia, donde todo se arregla con verdes, muchos, cuantos más mejor. Un abrazo.
Slash: Al pobre empleado se le cayó del bolsillo de la camisa, seguramente. La moraleja: coger sin forro es más recomendable.
Profe: Mirá si en una de esas la minita que lo atendió le estaba tirando onda al pelotudo, que no se dio cuenta…
La verdad es que a este post le falta algo:
Hay que Photoshopear la foto de la hamburguesa y agregarle el preservativo.
También se pordría agregar a un tipo hincándole el diente, pero sería demasiado laburo.
No sé quién es más forro.
Que linda es Patito Feo.
Yo también leí esa nota y curiosamente me quedé pensando en ese párrafo!!!!! Pero bueno, es el estilo de Infobae… muy bueno tu análisis =P
Los yanquies hacen demandas POR TODO!!
Es ud. un completo asqueroso!
Cómo lo quierooooooooooo.
Sepaló.
Verloc: No crea, hombre. Este post es perfecto.
capitanfla: Hay un par que dan para la pedofilia crónica.
Eli: Y lo peor es que a veces, las ganan.
Cruella: Y lo mejor de todo es que combino lo ordinario con las sutilezas y la delicadeza de un faisán haciendo equilibrio sobre un cisne en un lago espejado.
Yo también la quiero a raudales, Doña.
Mire Mr. Mantis, encontre esta página de colegas suyos.
http://photo.net/photodb/folder?folder_id=516535
acá
jajajajaja
Mc Pija!
jajajajajajaja
A mí me parece muy buena la idea de concientizar a los jóvenes poniendo forros en la Cajita Felíz. Vos sabés cómo vienen los pibes hoy en día.
mis mas sentidos pésames por el accidente qe tuvo mantis, las imágenes en: http://www.taringa.net/post.php?id=992887#cmnt_2145318
ami me paso algo parecido, pero mi hamburguesa no tenia un forro, tenia una cucaracha… ojala hubiese tenido un forro, al menos la cucaracha…
por suerte no llegue a morderla… todavia tengo pesadillas a lo “departamento de joe”.
esos son los gajes de comer en hamburgueserias pedorras, por que si me encuentro una minima hormiga negra e inofensiva en una “Mc lo que sea” les meto un manso juicio :P
saludos sr.
Si la cucaracha viene gratis, yo le entro hasta la mitad. Después si me hago el espantado. Pero primero le entro.