Los lectores más veteranos saben que yo soy más partidario del milagro chiquitito que de la enorme casualidad o incluso los “grandes milagros”. Técnicamente, y si nos orientamos teniendo como cimiento esa definición de diccionario que reza que un milagro es un acto imposible conseguido a través de la intervención divina, no es muy difícil entender el asunto. Para no caer en algún tipo de vacío lógico también necesitamos creer, en todo caso, en el hecho de que Dios tiene mucho tiempo libre y se presta a este tipo de situaciones innecesarias. Y yo creo en eso más que la suerte.
Recuerdo una tarde, hace algunos años, en la que mi primo y yo, mientras jugábamos al Winning Eleven, terminamos hablando de Alberto Castillo. Lo bueno de contar con una colección de curiosidades musicales en la PC es obviamente el poder aprovecharlas para ponerle banda sonora a una buena jugada, una falta, un tire libre que pega en el travesaño. “Siga el baile” en la versión de los Auténticos Decadentes acompañaba un 5 a 0 de esos cuando Barthez parece estar haciéndose el idiota y ni a Rame ni a Coupet les tenés la suficiente confianza como para mandarlos a pasar vergüenza bajo los tres palos.
Mantis: -Pensar que el viejo éste todavía debe andar rompiendo las pelotas por ahí con la musiquita, ¿no?
Darío: -¿En serio? No puede ser… tiene como cien años.
Mantis: -Ya se va a morir… es más: quedate tranquilo que esta noche se muere.
Darío: -No… mejor que se muera pasado mañana así les caga el fin de semana largo a los parientes.
Mantis: -Usted, amigo mío, es un verdadero genio.
Dos días después, cuando en los noticieros se comunicó la noticia de la muerte de Alberto Castillo, decidí que ya no joderíamos con ese tipo de homicidios a la distancia. Mi primo estuvo de acuerdo: Dios se había valido de un pobre viejo y obrado en favor de un milagro chiquitito para enseñarnos algo que no creo que hayamos aprendido. Pero lo cierto es que desde entonces aprendí a reconocer los milagros chiquititos cuando ocurren cerca de mí. El siguiente no tiene nada que ver con Alberto Castillo, pero fue el último, y ocurrió ayer domingo:
El tipo que me vende fiambre últimamente (cambié de comercio debido a que ahora consigo mejor calidad, buen precio y la posibilidad de abonar en Tickets Plus o Restaurant) es un ex-empleado de los subterráneos. Creo que era supervisor, y ganaba mucho dinero trabajando muy poco, gracias a que contaba con el mejor sindicato de toda la República Argentina. Un buen día se cansó de aguantar amenazas de la gente y de tener peleas constantes y se fue, contando con algún pequeño ahorro. Hoy en día trabaja más y durante más rato, aunque para si mismo, ya que es su propio jefe en un local a dos cuadras de su casa y es más feliz. Pero todo eso no importa, tan sólo estoy creando el escenario.
Por lo general mis sánguches son tradicionales y previsibles: Poco jamón, poco queso, poca mayonesa y mucho pan, quizá debido a que así los comí durante prácticamente toda la escuela primaria. Podemos decir entonces que el quiosquero que supiera estar ubicado frente a la Escuela Alfonsina Storni supo definir mis hábitos alimenticios en su afán de reducir costos y maximizar ganancias. Mis antojos muchas veces se vuelcan al lomito, el jamón crudo, la bondiola y el salame picado grueso, no voy a negarlo. Pero todo eso tampoco importa, sigo creando el escenario
Así, a veces, el jamón se acaba y me veo obligado a recurrir a los fiambres experimentales que mi madre y mi novia suelen comprar “para tener por si no hay tiempo de cocinar”. Creo que se llaman “mertadela”, “motambre” y salchichón”. Entonces, yo tomo una pieza de pan flauta y la divido en dos mitades, mientras dos moscas verdes y enormes de las que olieron temprano el verano y la mortadela revolotean por la cocina. Como ayer.
