Al Lazareto por canuto
Agosto 28, 2006 por Mantis
-“El remedio es el mismo, lo único que cambia es la caja y el nombre del laboratorio. No hay que pagar marcas. Y la próxima vez secá el piso del baño cuando salís de bañarte, mirá como lo seco yo y no me canso…y soy mas gente que vos.”
Estando así como estoy, con los gastos cuidadosamente planeados, estudiados y reducidos, caigo en sus redes cuando me engripo (o se me infecta una muela) y necesito mi dosis anual de amoxicilina (el genérico cuesta $5 y el renombrado Amoxidal cuesta $8). Pero el otro día me abrazó el pánico al percatarme de que esta actitud me puede llegar a costar la vida. Y brindaré un estupidísimo ejemplo para que comprendan mi preocupación.
¿Cuál es el mejor lápiz que uno puede tener en cualquier cartuchera, cartera u oficina? La respuesta es fácil: el “Staedtler Noris HB Nº 2”, fabricado en Alemania. Puesto así, algunos no lo van a conocer, pero si les digo que es el lápiz negro de extremo rojo (con un pequeño anillo blanco y sin goma incorporada), de superficie pintada en franjas longitudinales, amarillas y negras en cada uno de sus seis lados, con palabritas en dorado… la cosa cambia. Su forma hexagonal en vez de cilíndrica hace que tenga más agarre que cualquier otro artilugio de la competencia.
Es El Lápiz. Su grafito es resistente, y la madera es de buena calidad: no se astilla, ni se parte aunque se precipite al piso tres veces por día. Y te dura años y años, aunque lo uses a menudo. Lo tengo en mi cartuchera y confío tanto en él, que no llevo sacapuntas. Es una auténtica maravilla y quizá una de las más brillantes demostraciones de que se pueden hacer las cosas bien y alcanzar el éxito sin poner anuncios publicitarios o avisos en medio ninguno. Su calidad es su propio aviso. No resulta precisamente caro, pero cuesta un poquito más que los otros lápices. Y tal vez te compres sólo uno con el dinero que conseguirías cinco lápices “genéricos” de marca ACME, probablemente chinos. Ambas marcas tienen grafito, madera y forma de lápiz, pero no pueden compararse. Porque el Staedtler vale cada maldito centavo y más.
¿Se entiende? Me pregunto si lo barato no saldrá realmente caro; si la diferencia de costos y/o el supuesto espíritu “anti- renombre” no me estarán llevando a equivocarme con respecto a muchas cosas.