Durante la noche del lunes, y tras haber subido con brutal paciencia unos cinco o seis niveles de cada personaje del Final Fantasy de turno, me sentí con ganas de cambiar el mundo. Me pasa cuando me involucro en cuestiones de tinte más bien heroico. Y como se empieza por lo que se tiene a mano, me propuse encerar el piso de mi habitación. A tal fin, días atrás habías comprado yo una lata de cera “Glo-Cot” para roble oscuro, de un litro, a unos ocho o nueve pesos de los que todavía me acuerdo y probablemente no vaya a olvidarme en los próximos tres meses. Me pasa cuando me involucro en gastos de más de cinco pesos.
Entonces corrí los muebles, saqué algunas cosas afuera, barrí, pasé un trapo apenas húmedo y busqué varios retazos de tela que mi madre guarda con fines cuestionables, que van desde la limpieza de un ciclomotor a (supongo) la futura confección de un espantapájaros maldito, de los que comen uvas de la parra que tengo al fondo de casa y corren y se ríen durante la noche. Para ese entonces ya me había arrepentido y tenía ganas de sentarme y seguir jugando, pero como ya me había mandado la macana de empezar y sacar todo, decidí seguir y ver qué pasaba.
Como todavía quedaba algo del viejo tarro de cera comprado el año pasado, y era mi deber el aprovecharlo, recurrí a éste. Gruesas gotas de cera colorada cayeron sobre la madera y quien les habla, trapo en mano, comenzó la labor de desparramarlas. No poseo una enceradora eléctrica, pero por motivos que no vale aclarar me divierto mucho encerando siempre y cuando haga grandes círculos con mis brazos. Alcancé a cubrir una quinta parte de la superficie antes de que la lata dijese basta. Medio turbado por las emanaciones tóxicas (no creo en eso de los ambientes ventilados, porque al aire libre te pica un mosquito con dengue y te morís) eché mano de la lata nueva. La sacudí durante unos instantes y, acto seguido, con una navaja apuñalé el sello plástico. Nuevamente en cuclillas, presioné el centro del envase. Y he ahí la razón de este artículo.
Imaginen que compran un pomo de mostaza y cuando lo presionan sobre el pancho sale un chorro de vinagre, y estarán cerca de entender lo que me sucedió. Era nafta pura, de un color anaranjado prácticamente transparente. Líquida, con menos cuerpo que Elijah Wood.
-Mamaaaaá –dije alzando la voz-, ¿se puede “cortar” la cera para pisos? ¿Cómo la leche?
Mi mamá no respondió, porque está acostumbrada a que le pregunte ese tipo de cosas. Comparé la lata nueva con la vieja y eran exactamente iguales. Idénticas. Los porcentajes de las sustancias que hacen al producto no están definidos en ninguno de los envases pero los ingredientes son los mismos, por lo que no puede tratarse de “un cambio de fórmula”. Si alguien me pregunta, diré que de un año al otro (11 meses sucedieron entre fabricación de lata y lata), la gente que fabrica esta cera decidió diluirla. El piso chupó cera de una manera descomunal. Cubrí todo con absoluta rapidez, pero sé que voy a tener que darle una o dos manos más esta semana si es que quiero que quede, por lo menos, bien. Porque la calidad del producto bajó más que los calzoncillos de los integrantes del equipo de producción de Gran Hermano mientras se hacía el casting.
Con la ropa en general también me está sucediendo: cuando yo era chico, podía usar un buzo de jogging dos o tres años y luego heredárselo a otra persona cuando me quedaba chico. Hoy en día, me compro uno y de un otoño al otro ya estoy en condiciones de mudarme a la Isla de la Desesperación y cambiar lo de “Chinchulín” por “Viernes”. Lo que quiero ahora es que ustedes colaboren y enriquezcan este artículo denunciando esos productos (y marcas) que bajaron de calidad a fin de reducir costos. Como los restaurantes de la cadena Scuzzi o Pompeii (dependiendo de la zona), que achicaron sus porciones y no van a volverme a ver a menos que reconsideren tal actitud.
Háganme feliz.
Mac Donnalds!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! esos son hijos de puta, el tamaña de la big mac se redujo en considerables proporciones en los ultimos 5 años, a escala de 30 grms de carne por año
los odio malditos avaros multinacionales, los odio!!!!!!!!!!!!!!!!!
Pd: ya empezo esto o es viejo??
Pd 2: Si ya empezo, por q no me vino a buscar chinchulin…… y pensar que yo le habia guardado las cabezas de pescado…
y ya q dijo madonalsss se me ocurre q el burger, en septiembre del 2001 vendia hamburguesas del tamanio de zapatillas 44 y el mas rico y mas caro era el “doble carne doble queso con bacon” q en ese entonces salia 8.00, en febrero del 2002, ese mismo combo valia 10.99 y las 2 hamburguesas sumadas no eran del tamanio de una de las de antes. patetico.
A lo mejor luego se me ocurra otra cosa…
Saludis Mantis. Muy bueno el banner con la mantis esa de cote, (ya actualice el link)
El Turi
La mentitas Ambrosoli, esas que vienen en el paquete verde metalizado. Siendo adicto a las mismas, estoy en condiciones de asegurar que son más chiquitas, pero de igual sabor.