Adentro fue entonces una feta de mortadela. Pero no había queso. Algo más tenía que ponerle dentro y cuando abrí la heladera las tres opciones menos ofensivas eran:
1) Tomate y lechuga ya lavados, cortados y guardados en un recipiente plástico “para tener por si no hay tiempo de cocinar”
2) Puré de calabaza
3) Cubitos
Decí que no era de papas el puré, porque de haberlo sido, habríamos tenido un obvio ganador. Sobre la mortadela fueron entonces dos rodajas de tomate perita y un par de hojas de lechuga. Y las dos moscas zumbantes seguían fastidiando. Le puse algo de sal al horror, cosa de poder pasarlo sin vomitar más de dos o tres veces, y bastante mayonesa. Los vegetales, algo mojados todavía, hicieron una suerte de témpera amarilla de la mayonesa, que decidí administrar en abundancia. Apreté el pan con fuerza y mordí. Estaba rico, pero para evitarme un reto decidí postergar el placer alimenticio y buscar un plato. Sin quitarme en sánguche de la boca, obviamente, pero tratando de atajar las migas con las manos.
Y entonces, el acto milagroso. Al voltearme -en un acto digno de Ed Harris cuando hace de Pollock y se come a Jennifer Connelly-, con la mayonesa diluida por el juguito del tomate salpiqué hacia la mesada y los platos recién lavados.
“Después limpio” -pensé vilmente al ver las dos enormes manchas amarillentas del tamaño de una moneda sobre la tabla de picar. Pero… ¿qué quieren que les diga? no pude dejar de maravillarme al ver que separadas por unos veinte centímetros, en cada una de ellas se hallaba prisionera una de las moscas.
Pero basta de hablar de mí y de mis asombrosas cualidades…
Usted, ¿ha sido partícipe alguna vez de algún milagro chiquitito? Y por favor evítese eso de nombrarme a su primer hijo, todos sabemos que ningún milagro puede empezar con un pene erecto y un par de pechos en las manos.
Ja, un día estaba mi primer hija jugando a su año y monedas arriba de la mesa del living y me dí vuelta para agarrar algo, en eso veo la cara de mi esposa en la cocina y me dí vuelta manoteando el aire….
agarre a mi hija del tobillo en plena caida libre.
El milagor es que la salve de partirse la cabeza y ami de la castración definitiva a realizarse con un tramontina de serruchito.
Hay más, pero de ese me acuerdo ahora.
Ja! cuanto a que te sentiste como Daniel Sam de Karate Kid
Yo por mi parte en este momento no me acuerdo de ninguno, se que algo hay… pero más que algunos rápidos reflejos para atajar alguna taza o similares, no recuerdo.
Cualquier cosa paso de nuevo Sr… Un saludo
No puedo creer, realmente, que alguien me haya nombrado a su primer hijo (hija en este caso).
I´m speechless…
Negro: Me sentí más bien como esos chinos que hacen cosas raras en las películas viejas. Destreza mántida al extremo.
Milagros chiquitos… el otro día me salieron dos paquetes de Don Satur de la máquina de snacks, cuenta?
Me ha pasado millones de veces eso de estar pensando en una persona y que aparezca de invitada sorpresa en el programa que estoy viendo, o que se me pegue un tema y lo estén pasando en cuanto pongo VH1. (Sin ir más lejos, ayer me pasó con Mad World de Gary Jules. Recomendable, por cierto), pero eso es tan coincidencia como lo suyo con Castillo.
Milagro sería -aunque no chiquito- que tuviese en mis manos un sánguche como los que usted prepara, y yo no le haría asco al puré de calabaza tampoco.
Un placer leerlo, como siempre.
Saludos,
Pablo
El jueves pasado cuatro malvivientes armados asaltaron el lugar donde yo hago que trabajo. Yo no estaba adentro porque el colectivo que tomo regularmente no se detuvo, tuve que tomar el siguiente, así que llegué muy sobre la hora y me quedé viendo todo el procedimiento policial desde la esquina.
Si hubiera tomado el colectivo anterior, hubiera estado ahí temprano y hubiera sido uno de los que vivieron toda la situación dsde adentro.
En realidad es un milagro no deseado, porque yo hubiera querido estar adentro, enfrentarme a los chorros y morir como un héroe.
No pego una.
No recuerdo cómo, pero con sólo diez años había perdido el dinero para el boleto del bondi; mientras iba cabizbajo meditando el largo y casi desconocido trayecto que tendría que hacer a pie, pegué con el pie a un pequeño envoltorio que se elevó casi a la altura de los ojos y que atrapé en el aire…adentro tenía dinero para el pasaje y un poco más. Durante casi dos años fui pateando todo lo que se ponía en mi camino, no se repitió más el feliz encuentro.
