¡El avión! ¡El avión!
Marzo 20, 2007 por Mantis
Estuve pensando demasiado respecto a eso de no tener siquiera un mínimo tatuaje. Tal vez deba hacerme uno, pronto. A fin de cuentas, a la hora de hacerse un tatuaje, el aburrimiento es tan buen motivo como cualquier otro.
Los dragones, lobos y mamboretaes (en especial el pequeñín del sidebar) siempre se manifestaron como una opción, y los clásicos tatuajes samurai realmente me pueden, así, llenos de flores de cerezo, espadas y escenas de lucha. Pero imagino que jamás me haré uno, debido a que estoy convencido de que no quedaría exactamente como lo pretendo, pese a costarme una tonelada de dinero que no tengo y que debería ahorrar dejando de pagar el gas, la luz y varios churrascos.
Cabe decirse que eso de tener que andar explicando el tatuaje, el significado, y toda la perinola, se me hace desde ya, demasiado engorroso. Por otro lado, en mi círculo cercano más íntimo no creen inteligente la idea de tatuarme. Yo tampoco lo creo. Pero eso lo hace también útil a la hora de fastidiar, porque puedo tenerlos amenazados a todos bajo las palabras: “Ah, si vos me ponés a dieta de verdurita para bajarme el colesterol, yo me hago un tatuaje en la frente que diga: La Salteña, para freír”. Obviamente, luego esa persona amenazaría con abandonarme y yo lloraría y pediría perdón, previo todo a quitarme el tatuaje con agua hervida, pomada lustra-metales y un poco de arena.
Sin embargo, eso no quita que tome ciertas precauciones. Es por eso que ya elegí lo que me hará debutar en el mundo del garabateo dérmico, en caso de llegar el momento. La idea, sería la de grabarlo todo en letra cursiva, fuente Matura MT Script Capital, sobre la parte superior de la espalda:
“Sí, Rosas, te maldigo. Jamás dentro de mis venas -la hiel de la venganza -mis horas agitó. Como hombre te perdono -mi cárcel y cadenas- pero como argentino, las de mi patria, ¡no!”
No creo que se pueda pedir mucho más que eso.