Ahora, ¿qué es mejor? ¿Subir el precio o achicar la cantidad?
En una de esas ya sabías y no te funca. Pero, por la migración del site, digo: hay una página desde la cual un proxi que se vale del motor de gugl te deja ver los sites que no podés porque el laburo o tu vieja no te dejan.
Hope it works, at least preventin’ next migrations.
A mi no se me ocurre ninguna cosa que tenga menor calidá que antes (o será que son todas) y no, no voy a decir Wendy’s. Aparte no como en esos lugares, me ponen de mal humor.
Pero sé que uno de las más grandes maravillas performadas por el capitalismo es que los objetos de uso cotidiano duren cada vez menos, de modo que tengamos que comprarlos para reponerlos con mayor asiduidad. Sobran los ejemplos.
Eu, este wordpress es un poquito careta. Tras el href dice: http://www.g2p.org
Salú.
Gracias por pasar. Estoy hasta las manos de laburo, corran la voz entre ustedes, que el negrito se infectó de dengue.
uf! los cines que se dividen en microcines, adonde se te pega la naríz a las pantallas chiquitísimas. la entrada vale lo mismo que en un cine como se debe (con pantalla gigante, telón que se corre y kilometros de butacas para elegir donde sentarte)
la única ventaja de estos mini cines chorongos es que casi siempre tienen formato de anfiteatro chiquitiiiito, y podes apoyar cómodamente los pies en el asiento de adelante si no hay nadie y si hay algún molesto no te tapa nada de nada.
pero no se justifica, la entrada de cine debería ser m´´as barata cuanto más chica es la pantalla.
hellou Mr Mantis, aqui un lector asiduo y poco posteador, salvo en este caso, que me vuelvo lo contrario (lo de posteador, no lo otro)
con respecto a la consigna y como venimos habando de comidas cuneto el caso del mantecol, que no solo cada vez viene menos, sino que el paquete sigue siendo de igual tamaño. Entonces uno piensa “que bueno me voy a comer un mantecolazo” solo para darse cuenta que entre el 30 y el 35% del paquete es aire…
Saludos y pronto le envío una foto de un pariente suyo que me visito hace poco…
caso opuesto al que planteás, mantis, son los pañuelos de papel tissue que han mejorado 100 x 100% sobre lo acartonados que eran hace años.
caso que queda intacto hace años son las servilletas de bar hechas de pseudo-nylon que nunca secaron ni la Coca de la mesa ni la grasa de la pizza. igual igual que cuando éramos chicos.
ahora voy a pensar un caso glo-cot.
Ay Mantis… no sé cómo, de que manera, terminé en tu página, pero hace dos días que no hago mas que leer en el laburo y cagarme de risa! 7 horas leyendo (la otra hora la uso para almorzar) Ya la estoy recomendando a todos mis conocidos, porque realmente, las cosas que escribis son increibles…
Respecto a cosas que bajaron de calidad…. las toallitas femeninas! Cada vez mas caras, cada vez menos el paquete, y todo eso de los geles y cosas raras que le quieren inventar, es todo mentira, son cada vez peor!
Bueno, me alegro de haber encontrado tu pagina y espero seguir cagandome de risa muchas horas mas (en la oficina, que me aburre mucho!)
Saludos!
Las galletitas ‘melba’. Ahora vienen con un diámetro menor y con menos relleno (comparado con la época en que yo era un chiquilín).
Los auriculares.. Me los compré para el mp3 y a las 3 semanas ya se me había cagado la ficha. Tuve que enrroscarlo con cinta de scotch para que funcione.. y también el mp3, que me lo regalaron para navidad y a fines de Enero estuvo un día entero sin prender.. y ahora hace como una semana que tampoco prende.. el tema es que la batería si se carga.. pero nada más.. asique tengo que escuchar mis bellas canciones acá en la pc.. lo cual me da por las bolas -.- pero bueno..
En fin, Mantis, voy a tener que cambiar su link en mi página.
Le quedó muy linda esta ^^.
Saludos :)
No se rían: Las salchichas de Jumbo! Antes era bárbaras, mejor que las de paquete, de lejos. Pero ahora vienen llenas de ¡aire!
Besos, me encanta el blog.
Los chicles Bazooka.
Antes por cinco centavos te venía un chicle que te duraba un montonazo.
En una época los aumentaron a diez, pero manteniendo la calidad. Pero después cuando volvieron a valer cinco el sabor no te duraba nada y tenías que ponerte como tres chicles en la boca para ocupar el volumen que antes ocupaba uno solo.
Aunque es posible que eston último haya sido solo una sensación porque me creció la boca a medida que pasaba el tiempo.
En fin, eso.
Gracias por las colaboraciones, saludos a todos. Me quedo con lo de las Melbas, porque es muy cierto, con lo de los chicles, porque es probable, y con lo de las salchichas de Jumbo, porque así funcionan las cosas hechas en los supermercados.
Saludos a todos.