Lo de los asquerosos insectos es un claro acto de justicia divina. Saludos.
xDDD, estáis enfermos.
Oni: Si hubiesen sido más de marca, todavía. Pero los Don Satur son antipaquetes y muy “grasa”.
Renegado: El milagro es ver que los chorros toman el colectivo más temprano que uno, que va a trabajar. ¡Cómo no les va a ir bien, siendo así de dedicados!
El Profe: El suyo califica… pero sé de mucha gente que encontró plata después de haberla perdido… es el “equilibrio cósmico”. Yo encuentro una monedita de diez centavos por semana, mas o menos.
Hace unas semanas putié mal contra la cobertura periodística de TN sobre la beatificación de Ceferino, el indiecito manoteador de gansos de la Patagonia.
Enojado, le grité a la tevé: -Yo voy a creer en los milagros del Ceferino el día que Gustavo Sylvestre deje de pronunciar mal el apellido del Presidente (dice Néstor Kirch´ner y pone cara de asustado que se traga una pelota de béisbol entre sílaba y sílaba del apellido).
Al próximo programa, el tipo pronuncia correctamente al decir “Cristina Fernández de Kirsner”.
Me quedan dos opciones: hacerme devoto del santito putarracón o creer que el pelotudo de Sylvestre no respira cuando nombra a un presidente y que simplemente dijo correctamente “Kirsner”, sólo porque se le acababa el aire…
UAP, Mantis.
A mi me paso la semana pasada, me encontre un almanaque (usado como señalador) en el libro que estaba leyendo. Cuando mi novia me pregunto si era mio le conteste, no si es como del 87. Efectivamente era de ese año. No es muy emocionante pero por un rato me senti como un sabio con todas las respuestas. Tipo Gandalf, o splinter
Yo cargo sobre mi conciencia la muerte de Mochín Marafioti. Con total regularidad, cada vez que sintonizaba radio Continental, a la medianoche, en la cama, con mis auriculares, para escuchar el programa de Alejandro Dolina, tarde o temprano me dormía, para despertarme con la música estridente e insoportable de la cortina del programa del finado, que se regocijaba por los temas de Palito o Chico Novarro que iba a pasar. Primero era la bronca por perderme el programa, luego el odio al conductor, hasta que mi odio hizo desearle la muerte…y al poco tiempo así sucedió. Creo que no me arrepiento y muy nervioso no me puse porque igual me seguí durmiendo.
Bueno, no se si los mios se pueden catalogar como milagros, pero ya decidira Su Mantidad si son dignos. Yo me salve de dos atentados.La primera vez fue cuando volaron la AMIA. Quince minutos antes de la explosion, pase por el frente del edificio. Senti la explosion casi llegando a Callao subiendo por Paso. La segunda fue en Madrid, cuando los atentados del 11-M. Yo tenia que estar en uno de los trenes que volaron, pero debido a que perdi un bondi con el cual hacia combinacion, tome el tren siguiente. Me quede una estacion antes de Atocha. Dicen que la tercera es la vencida. Un abrazo
Hay un tercer milagro, Charles. Que haya llegado hasta Callao subiendo por Paso, ya que son paralelas.
UAP, Bukowsky
Otra de bebes, retomando el comentario #1
A los días de haber nacido mi vieja me dejó en una cama, matrimonial, de las grandes y se ausentó por un minutito… me dejó bien en el centro de la cama, pensando que yo, recién nacida, no me iba a mover mucho (que ni siquiera me movería porque estaba muy quietita)… el asunto es que cuando volvió yo estaba en el piso… no me hice nada, ni siquiera estaba llorando jajaj, pero ella se pegó un susto.
No sé si vale, pero me acordé de la anécdota, al menos para mi mamu es un pequeño milagro ^^
yo una ves tire un pucho y callo paradito eso de milagro minusculo no tiene mucho vio pero como estava con un amigo al lado mio y me dijo q no lo vio dije q lo podia hacer denuevo luego de 47 intentos lo logre y con testigo y todo
Dejé de ser virgen hace poco.
