Un mamboretá cinco veces imperfecto
Marzo 20, 2007 por Mantis
Los hay quienes dicen que Dios no existe porque suceden los terremotos y los tsunamis. Eso no es sólo estúpido sino también aburrido, porque me parece mucho más simpática la imagen de un pobre pescador africano que tras rezarle durante toda la tarde al Dios tiburón, ve venir una ola gigante y dice algo así como: “¡Munboka numayakaba mukako!”, que (imagino) en afrikaans significa “si tan sólo hubiese escuchado a ese misionero antes de hervirlo”. Los hay quienes dicen que Dios existe en cuanto no se ha podido explicar el porqué de muchas cosas. Eso es tan sólo estúpido, ya que la ignorancia no es evidencia. Los hay quienes creen que Dios existe porque así fueron criados en sus casas y está escrito en un libro (estúpido, porque eso hace que prácticamente todos los dioses sean verdaderos, incluyendo a Spiderman) y los hay quienes no creen porque no se les oyen las plegarias (estúpido, porque Dios no puede hacer que Boca y River ganen el mismo partido, aunque creo que Grondona sí).
Lo de las desgracias y alegrías también funciona como un detonante para los místicos. Podría decirse que Dios no existe porque no hizo nada para cuidar a mi hermana cuando ésta murió en un accidente de tránsito, pero eso sería –una vez más- estúpido. Dios no puede andar impidiéndole salir a nadie durante los días lluviosos en compañía de borrachos peligrosos con delirios legendarios de Collin McRae. También podría decirse que Dios me jodió abusando de las probabilidades al hacer de mi primo el único muerto en otro accidente, tirándole un ómnibus encima y salvando al resto de los cuarenta presentes, pero así también podría decirse que me favoreció al permitirme nacer y crecer sano y sin apuros a pesar de las probabilidades escasas de un prematuro cincomesino, o al organizar el cosmos al punto de que mi actual prometida me diese bolilla y me hiciese feliz. Es por eso que dejo a Dios fuera de esas cosas, cuando puedo.
Hoy en día, no estoy convencido de que Dios sea tal y cual me lo han presentado. Quiero decir, he elegido a Cristo como mi salvador, pero fue una decisión responsable y no el producto de una percepción. Nunca se me presentó un ángel con trompetas y espadas (simplificaría el asunto y lo haría mucho más interesante) ni se me apareció Jesús vestido de blanco con un mensaje de redención. O sánguches. Nunca presencié un milagro gigantesco, ni nada de eso. Que me he sentido overwhelmed en más de una ocasión, seguro, pero más veces fuera que dentro de una iglesia. Y podría haber obedecido a muchas otras cosas además de la intervención del espíritu santo. Podría haber sido amor, pánico, pata de cabra o empacho, por ejemplo. Porque debe haber agnósticos overwhelmed.
He aquí que entre los tantos dilemas que se me presentan, está mi bautismo. Digo, ya he sido bautizado cuando bebé católico, pero eso es decir poco. No tomé la comunión (mis videojuegos no iban a jugarse solos, caramba), pero mi bautismo adulto en una iglesia se avecina. Ahora bien, quiero que mi nuevo “compromiso responsable” con Dios funcione como corresponde, pero no estoy dispuesto a querer “curar” un homosexual y llevarlo por la senda de Dios. Por mí está bien así, mejor, más minas para los muchachos que quedan (camaradería y honor). Mucho menos voy a cantar en el coro, simplemente porque una persona seria no canta a menos que sea por plata, y ante un montón de gente que pagó una entrada. Tampoco pienso hacer carrera diciéndole a los musulmanes y judíos que yo tengo la posta y ellos están meta y meta hablar pavadas, porque la verdad, el Islam tuvo a Saladino, el mejor rey que jamás haya existido, y si lo descarto es por eso de que la mujer pasa a ser cualquier cosa salvo una compañera en la vida. Bueno, por eso y por el hecho de que Alá era tan pedófilo como cualquier cura católico. Por otro lado, no me opongo a todos los abortos, ni a todos los homicidios. Por algunos, incluso, saldría a juntar firmas y recaudar fondos. No hay vergüenza en ello. Hagan las cuentas. Termino siendo un incongruente cristiano “new age”. O algo peor: un hare “hippie” krishna con tintes sintoístas. Espero resolverlo.
La macana es que, indefectiblemente, cuando adoptás una religión por completo, estás dando a entender que por lo menos seiscientos millones de personas están equivocadas, ya sea ignorando o descreyendo (ateos) o simplemente conversando con un amigo imaginario (otros). Lo confieso, no me da el ego para tanto. No me creo tan sabio. Tal vez porque todavía quiero creer que los musulmanes buenos se van al cielo musulmán, y no a un infierno cristiano. Llámenme ingenuo.
Igualmente, peor le debe ir a Tom Cruise. Digo, a nadie le quedan dudas de que eligió la única religión que no es cierta. Eso es tan triste como esperar un colectivo en la parada equivocada durante un día de lluvia, o como que te regalen un dragón bebé (él último que existe) y al volver del trabajo lo encuentres muerto de sed porque lo encerraste y antes de salir te olvidaste de llenarle su tarrito de agua. O porque estaba jugando en tu escritorio y se le cayó encima una enciclopedia.
Bueno, no, tal vez no tanto. Nada puede ser más triste que eso.