Se acerca el final de la gira. Hoy les toca a ustedes darse una vuelta por lo de Carolina, quien fue la primera en aparecer al realizarse el segundo sorteo. Su blog, Insomniac in BA, es una de mis debilidades, aunque me temo que mucho se debe a que el blog es del tipo personal y a Carolina le gustan los videojuegos y el ingenio.
La conozco nomás de haber leído lo que escribe, pero ya me encuentro en condiciones de decir que es el tipo de jovencita que debería de fomentarse sobre la faz de la tierra: Despierta, rápida, relativamente compleja, poseedora de una Nintendo DS, linda y no del todo sana a nivel psicológico: un encanto. She´s what you may call “awesome girlfriend material”.
El post (hagan click sobre el link que muestra una manito y pasa de verde a blanco, háganme el favor) se titula: Mirá, ma, un mamboretá! y encierra el artículo por mí denomindo:
Y eso que no estuve en China Town
Yo por Dentro – Vida Diaria – Madre Naturaleza – Científicamente – Cine, tele y así
Todos sabemos que debemos evitar exponer a un mogwai directamente a la luz intensa (especialmente a la luz solar), porque espicha. Y que si le damos de comer a un mogwai bueno (valga el oxímoron para quien sepa algo de cantonés) después de las doce de la noche, éste puede llegar a volverse malo y convertirse en un gremlin. Pero si lo mojamos y evitamos darle de comer o permitirle el acceso a la cocina, está todo bien, porque pasadas las convulsiones y espasmos dolorosos del mogwai, nos salen un montón de bichitos peluditos y juguetones que la verdad, son re lindos y graciosos, te llenan la casa de ternura, hacen las delicias de las visitas y me da la impresión de que en el peor de los casos pueden funcionar perfectamente como donantes de órganos para el primer mogwai.
Porque suponete que los gremlins tengan hígado y haya que hacer un transplante de emergencia porque se te dio por hacerte el gracioso con tus amigotes y al pobre Gizmo le diste de tomar una botellita de quitaesmalte y su pobre aparato digestivo no supo metabolizarlo: lo más sensato sería concentrar los esfuerzos y el escasísimo tiempo disponible en encontrar un cirujano dispuesto a realizar la operación (atípica como pocas), y ya tener preparado al donante, anestesiado o no, pero acostado boca abajo sobre una toalla en una conservadora, con hielo, y la espaldita afeitada y desinfectada con Pervinox. Contar además con un par de mogwais del mismo factor y grupo sanguíneo haciendo ejercicio en una cinta mecánica a fin de tenerlos con el pulso acelerado en caso de necesitarse una transfusión sanguínea directa (punto a punto), tampoco sería una mala idea.
Digo, es sentido común.