A ver, estaba en segundo grado, unos 7 años tenía, y quise envenenar a mis compañeritas (solo a las mujeres, porque me caían mal) dándoles de comer sal con tiza mezclado, una suerte de “sal de colores”. Al otro día, llamaron varios de los padres de mis compañeras a mi casa, diciéndome que las hijas estuvieron vomitando toda la mañana, pidiendo hablar con mis papás, etc.. También se enteró mi maestra, y me mandó a hablar con la psicopedagoga. ¿El milagro? Mis papis jamás se enteraron, y eso permaneció como un secreto mío hasta hace poco, que se lo conté a mi novio. No es la GRAN cosa, pero si me hubieran conocido cuando era chica, no lo hubieran creido… Tan “buenita” era!
“Dios se había valido de un pobre viejo y obrado en favor de un milagro chiquitito para enseñarnos algo que no creo que hayamos aprendido”
Bueno, muy bueno.
Uno de los milagros que recuerdo:
Cuando yo tenía diez años, le deseé a una vieja del edificio que se cayera por la escalera. Se tropezó, se cayó y se partió el cráneo.
Entusiasmado con mi superpoder, salí por ahí a desearle a la gente que se cayera.
En medio del intento (yo “hacía fuerza con la mente” para que todos tuvieran un traspié y se desparramasen de formas ridículas) y para mi sorpresa, un hombre buenazo que vivía en el edificio se cayó de una escalera minúscula que daba al acceso principal y se quebró el brazo izquierdo.
No volvió a sucederme un milagro así.
Vamos Mantis no se enoje, el milagro no es mi hija mayor, sino que la salve de los pelos, bueno del tobillo en este caso. ( Si, también salve las bolas, ya que mi mujer me las hubiera cortado nomás).
Otro, iba con un grupo de amigos y yo despotricando que llagabamos tarde, ellos me dicen “ma si, camina vos adelante y llegá primero” yo me adelanto y unos 20 mts adelante encuentro $100 (no hoy que no valen un carajo, en el 98 que eran como U$S 100), si hubieramos ido juntos se lo encuentra otro, o lo tengo que compartir.
Otro milagro, pero este es grande, es que no me rajen del laburo por boludear todo el día en estas paginas de internet.
UAP Mantis ( Whats carajo is UAP?, zenquius master)
Mi milagro me lo contaron, y no estoy pensando en repetirlo a ver si sale de nuevo…
Cuando tenía unos dos años y estaba visitando la casa de mi abuela, me fui hacia el patio y subí unos pequeños escalones que daban a un aparte mas alta del mismo. El tema es que para subir el primer escalón, me colgué de uno de los sifones de vidrio llenos de soda que mi abuela guardaba ahí. Al caerse el sifón, explotó y regó de vidrios el patio varios metros a la redonda. El milagro es que ni una sola de las veloces y peligrosas astillas rozó mi piel. Mis viejos me encontraron parado, mojado, y con cara de susto en medio de un montón de vidrios, pero sanito :-)
Amperio: Es increíble lo que sufren los noticiosos con este presidente, compañero. Y ahora encima con la señora… van a tener para entretenerse.
Momento… no, no sufren más que nosotros los televidentes. Que se caguen. UAP, absoluto, por el comentario sobre las calles.
Gabo: Tipo Mantis.
Antuán: Pobre Mochín… no jodía a nadie más que a Alberto Castillo.
Bukowsky: Usted viene a ser como Ignacio Copani, que se perdió el vuelo de LAPA. Aléjese por las dudas.
Pendejaa: Van dos milagros de padres fácilmente impresionables.
El Jere: Su milagro es medio pelo. Es demasiado chiquito, no vale, aparte lo repitió, no, no….
Capitanfla: ¡Vamos carajo! ¡Así me gusta! ¡A usar esa poronga que dios le dió!
KOT: ¿Cómo se las dió? ¿Iba a un colegio de papanatas?
Mux: Usted me entiende, por eso lo quiero. Y entre los dos lo queremos a Karmelo.
Cacho: UN ABRAZO PERONISTA. Y lo de los cien mangos me gustó más. Es mejor que un milagro: es plata.
Marcelo: Milagro contado no vale. Yo sobreviví a 14 o 15 paros respiratorios mientras estuve guardado en la incubadora nomás de recién nacido tras cinco meses de gestación, pesando un kilo, pero como no me acuerdo, no cuenta.
