Usted se despierta y no está en su casa actual, sino en la que habitaba antes de mudarse. Le pican mucho las manos, y al mirárselas cae en la cuenta de que de las mismas está brotando un líquido negro, muy espeso, como petróleo, si bien usted del petróleo usted no sabe nada porque sólo vio fotos y dibujos de las cosas que lo chupan en la revista Anteojito. Entonces llora, llora y se angustia porque está manchando las sábanas y su señora se va a enojar mucho. Pero su señora no lo escucha porque está afuera, regando las plantas. Sí, las plantas, esas cosas verdes hechas de pasto, como lechugas pero que no se comen.
¿No podés regar en otro momento? le dice usted con voz ronca, tratando de disimular el llanto. Pero ella le responde en un idioma que usted reconoce pero no entiende. Sí, adivinó, le habló en cetáceo la muy turra, porque sabe que usted lloró con “Buscando a Nemo”. Y usted entonces llora de nuevo. Y ella está gorda, porque ya no es más su esposa, sino su suegra. Y encima está vieja, como su suegra. Y como está igual a su suegra, usted no quiere saber nada y sale corriendo y llorando hasta que lo para la policía y le pide documentos. Menos mal que usted salió con los documentos. La cagada es que el líquido negro manchó la foto de una forma muy graciosa y lo hace parecerse a un Darío Grandinetti joven a pesar de que usted en realidad se siente más un Felipe Pigna viejo.
Entonces se le viene encima un peruano que regresa del mercado central en bicicleta, trayendo naranjas para jugo. Pero no es un peruano cualquiera: es de esos peruanos grandotes de los que hablaban en los noticieros hace unos años. Los peruanos gigantes: por eso salió corriendo el policía. ¡Frená o chocamos! le dice usted con voz de nena. Entonces el peruano gigante se pone como loco y amenaza con matarlo. Como no es ningún boludo, lo amenaza en cetáceo, que a esta altura del partido es el único idioma que usted entiende además del latín y el inglés. Usted no responde y empieza a recibir el castigo que se merece: el peruano ató las naranjas al semáforo como si fueran bolas de navidad, que a medida que maduran y se pudren le caen a usted sobre el marote. Usted se ha acobardado, o acorbatado, dependiendo de por donde se lo mire, porque el traje le queda bárbaro. El peruano, por otro lado, es un hijo de puta desde cualquier perspectiva, como ese compañero de trabajo gordo que no llega en hora y come productos de rotisería junto a la PC para que usted tenga que limpiar un millar de migas al otro día. ¿Será que en realidad juega a explotar empanadas metiéndoles petardos dentro? Habemus colesterol and diabetes jacta est –le dice usted al peruano, confundiéndoselo con el gordo-. A tu tirante epidermis le queda poco. Y sonríe.
¿Necesita que le diga lo que tiene que hacer antes de que se caiga la última naranja? Bueno, se lo digo: juéguele. El resto y un poco más, juéguele. Pida prestado y juéguele.
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*Este es el segundo de los artículos homenaje mencionados anteriormente.
Mantis…. no entiendo un carajo esto de los homenajes
Yo siempre pensé que escribir lo que escribe el homenajeado no debía presentar mayores dificultades, dada la amplitud y la escasa necesidad de seguir una línea. ¿A usted se le complicó o le salió fácil?
¿De cual fumás Mantis? Convidá che …
¿Habrá alguna posibilidad de leer algo escrito por usted sobre el “Matador de Virginia”?
El Idiota: Dese una vuelta por mis links hasta que los encuentre.
Chester: Los “Confieso que he bebido” son maravillosos. No descarto, en cualquier caso, que los artículos de este tipo no contengan algunas de las mejores expresiones que pueden conseguirse. No en todos los blogs se pueden leer cosas del tipo:
“Entonces agarra, y se va a pagar el gas. Usted está endeudado con los tipos que venden el gas. Que es aire, que se prende fuego. Le digo por si no sabe lo que paga.”
Igualmente, creo que la verdadera virtud descansa en que son púramente oníricos. Salió fácil, pero a un “Confieso que he bebido” no me animé por falta de tiempo.
Renegado: No, lo bueno es eso… no fumo ni bebo nada.
El otro día me di cuenta que muy probablemente estos desvaríos oníricos siguen la línea de “Esbozo de un Sueño” de Cortazar. No sé porqué eso hizo que me gusten más, un saludo para usted por el buen gusto y al homenajeado por todo lo demás.
Es verdad, me sono muy Cortazar como dice Mantis, salvando y guardando las distancias porsupollo.
Sin dudas, un articulo de Realismo Magico con su alza en el peruano grandote que habla cetaceo.
A mi me sonó muuuy surrealista. Le faltaban los relojes derretidos nomás.
(para quien será el homenaje, para quién…??)
Besos
Me gustó, Mantis. Pero, más le gustó al Turienzo.
Ahora quiere más.
Mantis: estamos coincidiendo con los blogs que nos gustan.
Este, en particular, al que usted homenajea ahora, yo ya lo tengo por blog de culto.
Un abrazo.
Joder, mantis, ahora que por fin busco un rato para leerte…
que me apedreen si entiendo algo…
besitos.
Godsize: Usted me cabecea el alma tucumanamente.
Neosatan: Damos Pen@… cotiza en bolsa.
Caliope: Todos los homenajeados forman parte de los links.
Amperio: Para un peronista insaciable, nada mejor que otro peronista insaciable.
Jorge Mux: Lo malo es que no escribe todos los días.
Sylvie: Estos textos emulan el estilo de los blogs que mas me gustan. Puede ver si encuentra a cuales me refiero: estám entre los links.
Se lo voy a decir en cetáceo: Muchas gracias, aunque me genera una especie de vergüenza. Hoy, sin dudarlo le juego al 26. No se acorbate y dele para adelante! Aprovecho para volver a felicitarlo por sus nuevas instalaciones. Saludos para su gente Mántida. Y gracias de nuevo.
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