Este domingo volví a ir a la iglesia. Lo bueno de las religiones es que -al menos en las que conozco- Dios es siempre el mismo y no envejece ni cambia. Y como teóricamente siempre siente el mismo amor perfecto, perdona y todo eso, uno puede reencontrarse con el en cualquier momento, y está todo bien, cosa que no sucede con los compañeros de la escuela primaria pero que explica el porqué muchos facinerosos encuentran en Dios al único amigo que los acepta a pesar de que hayan violado, asesinado, etc. De cualquier modo, ese es otro tema. Esas cosas son las que hacen que Dios sea grande, perfecto y distinto a mí.
En un momento de la predicación (afortunadamente llegamos tarde y me salvé del bochinche de los músicos), el pastor dijo algo acerca de que Dios le había dicho a un fulano la siguiente frase: “Vos sos el problema”. Casi de inmediato, empecé a sentir lástima por el desdichado. Imagínense: estamos hablando de un Dios omnipotente que (si se lo propone) puede meterte un enjambre de avispas de fuego por el recto y sacártelas una a una por los conductos lagrimales, para luego obligarte a comerlas nuevamente a fin de que puedas orinarlas en forma de alambre de púas.
-Pobre muchacho –le comenté a un muchacho por lo bajo-. Porque… que Dios te diga que te ve como a un problema tiene que preocuparte: no es una amenaza de un vecino cualquiera.
-Lo peor –me respondió él- es que te vea como a un problema y no te lo diga a vos, sino que se lo diga a otro… que es lo que suele pasar.
La historia del mundo está construida casi exclusivamente sobre guerras en las que el Dios de turno habló con algún/os muchacho/s para dejar en claro que tal o cual religión/pueblo/fulano era malo y debía ser eliminado. Convencido como estoy, de que el fanatismo religioso es el peor mal que existe sobre la faz de la Tierra, creo que no resulta aventurado denunciar que me he dado cuenta de una cosa: El mundo sería un lugar mejor si Dios hiciese su propio “trabajo sucio”. O si se basara la fé únicamente en los pasajes más cristianos.
Creo que mis posibilidades de ser alcanzado por un rayo han aumentado en un 85%.