En un largo viaje en micro (16hs, más parada de 4hs en la idaa porque el micro no tenía la cédula verde ¬¬), allá por 23 de junio del 2000, en el fondo escuchaban a Rodrigo. Todo el viaje. A todo lo que da. Ya puteando la mitad del micro (pasando por él, su madre, el arquero Olave, el representante ese gordo, entre otros personajes), a eso de las 4, 5 de la mañana, bajamos en una estación de servicio de la “ciudad” de San Lorenzo -íbamos hacia Mendoza-, y estaba la clásica placa roja de Crónica: “Se mató Rodrigo”. Pero al fin y al cabo, no sirvió para que dejen de escucharlo.
Un milagro, chiquito, e inútil para la función que debía cumplir, pero milagro al fin.
Un saludo, Mantis.
Tal como Mux se ve que soy fuerte de mente. Pero me parece que sólo para el mal, lo cual hace todo más divertido.
Desearle a alguien que no lo dejen dormir los mosquitos en invierno, y que se cumpliera… y en invierno no hay mosquitos.
Pensar fuerte en alguien a la noche e intentar despertarlo con mi mente y enterarme al otro día que se despertó a la hora en que yo me concentré, pensando en mí.
Ah, y una vez estaba cenando con mucha gente, seríamos 14 personas… Llama uno al delivery para pedir varias cosas, corta, nos dice cuánto es el total y la idea era calcular cuánto le correspondía a cada uno. Automáticamente, sin pensar y por decir algo tiro $8,65 cada uno… Y sí, acerté.
Hernan: No le entendí… ¿Usted le estaba deseando la muerte? No aclaró.
Carolinita: Así y todo usted desea menudencias, porque Mux les deseaba que se rompieran la crisma y lo conseguía. Y mi primo y yo lo hicimos cagar a Alberto Castillo.
Le falta entrenamiento.
Pero este es el camino, no??
Es cuestión de aumentar las pretensiones…
Hasta ahora tengo picaduras de mosquitos, dolores de hígado, y despertamientos nocturnos.
Sí sí, señor.
“….puteando….” y deseando la muerte del señor cantautor (?), y si podía ser, de todos los del fondo también, pero el hecho de que un camión con doble acoplado choque la cola del micro iba a ser demasiado peligroso para el resto. Así que con el fallecimiento del señor de pelos celestes, nos conformamos.
Carolina: Es un camino, sí. No sé a dónde, pero camino es.
Hernán: Yo primero creía que era joda la muerte del tipo. Después lo vi en el asfalto y supe que no era ardid publicitario en su beneficio.
Yo más o menos maté a Pappo, si bien no tan directamente como uds a Castillo. Dije en una conversación “ponele, si se muere Pappo, el mundo no se pierde de nada”, y al día siguiente era noticia.
Estoy tratando de pensar un milagro chiquito positivo pero no me viene nada a la mente =/ Qué desagradecida, porque algo me debe haber pasado, pero yo no me lo acuerdo
Veamos…
Aprobar gimnasia de Quinto año con promedio 7 sin haber ido a una sola clase en el 3º trimestre, y que encima te den el diploma al Mérito deportivo cuenta?
Oiga don Mantis, qué paso con el quinto objetivo?
ah! y siguiendo con el razonamiento de Alberto Castillo, yo causé Cromagnon. Mi hermana pasaba por ese entonces por un período “flequillo rolo/grasa” y creo que hasta pidió permiso para ir a verlos al Once. Unos días antes, mi hermano y yo dijimos algo así como “¿y por qué no se mueren todos de una, esos?”
Como diría Homero J. Simpson, “cooooooooooooosmico”
Mmmm.. lo más parecido que me pasó fué que durante una reunión de trabajo. Yo y un compañero, los unicos dos que teníamos computadora (y los unicos dos presentes en esa reunión) nos tomamos un break para revisar nuestras cuentas de correo y descubrimos muy sorprendidos que ambos teníamos ocupado exactamente el mismo espacio en nuestras casillas de mail. Vale aclarar que hablo de dos casillas de gmail con toneladas de mails basura, no una cuentita con 2mb. Igual probabilisticamente no es tan loco, pero que se yo, la casualidad de que justo en ese momento se nos diera por comparar algo así y encontrarnos que los números eran exactamente iguales nos dejo algo asombrados.
Colegio de papanatas no. Pero eramos chicos, y los chicos de antes no eran como los de ahora. Antes, se las creían todas, ahora solamente objetan las cosas, así sin más. Vos le decías “Mirá, mi mamá compró sal de colores, querés??” Y veían la sal, como una novedad, como todos los chicos de antes. Y llenaban por demás sus papas fritas, sus sanguches de milanesa… Todo solo por la novedad. Si ahora fuera chica, no creo q pudiese engañar a ningún compañero mio… Los nenes de hoy están terribles….
Carolina: Bueno… pobre Pappo. Yo creo que la Argentina perdió al que supo ser uno de sus mejores rockeros. De joven, antes de que le pegara la alcoholemia, era un virtuoso (si, en serio, yo me sorprendí también).
Señor F.: No me gustó ninguno lo suficiente como para agregarlo. Sigue abierto el concurso por ahora.
Mad Bunny: Lo suyo fue casualidad. Tal vez ese compañero es su alma gemela: deje a su actual pareje y acuéstese con el otro para ver que onda.
Kot: Yo leí en el diario que los nenes toman hoy en día toman una sal de colores que se llama paco, y que también los intoxica. O sea, tanto no ha cambiado la niñez, no se crea.
Cuando tenia cinco años mi padre me regaló un pecesito amarillo de plastico hecho por él.Cuando tenia diez,mi primo Fernando de siete años me lo robó.Era tal el valor sentimental que tenia para mí,que no podia dormir pensando en eso.
Le deseaba la muerte a mi primo de manera enfermante.Mi primo murió ese mismo año de un tumor cerebral.
PD:Si esto lo leen mis tios voy a salir en la parte policial del clarin.
Bueno, si el anterior no cuenta…vamos con este que no me enorgullece para nada:
Estaba con unos amigos en el campo de uno de ellos, jodiendo con un rifle de aire comprimido. Mi fama de tener mala puntería se estaba evidenciando objetivamente con cada elemento (botella, latas, etc) al que el tiraba y obviamente no le pegaba. De repente aparece un colibrí sobre el alambrado, a unos 15 metros de donde estábamos nosotros. Ni yo creyéndolo, espeto con el rifle en mis manos -Mirá como le doy a ese colibrí-, seguro de que mi tiro se perdería en el infinito como todos…¡Nooooooo! se escuchó cuando sentí el “tac” y el bicho volaba como dos metros para atrás.
Para mi, matar ese bicho de un tiro ese día fue un milagro por varias razones…
Bueno, igual no invalida mi razonamiento de que, en el estado en el que estaba Pappo cuando yo hice mi comentario, ya no tenía mucho más para aportar.
Voy a tener que escuchar algo de Pappo de pendejo, demasiados comentarios positivos.
Cristian Pis: Usted ganó.
Marcelo: Usted es un colibricida de mala muerte. Si fuera un hombre de verdad, habría matado a uno de sus amigos.
Y le digo… yo a quince metros apenas podría ver un colibrí, ya que las miras lo cubrirían por completo. ¿Está seguro de que no era un tucán?
Caro: Usted es pappicida.
Era un colibrí, y en eso radica el milagro, en que es imposible desde todo punto de vista humano.
Pero me da tranquilidad saber que yo soy colibricida y no homicida! sobre todo porque para ser un hombre de verdad, a todos los comentados habría que haberlos matado de frente y no haciendo fuerza mental a sus espaldas, juá.
saludos Mantis,
Estaba tomando una cerveza con un cliente/amigo en un bar con mesas en la calle en la av. sta fe.
El me explicaba que el nombre de sus nueva linea de calzado se llamaria “wall street”. Queria que el logo tuviera una tipografia similar a la de wall street journal. No sabia como explicarmela ni yo como entenderla ya que nunca lei tal panfleto.
En ese momento se levanta un viento moderado. digamos que soplo bastante pero no lo suficiente como para que se vuelen los manies.
En eso mi amigo/cliente siente que se le pega un papel en la pierna por debajo de la mesa. Se agacha para ver que era y en efecto era una hoja del Wall Street Journal con su logo ariginal.